SIXTO, ENCUENTRO CON LOS GUIAS EXTRATERRESTRES (1986) - Foro
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    SIXTO, ENCUENTRO CON LOS GUIAS EXTRATERRESTRES (1986)
    bookFecha: Lunes, 2012-11-26, 12:03 PM | Mensaje # 1
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    http://eruizf.com/bibliot...._01.pdf


    De la revista ADONAY:

    CONTACTO EXTRATERRESTRE




    Es para nosotros una satisfacción, contar con la aprobación del hermano Sixto Paz Wells para publicar la maravillosa experiencia que le tocó vivir a bordo de una nave de la Confederación de Mundos de la Galaxia, donde fue recibido por Oxalc y sus compañeros, que le instruyeron y concíenciación en relación a hechos y acontecimientos decisivos. Esperamos más adelante contar con una entrevista que amplíe este tema así como su colaboración a otros niveles de conocimiento e investigacion. Gracias Síxto.
    INFORME DE LA SALIDA DEL VIERNES 18 DE ABRIL DE 1986 A SANTO DOMINGO DE OYEROS, KM. 63 DE LA PANAMERICA SUR, AL SUR DE LIMA, PERU
    Obedeciendo comunicaciones recibidas de los Guías y en cumplimiento de sus reiteradas invitaciones formuladas a mi persona para que me personara sólo al desierto, me preparó el día viernes 18 de Abril de 1986 para una salida al Sur, a la localidad de Sto. Domingo de Oyeros
    Debido a que las comunicaciones sugerían que escogiese a pocos hermanos que apoyasen mi trabajo y que por seguridad me acompañasen hasta cerca del lugar, avisé a los esposos Santos del grupo de egresados de San Borja de Lima. Me fueron a buscar en su movilidad a mi casa a las 7 p.m. del día Viernes, a fin de estar llegando a más tardar a las 8,30 p.m. al lugar definitivo. Coincidimos en la puerta del departamento los esposos Santos y yo, ya que recién llegaba de mi trabajo. Pude observar entonces en el cielo pocas veces despejado de Lima, como un gran lucero que se desplazaba, que se desplazaba lentamente por encima de los árboles que se encuentran en el parque frente al edificio.
    Pensé de inmediato en un avión, pero algo, me decía que allí había algo más. Entonces verificando mi intuición se detuvo al instante mismo que mencionara el hecho a, los hermanos Ramas allí presentes. Interpreté que los Guías me recordaban la importancia de aquella ocasión y el interés tan especial que tenían ellos de que se realizara el encuentro para beneficio de la Misión. Me sentí estremecido de la emoción que ello me causaba, por lo que con gran alegría y prisa me cambié de ropa, y preparé rápidamente mis cosas para salir.

    Al cabo de unos instantes con el cuaderno de las comunicaciones y el libro de los Símbolos bajo el brazo, me embarqué rumbo a Chilca en el escarabajo verde de mis acompañantes.
    La intranquilidad y el nerviosismo de los días anteriores, habían cedido paso a un estado de paz interior, con la convicción de que todo se daría tal cual había sido dispuesto.
    Habían transcurrido 12 años desde la primera comunicación, a lo largo de los cuales si bien es cierto que había tenido oportunidad de varios contactos físicos, en ninguno de ellos se me había invitado a ingresar físicamente en el interior de una nave.

    Me parecía increíble estar tan cerca y aún no creía encontrarme totalmente preparado, habían pasado muchas cosas desde las primeras experiencias, tantas pruebas, tantas salidas y vivencias a todo nivel, que en aquella ocasión la llamada era especialmente para algo concreto y tangible, y era a mí sólo; una experiencia de contacto físico es como lo definen los guías el encuentro de viejos amigos que se encuentran en un mismo camino caminando. Después de una invitación a mayores compromisos, pero en mi caso en aquella precisa ocasión me preguntaba, que más podía ofrecer o arriesgar por la Misión, si ya todo lo había expuesto.
    Durante el camino la hermana Juanita Santos, me preguntó hasta en tres ocasiones cómo me sentía, y las tres veces extrañado por su insistencia le contesté que ¡bien!.

