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    PRIMER ENCUENTRO MUNDIAL DE MISION RAMA
    bookFecha: Jueves, 2012-11-29, 5:03 PM | Mensaje # 1
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    PRIMER ENCUENTRO MUNDIAL DE MISION RAMA






    (1ª Semana de agosto, año 1988.-Informe de la Salida a Santo Domingo de los Olleros, kilómetro
    63 al sur de Lima.-Punto de Encuentro para la realización de las experiencias comunitarias: desierto de Chilca)
    Este es un informe realizado por las hermanas de Santa Cruz de la Sierra, Bolivía, Marynés Payno y Susana Payno de Paz, sobre las experiencias vividas las primera semana de agosto en el Primer Encuentro Mundial de Misión Rama, en Lima, Perú, a la que asistieron alrededor de 500 personas. El informe abarca un pequeño resumen general de todas las experiencias vividas, los intercambios de experiencias, pero principalmente la narración de lo que fue la experiencia física de contacto entre 8 hermanos de diferentes países y la presencia física de las naves confederadas durante nuestra estancia en el desierto de Chilca.
    A través de nuestra narración iremos haciendo más claro esto, el propósito no es solamente transmitir la experiencia de contacto con las naves de la Confederación, sino mas bien transmitir la riqueza espiritual que todo aquello significó para nosotros; el gran cúmulo de experiencias que hemos vivido y la gran importancia de formar entre todos una comunidad mental y de amor fraternal entre todos los que amamos la Misión para que nuestra obra sea solo el comienzo de un mañana mejor, la unión de fuerzas para una meta común como lo es la Misión Rama. También de esta manera trataremos de llegar a todos aquellos que no pudieron asistir a este primer encuentro mundial porque sabemos que en nuestro encuentro hay algo más que una presencia física, y esa presencia es un lazo que nos une a todos en un propósito bello, verdaderamente válido, así que aunque no todos hubieran podido estar, participar físicamente en el encuentro, sabemos que lo más importante es esa contribución callada en la Misión; es ese aporte de silencios pero de trabajo fuerte, de lucha, de esfuerzos y de esperanza.
    Quisiéramos decirles mucho más pero sabemos que nuestro mensaje se traduce en tres palabras: voluntad, amor y mucha perseverancia. Tal vez, añadiríamos una palabra más, la constancia, que como la perseverancia empuja hacia adelante; no desfallecer es lo importante, aportar con nuestro pequeño granito de arena para que la montaña se vaya formando de a poco y a la vez expandiéndose más.
    Y con este mensaje de saludo vólvemos a Lima con nuestro relato y llegamos hasta la Avenida
    Brasil, Jirón Unín, allí donde todos nos encontrábamos a medida que íbamos llegando.
    El día Jueves 4 de agosto, Sixto hizo la inauguración oficial del Encuentro, compartimos con todos los hermanos la emoción de sentir un compromiso de vida, de entrega, de servicio y de hermandad. El día Viernes, salimos rumbo a Santo Domingo de los Olleros, todos nos movilizamos en ómnibus y en diferentes movilidades.
    En un punto determinado, tuvimos que dejar las movilidades y entrar caminando con nuestras mochilas, nos encontrábamos ya en el desierto de Chilca y tanto el camino como el paisaje se extendía ante nosotros. Algo mágico y mítico penetraba en nuestro interior, la fuerza de una energía pura que se podía percibir claramente en el ambiente.
    Una vez que llegamos al campamento, casi todos estábamos un poco cansados físicamente, pero nuestro entusiasmo no disminuía sino que al contrario, parecía que iba en aumento. La alegría de conocer nuevas personas, y sentirnos más compenetrados a medida que nos íbamos conociendo mejor, hacia que olvidáramos el cansancio físico. Era tan maravilloso ver a toda aquella gente reunida, comprendíamos con mayor claridad que la Misión es el mundo real de la vida, que hay personas que al igual que nosotros trabajan en otros países por ella y con ella, que nada es en vano, que los frutos empiezan a darse, y que es una felicidad sin igual tener esa igualdad de fuerzas, comprobar que estamos en lo mismo, que comparando nuestras experiencias, entre uno y otro país, al final, nuestras vivencias son semejantes, se repiten las mismas cosas, las mismas relaciones humanas acontecen, variando a lo mejor con uno u otro matiz: la Misión nace, crece y se extiende formando las experiencias individuales y grupales, y no es menos ni más en ninguna parte, es siempre la misma, es la vida, es la realización interna, personal y grupal, es una fuerza que nunca se acaba, no somos ni uno ni dos, la Misión somos todos.y eso es principalmente lo que nos llegó a todos.