    Cerca de nuestro destino después de haber pasado por los Balnearios costeños que aún más allá de Papa León XIII, llegamos a las afueras de Chilca donde se encuentra el desvío a la izquierda a Sto. Domingo de los Oyeros, seguimos entonces por el polvoriento camino que no pasa de ser una simple huella y que corre paralelo al cauce seco del río Chilca. Pasamos por en medio de zonas de cultivo y granjas avícolas que extrae el agua de profundos pozos perforados en las milenarias capas de arcilla, arena y conglomerados de cantos rodados. Avanzamos en la oscuridad de la noche, por la amplia quebrada franqueada por altos cerros rocosos que abren en sus faldas quebradas más pequeñas, pero no menos profundas.
    Habíamos avanzado regular distancia por la cadena montañosa de la costa, cuando sentí la clara sensación de una gran energía que bajaba de los hombros hacia mis manos a manera de chorros. Encima de los cerros se podía apreciar resplandores y fogonazos pero centrados sobre la quebrada que sabía era la elegida para la experiencia.

    Todo ello era señal evidente de la presencia de las naves en el lugar.
    Habla aquella noche una hermosa luna en cuarto creciente que permitía ver todo el panorama con suma claridad. El cielo bastante estrellado estaba completamente despejado de nubes; todo pues se confabulaba para crear el marco propicio a una gran experiencia.
    Ya introducidos en el valle y dejando atrás las granjas y la civilización, pedí a los esposos Santos que detuviesen el vehículo al lado del camino. Pedro estacionó el carro sobre una colina al pie del lecho del río, cuyo cauce permanece totalmente seco casi 10 meses al año, llegando al mar las pocas aguas a manera de filtraciones subterráneas.

    Estábamos exactamente frente a la quebrada que era el lugar escogido y señalado en la anterior salida por sendos avistamientos, además que coincidía en todos sus detalles con visualizaciones tenidas.
    Me bajé del automóvil y la temperatura era agradable, no habla viento y se podía ver a simple vista, sin necesariamente acudir a una linterna. Juanita y Pedro, quienes me hablan acompañado hasta allí, se quedaron realizando el trabajo de apoyo que los Guías hablan recomendado en las comunicaciones.
    Para ascender a la quebrada escogida tenía que atravesar todo el cauce que en aquel lugar era amplio y hondo. Se podían distinguir recientes aluviones que hablan bajado por dicho torrente dejando diferencias de nivel en el terreno a manera de terrazas. El barro que cubría las piedras y grandes extensiones de arbustos secos, daba con el juego de sombras a la luz de la luna un panorama nocturno alucinante.
    Me despedí de ellos y ni bien bajé por el lecho me hundí en el polvo y en la tierra escavada para eventuales sembríos, con lo que de inmediato tuve que regresar y solicitarles a los hermanos una linterna. No quería perder tiempo, ni arriesgarme a tropezar en medio de la engañosa penumbra.

    Inicié mi avance casi exactamente a las 8,30 p.m., hora señalada para el contacto. Después de vadear por largo rato los desniveles del suelo, pude llegar al otro lado y descender ante las rocas, me sorprendí bastante cuando alcanzando la primera colina, me hallé frente a un vehículo en movimiento, muy iluminado sobre el suelo que a unos 500 metros de distancia se desplazaba hacia el Oeste. Estaba frente a mí y se ola que de él provenía el ruido de un motor. Pasada la sorpresa, reconocí en él un camión que echaba desmonte de las granjas vecinas que han sobrepoblado la zona. Esperé a que se marchara y seguí subiendo. A las 9 p.m. llegué hasta un descampado, en lo alto de la quebrada al pie de uno de los cerros, habla un círculo de piedras de unos 20 metros de diámetro, las piedras, algunas de gran tamaño, aparecían hincadas a propósito sobre la tierra con las nubes que hizo su aparición desplazándose del Noroeste al Suroeste, deteniéndose a cierta distancia y a cierta altura en diagonal de donde me hallaba yo

    Debo aclarar con toda honestidad que fue la primera vez que la ansiedad no iba acompañada de temor, es más, no sentí miedo alguno durante toda la experiencia.
    Trataba de reflexionar el por qué no lo sentía. Pero los acontecimientos se sucedían tan rápidamente que sólo tenía tiempo de observar cómo ocurría todo. De pronto un haz de luz a manera de un cañón luminoso de los que se usan en el teatro, cayó sobre mí.
    La luz proyectada desde la parte baja del objeto en línea diagonal hacia mí, alumbraba un radio de un metro y medio en torno mío con una coloración blanco azulada brillante.
    No sentí en ese momento ni frío ni viento, ni nada a mi alrededor. La atmósfera dentro de la luz era diferente a la que habla en la quebrada, era como si esa luz estuviese anulando la gravedad y creando un vacío.