    Tuvimos la suerte de conocer a muchas personas muy lindas interiormente porque todos eran así, todos estaban empujando, queriendo lo mismo, mejorarse a si mismos y mejorar consecuentemente el mundo. Familias enteras asistieron, algunas incluso llevaron a sus niños, en el caso particular de Honduras, la familia Zepeda llevó a sus tres hijos al Encuentro, uno, incluso, el más pequeño, en brazos todavía, apenas de meses. Otro es el caso de la familia Vizcaíno de República Dominicana, también asistieron con su niña, una niña muy dulce, con la preparación implícita de conciencia que ya se va despertando por obra de sus padres. Rabia muchos niños, llegaron a ser como 24, estaba también la familia de Sixto, sus dos niñas, Yarim y Tanish, su esposa Marinita y otros matrimonios más que viajaron para asistir al encuentro.
    Había representantes de muchos países, incluso una presencia muy querida por todos, la del hermano representante de la "Fraternidad Cósmica Adonai de España", Licerio Moreno, quien, con mucho amor y cariño aportó sus conocimientos y enriqueció también nuestras experiencias. España estuvo con él y también a través de otros hermanos más, pero seria alargarnos demasiado si los nombráramos a todos, simplemente queremos decir con esto que cada vez somos más y que debemos darnos fuerzas unos a otros, apoyándonos no solamente con los hermanos mayores sino- entre todos los que estamos haciendo fuerza aquí en la Tierra.
    Armar los campamentos, compartir los alimentos nos resultó bello, aunque prácticamente permanecimos en ayunas los días que estuvimos allí en Chilca. E1 desierto es impresionante y muy frío de noche, un agua de manzanas nos hacía sentirnos reconfortados y sobre todo siempre estaba calentita y eso aminoraba el frío que podíamos sentir. Hicimos trabajos de grupo, meditaciones, charlas, en fin, experiencias de grupo y el sábado a la noche, alrededor de las 22.00 horas, ya todos estábamos agotados, rendidos, bastante cansados. Y qué nos íbamos a imaginar mi hermana y yo que esa noche, la noche del sábado íbamos. a ser protagonistas junto a seis hermanos- más de otros países de una bellísima, raravillosa e inolvidable experiencia de contacto. Qué nos íbamos a imaginar que íbamos a presenciar un encuentro más cercano con ellos y que íbamos a ser testigos físicos de lo que enseguida les vamos a narrar:
    Susana y yo nos disponíamos a entrar a nuestra carpa la noche del sábado. Serían alrededor de las
    10.45 horas de la noche, el cansancio era extremo. Nos disponíamos a acostarnos cuando llegó hasta nuestra carpa Juan Angel, un hermano de Tucumán, él llegó hasta nuestra carpa a invitarnos a meditar a esa hora. Realmente estaba convencido de que algo se iba a dar, no sé cómo en pocos minutos fueron llegando hasta nosotros Carlitos Hennick del Uruguay y Miguel Romaníz del Uruguay también, a la vez estaban con nosotros Alejandro Cubillas del Perú y dos hermanos más, Hermes y Liliana del Perú.
    En realidad creo que si todos albergábamos secretamente la esperanza de un acercamiento mayor con los Hermanos Mayores, mas era nuestra necesidad de meditar y aprovechar al máximo las energías del lugar, ya que al otro día, domingo, partíamos de vuelta para Lima y considerábamos que no todos los días se va a Chilca y que ese era un lugar muy especial, sobre todo teniendo en cuenta que fue allí mismo donde Sixto ha vivido sus mayores experiencias con los guías.
    Volviendo al relato, los 8 que habíamos decidido reponernos al cansancio y retirarnos a meditar en el silencio de la noche, emprendimos la marcha,. fuimos dejando un poco el campamento y empezamos a subir una colina que se encontraba un tanto alejada del mismo. Alejandro Cubillas conocía más el terreno que nosotros y él nos fue guiando a todos, nos acompañamos de una linterna. En ese momento el frío era más intenso y debimos abrigarnos bien.