    Esto estaba ocurriendo en menos de un, minuto, cuando fui elevado de mi ubicación perdiendo todo contacto con el suelo. Siendo suspendido en el aire, sentí una pequeña fuerza que me arrastraba como si fuera una leve brisa que me desplazaba a través de la luz como si fuese el objeto más liviano.
    Fuf entonces transportado físicamente hacia el interior de la nave. La luz la percibía más potente con la cercanía de la nave, llegando a cegarme poco después de que alcanzara a divisar su estructura plomizo oscura con muchísimas pequeñas luces redondas en pares que daban la clara idea de un borde circular del aparato, y que este era de gran tamaño.

    De pronto la luz se tornó más clara pero menos brillante y escuché un sonido metálico lejano, cerrándose debajo mío el ingreso con una losa circular de regular tamaño, sobre la que habla un dibujo que cubría toda la superficie. En la figura del círculo mayor que eran los bordes de la tapa y por lo menos 30 rayos que se separaban de un punto, centro de convergencia dentro del circulo menor.
    La sensación de ingravidez, hasta ese momento habla sido harto desagradable, a tal punto que casi me sobrevienen las nauseas. Allí comprendí el valor de haber mantenido 3 días antes de la salida una dieta de frutas.

    Suavemente pisé primero con el pie derecho y casi de inmediato con el izquierdo, ya que la pierna izquierda, la había tenido flexionada hacia atrás durante todo el ascenso. Esto debido a que en la levitación y absorción me encontraba arqueado hacia atrás.
    Sentí ya la gravedad normal, cuando me paré sobre la losa que hacia tan sólo unos instantes se habla cerrado bajo mis pies. Me hallaba entonces en una sala circular abovedada por encima mío y apuntándose a la losa se hallaba un objeto como un prisma romboide o sea un cristal colocado de forma inclinada del cual provenía la luz y la fuente del poder succionador. En determinado momento la luz se apagó súbitamente y sentí un ambiente más bien templado. En ese cuarto más o menos amplio escuchaba un sonido distinto al que la nave producía; era un zumbido más suave que el que hace una congeladora. El interior de aquella habitación tenía poca iluminación y en la semioscuridad se velan adosadas en las paredes rectangulares con luces rojas, hasta allí, me encontraba solo. Me percaté entonces de la existencia de una puerta en forma oval que estaba abierta a mi izquierda, en un nivel más alto que el suelo al que se llegaba por una pequeña rampa. Avancé hacia allí, caminando despacio, pues aún me quedaba la sensación de flotar y estaba como entumecido. Seguía sin ver a nadie por lo que saqué entonces la cabeza por la puerta y llamó mi atención un amplio e iluminado salón exagonal. Traspasé entonces la puerta y a pesar de que no se divisaba ninguna persona, sabía que me estaban observando _y esto me molestaba.

    La sala era iluminada desde lo alto por un falso techo como de vidrio con pirámides de ancha base cuadradas invertidas. El lugar de por sí parecía ser la sala de mandos en el corazón mismo de la nave. Allí todo era muy claro, por lo que avancé hasta colocarme casi en el centro mismo del salón, en medio de dos grandes burbujas transparentes hasta la mitad y en cuyo interior pude apreciar recipientes a manera de cilindros metálicos con unas piedras en su interior.

    Entonces todo un lado de aquel exágono comenzó a brillar y se descorrió como una puerta que era toda la pared de un lado. De dentro salta una luz potentísima y delante de ella no podía reconocer más allá de cuatro siluetas de personas. Me miraban estáticos, se limitaban a mantener una fija observación sobre mí, como aguardando una reacción mía. Tomé entonces la iniciativa rompiendo la espectativa del ambiente, levanté entonces mi mano derecha saludándoles, como en aquella primera vez ante el Xendra.
    No era pues la primera vez que los tenia delante mío, y sin embargo aquella ocasión era distinta; tantas cosas hablan ocurrido desde la última vez... Además tenía ante mi una difícil decisión que era la de entregarme totalmente a servir a la Misión a tiempo completo, o dejar que todo siguiera tal cual, consciente que con ello hacía tropezar el plan de difusión del Mensaje e integración de los grupos. Había quizás una crisis de fe en mí debido a que no era muy consciente de que tal fuese la alternativa correcta, aún cuando todo venia propiciado por los hermanos más comprometidos y había un respaldo total de los grupos y apoyo incondicional de los Guías según las comunicaciones. Y allí estaba yo suspendido sobre la zona de los contactos y en un OVNI.