    Mientras tanto, en el campamento, las últimas linternas se iban apagando, y la noche fue quedando en silencio, sin voces, solamente las del silencio.
    En el campamento o un poco alejado de él, Sixto se encontraba en este momento también meditando con los hermanos de Chile que habían venido al encuentro en grupo muy numeroso. Nosotros supimos al otro día ellas también se hablan retirado a descansar, sin embargo, durante las experiencias que en unos momentos más les vamos a narrar, durante todo ese tiempo, nosotros creíamos que Síxto y los hermanos de Chile hablan presencíado lo mismo que nosotros presenciamos y que cuando se apagan las linternas en el campamento, era porque Sixto lees había dicho que las apaguen para poder presenciar mejor las experiencias, pero como les dijimos antes, no habla sucedido así, ellos también se habían ido a descansar.
    Alejandro nos llevó a las faldas de una colina, y para sorpresa nuestra, ese mismo había sido el sitio donde los guías contactaron a Sixto. El trabajo comenzó y empezamos nuestra meditación, luego Miguel Romaniz del Uruguay comenzó a narrar sus experiencias vividas en el Uruguay con la Misión Rama, cómo se inició en ella, y no terminó de explicar que empezamos a ver como fogonazos a la distancia detrás de las colinas. Primero pensamos que podía tratarse de relámpagos sobre todo los que no conocíamos el clima de Lima no queriamos dar un juicio sin antes asegurarnos bien, pero ante nuestra sorpresa ¡otro fogonazo! y ¡otro más?...finalmente, este último fue el mas largo y se quedó como estático, entonces fue que nos dimos cuenta que no se trataba de relámpagos, y creo que todos nos estremecimos de emoción. Empezamos a percibir un silencio diferente Empezamos a darnos cuenta de que esa refulgencia que no se iba era procedente de las naves de los guías, que ellos estaban con nosotros en ese mismo lugar. Empezamos a entender que estábamos a punto de percibir una de nuestras más maravillosas experiencias de contacto y fue así en el borde de la colina se formó una luz intensamente amarilla nosotros simplemente espirábamos en silencio y ante nuestros ojos vimos aparecer dos caneplas encendidas, se deslizaban en movimientos suaves hacia arribas, hacia abajo y hacia los costados como en vaivén. No transcurrió mucho tiempo que vimos aparecer una luz mucho mayor, mucho mas grande, que empezó a aparecer también detrás de la colina esta era de color blanco e iba acompañada de una luz mucho más pequeña en uno de los costados de abajo, erea como si todo el tiempo permaneciera pegada a ella. Una canepla más apareció y era todo un espectáculo de luces el que estábamos viendo, varios coincidimos en recordar en esos momentos la película de Steven Spilberg "Encuentros cercanos del Tercer Tipo", esto, por la emoción del encuentro y de una experiencia tan singular. Sin embargo no era la película, era real, y todos los 8 estábamos ahí de pie, presenciando una experiencia real, una experiencia con los guías de la Misión Rama.
    A ellos físicamente no les llegamos a ver, pero durante el avistamiento de las naves había una presencia que se sentía todo el tiempo, una fuerza mayor, superior, ninguno de nosotros tuvo temor, al contrario, una alegría, una inmensa alegría y una bella emoción. Nadie se desestabiliz6 emocionalmente, todos guardamos armonía y equilibrio y durante la experiencia permanecimos orando al Padre, haciendo mantrams y tratando de comunicarnos mentalmente con los hermanos mayores.
    Todos trabajamos interiormente para que la experiencia fuera no solo una experiencia física sino mas bien una concienciación de un mayor compromiso de entrega a la 'Misión, un mayor compromiso de trabajo y de lo que es más importante, de amor.
    Hay algo que queremos destacar, durante el tiempo que las caneplas y esa luz mucho mayor alumbraba, nosotros hacíamos el mantrams OM y notábamos que las caneplas intensificaban su luz y la luz se hacia mucho mayor, era como si adquiriera un brillo especial; al mismo tiempo, escuchabamos un hermoso coro que repetía los mantrams que íbamos entonando, llegamos a pensar, por supuesto, erróneamente, que eran los hermanos que estaban en el campamento, pero al otro día confirmamos que no era así, como dijimos anteriormente, ellos se habían ido a descansar.