    No tenia miedo y me asombraba de no tenerlo, estaba preocupado y tenso, pero no desconfiaba en los propósitos positivos de los Guías. Mi mente se hallaba en gran parte sobre la pronta decisión que concretaría a la vuelta de mi viaje a España, y nada influirla sobre ella que no fuese mi propia convicción de estar haciendo lo correcto y esa decisión si me causaba temor, era fallar a mi familia, exponiéndola más .a la incertidumbre e inseguridad económica, negarle toda comodidad presente o futura, o faltarle a la Misión que me dio la oportunidad de darle un sentido a mi vida y serle útil a los demás. Todo ello pasaba por mi mente a gran velocidad en aquel instante, en que me hallaba absorto en mis pensamientos, hasta que reaccioné de mi distracción, volviendo a estar consciente de la situación, bajé de inmediato el brazo.
    De entre la luz entonces avanzó hacia mí un hombre con rasgos bien definidos, ojos ligeramente rasgados hacia arriba, todo él vestido con una especie de malla como de algodón con brillo plomizo metálico pegado al cuerpo y que sólo dejaba el rostro descubierto.
    Era un hombre alto aunque no mucho, calculo en 1,80 y de unos 50 años de edad. Ya delante mío supe que era Oxalc, entonces para mi sorpresa movió los labios y me habló pronunciando inicialmente sólo mi nombre y dijo Sixto, pensé de inmediato que no tenia él mucha práctica en hablar, pero era que vocalizaba lo que decía y era una resonancia tan especial que era agradable y gracioso escucharle.
    Gran parte de lo que quería decirme lo captaba más rápidamente de forma mental, así percibí:
    "Bien sabes que no se puede recorrer el camino espiritual sin sacrificio y sin renuncia, conocemos tanto tu vida actual como de las anteriores; tú como otros fueron forzados en el dolor, la desesperación y angustia de sus pueblos, pero también en la esperanza. Eres inteligente como para percibir que el llamado de esta Misión no tendría éxito si no fuese dado a través de personas como tú. Sé firme y justo contigo mismo. Coge el gobierno de los acontecimientos y maneja el futuro en los grupos, pero pide consejo siempre que lo necesites, que si estás abierto a él, vendrá de distintas fuentes.

    El nombre de Rama recoge una clave matemática que señala el cumplimiento próximo (le la operación de Redención de la Humanidad. La liberación es en sí misma dejar de lado la ignorancia que sumerje al hombre en la prisión del temor y la superstición. Es liberación de su necedad y egoísmo. El Cristo cósmico manifestación de la energía divina en los planos densos se ha hecho presente 5 veces en este vuestro planeta a lo largo de 5 humanidades. la 60 vez marcará el inicio de una 6ta humanidad que sufrirá los dolores de su nacimiento, el embate final de las fuerzas de la oscuridad que concluirán con su transformación en su adolescencia precoz y un tiempo acelerado y triunfará, sabemos que será así. El cuerpo del Señor Jesús, fue encargado a los ingenieros médicos estelares de las Pléyades, por los ancianos del Consejo, el cual tenía que ser especialmente adaptado y compatible al programa 2,2,2 genético previsto en su purísima madre carnal a través de generaciones. Te lo decimos amado hijo, porque Vds. con vuestras vidas anuncian su próxima venida en las naves de la Confederación durante los tristes acontecimientos que el hombre está desencadenando poco a poco. Cuanto hagan preparándose para todo esto, sepan hacerlo sin ambiciones personales de ningún tipo que no sean las espirituales de realización interior.

    No temáis actuar, temed el no hacerlo. Si os unís en el servicio a la humanidad os decimos en verdad que todo se os dará porque no estáis solos."
    Hiasta ese momento le había escuchado tan atentamente como podía hacerlo el sediento hombre del desierto al que hasta la última gota de agua de su cuero de cantimplora le es importante. Quería retenerlo y memorizarlo todo. No podía dejar de notar que en su rostro sereno y pacifico se traslucía el estar contrariado. Me atreví entonces a preguntar a Oxalc qué ocurría.