    ¿Quién entonces entonaba el mantram?
    Pero esto es apenas el comienzo, esto sucedía alrededor de las 11.45 de la noche, y estábamos mirando, veíamos cómo la luz más grande se apagaba y con la luz de las demás pudimos observar que se trataba de un pequeño disco, por la oscuridad de la noche apenas lo podíamos percibir, pero sí era visible, incluso las patitas de la nave de vez en cuando las* percibíamos. Luego volvía a encender su luz y solo podíamos percibir las luces que se movían continuamente desde su lugar; la palabra más exacta para definir sus movimientos es decir que se "deslizaban" de un lado para otro, de arriba para abajo, de abajo para arriba. ¡De pronto!, todas ellas empezaron a deslizarse hacia nosotros, vimos que venían en dirección nuestra, esperamos todos emocionados pero cuando estaban ya muy cerca de nosotros cambiaron la dirección y empezaron a deslizarse hacia la derecha, rumbo al campamento bordeando- la colina. Vimos cómo empezaron a bajar, iban en silencio el grupo de luces y no hacían ruido alguno, sin embargo todo el tiempo percibíamos en el silencio de la noche algo así como un fino y sutil zumbido de abejas.
    Las caneplas y la pequeña navecita empezaron a avanzar hacia el campamento y fueron bajando ante nuestro asombro y expectativa hasta él, una vez que estuvieron allí, se acomodaron en la falda de una de las colinas que daban al frente nuestro. La nave pequeña cuando se apagaba y se la podía apenas percibir, presentaba siempre como un halo rosado, luego, cuando encendía su luz, la luz era brillante y blanca. La luz pequeña que la acompañaba, que nosotros suponíamos era una canepla, estaba siempre pegada a ella.
    Durante la estadía en el campamento, las otras caneplas se deslizaban encima de las carpas, parecía o daba la sensación de que hacían un trabajo de energía en el campamento pues todo el campamento empezó a iluminarse. De pronto, nos sorprendimos más cuando las caneplas se elevaron hacia arriba y formaron unas figuras. Llegaron a formar ante nuestros ojos un triángulo y luego un arco. Ese fue un momento muy espiritual para nosotros, pensamos en lo que aquello significaba, un pacto, una alianza de vida, un compromiso mayor. Mientras ello sucedía la nave pequeña permanecía apagada, pero de pronto, una vez terminadas de hacer las figuras, las caneplas seguían deslizándose por la zona, y vimos entonces aquello: la nave pequeña volvió a iluminarse pero esta vez salió de ella una luz que era como un faro de puerto, como los faros del mar, su luz era direccional y daba la impresión de ser graduada, entonces vimos cómo esa luz fuertísima, brillante y directa, de color blanco, apuntaba de un lado para otro, como marcando una media circunferencia. Entonces fue que vimos el campamento iluminado y se podía ver claramente la línea luminosa dividiendo el claro brillante que iluminaba con potencia el campamento con el oscuro desierto desde donde nosotros veíamos transcurrir todo lo que estaba sucediendo. Algunos hermanos casi al unísono percibimos la presencia de Oxalc en el lugar, fue diríamos casi intuicional.
    A1 cabo de un rato, mientras las caneplas seguían allí, alguien miró hacia nuestra izquierda, y fue así que la vimos, estaba entre las colinas de ese lado., inmensa, grande, con la luz apagada seguramente, porque incluso estaba como rodeada de un humo o nubecilla, pero era ella, estaba ahí, recortada sobre el cielo, en forma de habano, de puro; antes no la habíamos percibido, tal vez porque estabamos demasiado concentrados mirando al frente nuestro lo que acontecía y sin embargo, la presencia de la "madre nodriza", era una más de las maravillas que esa noche íbamos a vivir. E1 zumbido para ese entonces se hacia más elocuente, era como una vibración muy sutil a la vez. Fue en ese momento que al parecer el grupo de caneplas y la pequeña navecita habían terminado su trabajo en el campamento y se encaminaron bordeando la colina por el lado contrario al que habían venido. Esta vez empezaron a deslizarse hacia el lado donde se encontraba la nave nodriza, fuimos viendo cómo se agruparon nuevamente y se iban acercando cada vez más hacía nosotros que nos encontrábamos más arriba, esta vez, pensamos que podíamos verles más de cerca. Mientras tanto, la nave nodriza seguía aguardando, y las caneplas se iban acercando cada vez más a ella y a la vez a nosotros, pero ¡de pronto!, ¡otra sorpresa!, se iluminó nuevamente el borde de la colina, está vez, de donde la nave nodriza se encontraba, y como la primera vez, aparecieron ante nuestros ojos dos nuevas caneplas que empezaron a asomar; ellas fueron al encuentro de estas otras que ya venían muy cerca de nosotros, pero sucedió que esta vez, las que vinieron a su encuentro las camuflaron al parecer con algún tipo de energía y formaron como un tunel transparente o un humillo de energía y las caneplas y la navecilla pasaron por él como en formación, como en una fila. Lo que si podíamos percibir, aún a través del tunel de humo brillante, era la forma en que se deslizaban éstas, era como en vaivén, con movimientos suaves, ¡era increíble!, habla habido un camuflaje de luz para que no les viéramos tan de cerca. Sin embargo aún habla más.