    "Estamos preocupados porque rechazáis nuestro consejo y perdéis oportunidades sin razón para profundizar en conocimientos así como desperdiciáis vuestra vida en pleitos y discusiones que no procuran nada constructivo.
    Aún no hallamos sentido común, ni cariño, ni amor sincero, ni desapego en todos Vds. y en aquellos que sf hallamos, éste aparece como la veta del más fino metal en bruto y bajo una montaña de roca.
    Quienes están llamados a dar ejemplo, no lo dan. Nuestro mundo está atormentado por ausencia de metas y falsos valores y lo peor es que quienes participan de los diversos contactos propiciados por la Confederación, se dejan envolver fácilmente por el mundo que ahoga su despertar. Os desarmonizáis fácilmente y os faltáis en pensamiento, palabras y acciones.

    Si entre vosotros no lográis la convivencia fraterna, ¿debemos acaso creer que todo intento fracasará?. No seáis intransigentes, ni necios. Razonad. Hay entre Vds. quienes sin mucho decir se afanan por amor sirviendo.
    El espíritu del Señor les acompañe siempre, pero lamentamos que quienes asumiendo res-ponsabilidades de los grupos, sólo procuran el protagonismo y el figurar. Lamentamos también que aquellos que asumiendo roles directivos se marean con la autoridad y exigen a otros sin antes cumplir ellos mismos con sus propias exigencias.
    Rama es ejemplo, sólo a través de él podéis enseñar y sólo por él tendréis autoridad, poder y convicción de vuestras palabras.

    Tememos por los Consejos y Consejeros en varios países, es preocupante que vuestros egos se vean afectados
    por el papel que os asigna la posibilidad de un mayor servicio y lo distorsionáis con falsas posturas de sapiencia y autoridad, cohibiendo el buen ánimo del trabajo de los demás.
    No apoyamos ni al desorden ni a la anarquía. ¡labréis de respetar al que con más experiencia y mejor ejemplo ande delante vuestro, pero no para que lo sigáis, sino para que tengáis en cuenta su consejo, para mantener la fuerza del Mensaje y evitar la desviación y contaminación."
    Pregunté entonces: ¡Bueno!, ¿qué se espera de mí?.

    "Que trabajes con tu familia, les enseñes y les guíes espiritualmente. Israel, Marina, es tu primera obligación de discipulado y ahora junto con ella, Cela y Esrea, Yearim y Tanis. No descuides tu segundo amor que es el físico porque bien conocemos que tu primer amor es por el Señor Dios.
    Sigue por donde sientas ir, pero procurando asumir tu rol comprometido para dirección y mejor gobierno en los grupos, así como la supervisión de los instructores en la Región del interior y del extranjero."
    Oxalc, entonces levantó sus manos y puso la derecha sobre mi cabeza a lo cual reaccioné hincándome sobre el suelo de rodillas y entonces colocó también la izquierda y me dijo:
    "Eres y serás como un hijo para mí, pero un hijo espiritual. Estaremos siempre unidos con la protección del Profundo."

    Sentí entonces un calor y energía muy intensa que salía de sus manos, me hizo levantarme y acercarme hasta una pantalla sobre parte de lo que debía ser un tablero de controles. La imagen que era proyectada parecía la del lugar donde había sido extraído, allí en Chilca, pero visto desde lo alto.
    Oxalc dijo:
    "Ven aquí y ve este lugar. Será éste el lugar para las próximas salidas tuyas y de los grupos de lima. Esto porque sabemos lo penoso que es para Vds. desplazarse lejos por la situación económica que enfrentan y porque así nos aseguramos que podrán asistir con esfuerzo equitativo al que exige la experiencia."
    Pregunté entonces: ¿Pero por qué están vestidos con esta ropa con gorros?
    "Hemos venido desde la Antártida en esta nave y volveremos con ella inmediatamente culminada la experiencia, pero habrá otra oportunidad posterior y que no sólo te quedarás una hora con nosotros, sino que nos acompañarás a MORLEN. Hay un anciano de los 12 que desea hablar contigo. Tr sabes quién es él, además conocerás las ciudades colonias, donde viven muchos terrestres.
    Pronto llegará esa oportunidad. Prepárate siempre y prepara en cada lugar a algunos hermanos de los más comprometidos, que es necesario comunicarlos a cada uno cosas importantes."