    En esos momentos, se escuchó un ruido metálico, algo así como un ¡clang! ¡clang! que todos percibimos.

    Mientras mirábamos hacia la nave nodriza, vimos cómo el grupo de caneplas y la navecita empezaron a subir hacia la nodriza que en esos momentos se recortaba en el cielo, una puerta ovalada se perfilaba sobre la nave nodriza con una luz un tanto violácea por dentro, pero a la vez se vela oscuro, no se podían notar los detalles. Sin embargo, pudimos percibir claramente el momento en que la navecita pequeña se elevó y entró, por esa puerta y ¡de pronto! vino como una nube más gruesa y cubrió el escenario, como por arte de magia el cielo se limpió y ya no habla nada, todo estaba despejado; al parecer se habla ido sin hacer el más pequeño ruido. Pensamos que toda la experiencia habla terminado y que debíamos regresar al campamento. Decidimos hacerlo, pero en cuanto nos pusimos en marcha, dos fogonazos en el suelo nos detuvieron, pensamos que a lo mejor podía ser una señal para detenernos y no seguir avanzando, pensamos que tal vez el campamento pudiera estar cargado de energía y que no era prudente seguir avanzando, sin embargo, algunos hermanos insistían en volver al campamento. Volvimos a iniciar la marcha, cuando nuevamente fuimos detenidos por los fogonazos en el suelo, entonces pensamos que los guías todavía no se hablan marchado y que nosotros debíamos esperar, que algo nos querían decir con aquella señal..No tuvimos que esperar demasiado, allá, en el horizonte, nuevamente aparecía ante nuestros ojos la nodriza y esta vez una nave mucho más pequeña recortada también en el cielo, esta estaba totalmente iluminada, no sabríamos decir a qué distancia exactamente, sin embargo se la vela como una nave jupiteriana, de aquellas del tipo de Morlen, podíamos incluso percibir ventanitas de color blanco casi amarillento; la vimos y entonces comprendimos que'aún faltaba más: la navecita fue _a cercándose hacia nosotros, pero a medida que lo hacia iba volviéndose más lechosa, algo asa como más etérea, parecía como si se estuviera desmaterializando, sin embargo, se iba volviendo cada vez más grande, pero mientras más cerca de nosotros estaba, más se desmaterializaba; lleg8 a acercarse a nosotros algo así como a pocos metros, no podríamos precisar exactamente a cuántos, la veíamos en forma de campana, como una cosa en cuarta dimensión, pero seguía siendo física y visible a la vez; por momentos se volvía amorfa y parecía que crecía de tamaño. Nosotros estabamos bien despiertos y seguíamos atentos al proceso, llegamos a pensar que lo que estábamos viendo era un increíble manejo de las energías o alguna forma de desmaterialización molecular de la materia. En ese momento, cuando la nave estuvo más cerca de nosotros, los 8 que estábamos ahí presentes, nos vimos envueltos en un halo de luz de color amarillo brillante, parecía un xendra, la luz nos llegaba y nos envolvía poco más arriba de la cintura; estábamos dentro de un xendra fuertemente proyectado e increíblemente visible; estuvimos un largo rato dentro de él y nos podíamos ver medio fosforescentes, nuestras ropas estaban brillantes, realmente se podía ver la demarcación entre el desierto oscuro y el xendra donde nos encontrábamos:
    Las sensaciones que tuvimos dentro del xendra fueron muy personales y múltiples, pero muy semejantes a la vez; llegamos a sentir hormigueo en las manos, pesadez en las piernas, incluso llegamos a sentir estados de ingravidez o flotación hasta no llegar a sentir las piernas, también fuerte .presión en la glándula pineal y pituitaria, hasta llegar a percibir lo que podían ser nuevas iniciaciones o nuevos cristales, una energía muy grata y cristales de luz azul y de color violáceo en el entrecejo y el recuerdo consciente de todas las iniciaciones pasadas, incluso Liliana del Pera, llegó a recibir los Cristales de Cesio, ya que ella no los había tenido anteriormente. Los Cristales de Cesio fueron muy visibles en sus manos en forma de pirámides y su experiencia fue realmente muy motivadora. La experiencia finalizó cuando el xendra por si solo se evaporó después de haber estado en él alrededor de 45 minutos.