    ¿Recordaré todo esto que he vivido?
    "La energía que recibiste antes de subir a la nave y que produjo el mareo en tí, elevó aún más tu vibración, tendrás mucho calor y canalizarás gran cantidad de energía, aprovéchala ayudando y concentrándote en aquello que hagas. Nunca olvidarás, porque todo es importante."
    Un ruido de vapor, como el que sueltan las locomotoras antes de partir, y una ligera baja en la intensidad de la luz en la sala habían acompañado al descenso de la nave.
    Pronto, todos los botones del trablero se encendieron, y se acercaron a mí desde aquellos seres que inicialmente pensé que eran de Venus, se les vela bastante delgados y pálidos. No podía reconocer en ellos a ninguno de nuestros Guías. Con generosas sonrisas y gestos, me mostraron que debía marchar, por lo que me despedí de Oxalc.
    Hubiese querido abrazarle, pero le veía tan especial que era como estar al lado de un personaje famoso, y me cohibí.

    Al voltear a mirarle por última vez, él ya se habla desplazado a la habitación de donde saliera; a la sala exagonal. Desde allí me despidió cruzando sus manos a la altura del pecho. Sentí entonces que me transmitía con ello todo su amor y apoyo.
    Me hicieron entrar luego en una pequeña habitación oscura, donde me dejaron sólo, cerrándose el ingreso, inmediatamente estos seres lo transpusieron.
    Se prendieron unas luces rectangulares rojas y verdes del tamaño de un toma corriente que se hallaba ligeramente por encima del suelo. Sentí entonces un hormigueo en el cuerpo y una gran sed, como si me estuviese deshidratando.

    Se abrió casi de inmediato una puerta con un sonido parecido al que hacía poco escuchara. Había una pequeña rampa que bajaba hasta casi tocar el suelo. Bajé entonces por ella y ya en el suelo pedregoso de Chilca, quise voltear a ver la nave, pero sólo vi que tenía patas, las mismas que remataban en su contacto con el suelo, algo parecido a grandes ventosas metálicas; pero sin serlo. Las patas estaban como flexionadas. Algo me decía que me apartara rápidamente, por lo que apresuré la marcha.
    Sentía mucho calor en la espalda. Llegué hasta la falda rocosa del cerro y en segundos la nave en forma de lenteja, se elevó a gran velocidad, dirigiéndose hacia el banco de nubes en el cielo en dirección primero Noroeste e increíblemente sobre la marcha, dobló hacia el Este, formando como un ángulo agudo impresionante.
    Entre las rocas reflexionaba sobre lo importante de aquella cita y no pensé en lo increíble de la experiencia; y lo difícil que seria transmitirla con la misma naturalidad con que se habían dado los acontecimientos.
    Me había recostado nuevamente en la falda del cerro, pero pude ver en mi. reloj que eran las 10,30, o sea,, que habla estado más o menos una hora dentro de la nave y con la justa me daba tiempo para bajar al valle.
    Me decidí a emprender el camino de retorno. Estaba sereno pero con mi mente concentrada en el próximo viaje a España, que había de efectuar en 2 semanas y en todos los problemas que allí encontraría, pero nada impedirla que realizara el trabajo encomendado, porque sabía una vez más que había un gran apoyo sobre mí.
    Llegué a las 11 p.m. donde se hallaba el automóvil de los esposos Santos. En su interior se encontraban ambos dormidos. Mi presencia despertó a la hermana Juanita, quien avisó a su esposo que ya me hallaba allí.
    Marchamos de inmediato de la zona, procurando llegar a Lima antes de la una de la mañana, hora que empezaba el toque de queda por el estado de emergencia decretado contra el terrorismo en la capital.
    Gracias a la Providencia y a la pericia de Pedro en el manejo, llegábamos a las 12,10, hora en que ingresaba en mi hogar, siendo recibido con suma expectativa e interés por Marinita.
    A ella la conté en lineas generales los sucesos de aquella noche. Al oirlo se maravilló, a la vez que refirió que si cualquier otra persona le hubiese contado la misma experiencia, no la habría creído.
    A los esposos Santos no les informé de gran cosa, debido a que en comunicaciones anteriores, los Gulas me recomendaban que a mi regreso del viaje al extranjero, reuniese en Sto. Domingo de los Oyeros a todos los grupos y allí les revelase el contenido completo de la experiencia, así como los detalles y anécdotas del viaje y otras cosas más.

    Cuando bajé de la quebrada yacente al valle, para darle el encuentro a los Santos, me sentí extraño como nunca antes lo habla sentido. Aún hoy puedo percibir esa sensación que es como un gran calor dentro de mí y con una sensación de amplitud de conciencia, como si abarcase más allá de mi mente. El ala que les reúna a todos en ese mismo lugar, quizás comprenda el por qué.
     
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