    En esta segunda parte de las experiencias vimos también claramente el saludo de una canepla, que se encendió de pronto y pestañeé en el momento que nosotros les enviábamos nuestros saludos. Queremos hacerles notar que en el momento que el xendxa se formé, la nave que estaba delante de nosotros o aquello que vimos como una campana medio etérea, desapareció conjuntamente con la nave madre en el instante mismo que la luz se materializó envolviéndonos a todos. Cuando el xendra se evaporó, el desierto de Chilca parecía nuevamente solo, solamente el silencio y el recuerdo de la inolvidable experiencia permanecía suspendido en el ambiente.

    Teníamos que volver al campamento y para ese entonces la luz que rodeaba el sitio era mucho más sutil, el tiempo habla transcurrido casi sin darnos cuenta y ya eran como las cuatro y media de la mañana.
    Al otro día contaríamos la experiencia los 8 ante casi 500 personas: Sixto llegó a decir algo muy importante: "La importancia de estar siempre bien despiertos y atentos a los detalles" y de que "No somos nosotros los que vamos a las experiencias sino más bien son las experiencias las que vienen hacia nosotros". También recalcó la importancia de que "Caminar solos es no crear ninguna dependencia sino la de nuestro propio compromiso y trabajo".
    Ahora, simplemente nos queda agradecer por la atención que han prestado a nuestro relato y recalcar el mirar más hacia dentro en estas experiencias que hacia fuera.
    Hemos dado testimonio de lo que nuestros ojos han visto físicamente, pero lo que nuestro corazón sintió es mucho más grande, para aquello no existen palabras, todo queda chico, es indescifrable. "Abriremos un Puente de Luz, de Contacto", decía uno de los mensajes del gula "Sordaz" antes de las experiencias. Creemos que ese puente está en nuestro interior y de que de esta forma sellamos un compromiso.
    "E1 Arco" del Amor está presente en todos nosotros, amamos la Misión y la servimos, y ella es una necesidad básica en nosotros.
    "E1 Triángulo sella el compromiso con la Trinidad Cósmica, Padre, Hijo y Espíritu Santo se entrelazan formando una sola fuerza, el Uno Universal. Todos hemos vivido esta fuerza, no solamente los 8, sino todos, porque aunque todos los demás dormían en ese momento, los gulas también trabajaron sobre ellos durante dos horas, dejándoles a lo mejor experiencias muy conscientes. Muchas personas nos relataron sueños que hablan tenido esa noche con los gulas. Licerio Moreno de la "Fraternidad Cósmica Adonai", había tenido una experiencia astral en sueños con los gulas y la hija de Síxto, la mayor, Yarim, le dijo a Sixto que toda la noche habla conversado en sueños con los guías y que los gulas hablan estado con ella.
    Las experiencias astrales, en sueños, fueron varias, sin embargo, nosotros, los 8, damos fe de .ello, habiendo vivido en forma muy despierta y consciente estas experiencias, algo que hallamos fue un hermoso regalo de los gulas.
    No fue un sueño, sino la realidad más hermosa que hemos podido percibir estando juntos cuatro países limítrofes: Argentina, Bolivia, Uruguay y Perú.
    Con el Profundo Amor de la Conciencia Cósmica Misión Rama Santa Cruz.- Bolivia.

     
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