EL ANUNCIADOR - Foro
Domingo, 2016-12-04, 4:14 AMBienvenido(a) Visitante | RSS
CONTACTO ADONAY
ENTRADA
TEMAS MAS LEIDO
  • LECCIONES DE CONCIENCIA CÓSMICA (9)
  • LO QUE LOS EXTRATERRESTRES HAN DICHO A GIORGIO BONGIOVANNI (4)
  • HISTORIA DE LA HUMANIDAD TERRESTRE (4)
  • LA BIBLIA Y LOS EXTRATERRESTRES (4)
  • LABORIOSIDAD INTERPLANETARIA (3)
  • AMA A TU PROJIMO MAS QUE A TI MISMO (3)
  • EL SANTO TEMOR DE DIOS (3)
  • BARATH, ATLÁNTIDA, ISLA POSEIDÓN (3)
  • GRIGORRI RASPUTIN. RUSIA (2)
  • IMPORTANTE LEER : LOS HIJOS DEL SOL Y LOS HIJOS DE LA TIERRA (2)
  • IR A: VIDEOS - BLOG  [ Mensajes privados() · Nuevos mensajes · Participantes · Reglas del foro · Búscar · RSS ]



    Página 1 de 11
    Foro » EUGENIO SIRAGUSA » Eugenio Siragusa, libro: EL ANUNCIADOR » EL ANUNCIADOR (PRIMERA PARTE (INDICE, CAPITULO 0))
    EL ANUNCIADOR
    bookFecha: Viernes, 2012-12-14, 8:05 PM | Mensaje # 1
    Visitante
    Grupo: Visitante
    Mensajes: 844
    Premios: 0
    Reputación: 0
    Estatus: Offline






    Es propiedad de:
    VICTORINO DEL POZO BARBERO

    Nonsoloufo tiene, en exclusiva, la autorización para la publicación gratuita en Internet,
    de los libros de Victorino del Pozo, bajo cualquier forma que sea ( htm, doc, pdf, ecc.).
    La autorización, firmada por el autor, está en nuestro poder.
    El webmaster de Nonsoloufo.

    “Mi actividad no comenzó hasta que estuve dispuesto
    a ser programado y esto sucedió cuando cumplí los
    treinta y tres años. Durante todo este tiempo he
    realizado la PRIMERA y SEGUNDA parte de la obra que
    se me pidió desarrollara y que acepté sin condiciones,
    consciente de la desobediencia de Jonás. La TERCERA
    parte de mi actividad comenzará algunos días antes
    del descenso sobre la Tierra del HIJO DEL HOMBRE”.
    (Eugenio Siragusa)


    CAPITULO 0




    Acababa de anochecer. Un grupo de hombres, mujeres y niños salían de unos edificios blancos, hacia una plataforma circular que se extendía delante. Salían en silencio o hablando entre sí, quedamente. De modo instintivo elevaban los ojos al cielo, escrutando las estrellas, intentando adivinar si alguna despedía una luminosidad especial o describía algún movimiento ajeno que pudiese ser tomado como señal. Era luna llena y el campo olía a tierra en hervor de germinación. Era una noche alquímica. Una noche que conocían muy especialmente los iniciados de todas las épocas en el planeta Tierra.
    Alrededor de la plataforma se extendían campos oscuros y llanos. No se percibía ni el vuelo de las aves nocturnas. El bosque de encinas próximo se había aquietado. Ningún rumor.
    A la hora solar en que era Luna llena, una estrella se movió en el Cuadrante Este del cielo. Luego fue descubierta por todos los que estaban reunidos y ante sus ojos describió rápidamente la trayectoria del Sol, de Este a Oeste, diminuta, con un brillo blanco rutilante. Cuando estuvo sobre la vertical de la plataforma se detuvo y comenzó a descender, agrandándose como un haz de luz proyectado. En unos segundos estuvo sobre las cabezas de los hermanos reunidos. Nadie hablaba. Nadie gritó.
    Estaban en silencio, mirando al cielo, extasiados. La nave permaneció un tiempo levitando sobre sus cabezas. No emitía ningún sonido perceptible. Los más sensibles captaron un silbido infrasónico en sus oídos, el silbido familiar identificado hacía largo tiempo al paso o en la proximidad de las naves por los cielos del Planeta.
    La nave era de reducido tamaño, unos 12 metros de diámetro, con dos niveles, discoidal, transparente y radiante como un diamante enrojecido. Luego la nave hizo un movimiento lateral, como la caída de una hoja movida por un suave viento, y se colocó al borde Este de la Plataforma, sin dejar de levitar. En ese instante se formó una abertura lateral y apareció la silueta del Anunciador, nimbada de un resplandor dorado procedente del interior de la nave. Levantó la mano en señal de saludo, sonrió y se dirigió al grupo de personas que le esperaban dándole la bienvenida.
    El Precursor fue reconociendo uno a uno, los abrazó estrechamente y les dio los tres besos de paz, nombrándoles por su nombre. La luz de la nave iluminaba la plataforma, a través de los campos, expandiéndose en todas direcciones. Todos sabían en su interior que el Précursor había venido al fin; que había cumplido la promesa. Todos sabían que el Anunciador y Eugenio Siragusa eran la misma persona. Pero el que había descendido de la nave no tenía la apariencia física de Eugenio Siragusa. Telepáticamente El leyó sus pensamientos y telepáticamente les respondió:
    “Os prometí que vendría a vosotros y me reconoceríais antes de la vuelta del Maestro. Bien, he vuelto y estoy con vosotros. Entremos en paz y alegrémonos juntos en esta hora.”
    El dirigió sus pasos hacia la casa. Detrás, penetraron todos en el interior del Templo, subiendo los tres escalones de piedra de la entrada. El Templo estaba iluminado como una hoguera y la luz entraba a raudales por las doce puertas. Todos se vieron envueltos en una llama común, en un sentimiento común: Era la llama Solar del Cristo, el sentimiento raíz de la Tribu del Aguila, de la estirpe de Juan.

     
    Foro » EUGENIO SIRAGUSA » Eugenio Siragusa, libro: EL ANUNCIADOR » EL ANUNCIADOR (PRIMERA PARTE (INDICE, CAPITULO 0))
    Página 1 de 11
    Búscar:

    Mensajes Nuevos
  • MAXIMO CAMARGO (CONTACTADO) (1)
  • LA HERMANDAD BLANCA (0)
  • EL TESTAMENTO DE ABRAHAM (1)
  • LA BIBLIA Y LOS EXTRATERRESTRES (4)
  • UNA VIDA, UNA MISIÓN SIGUIENDO LOS PASOS... (2)
  • LA HUMILDAD, RAIZ Y MADRE DE TODAS LAS V... (1)
  • EL CAMINO DE LA EVOLUCION DEL ESPIRITU (1)
  • YO EL MAESTRO DEL AMOR ALIENTO SOBRE VOS... (1)
  • EL SANTO TEMOR DE DIOS (3)
  • EUGENIO SIRAGUSA (2)
  • RECOMENDADOS
    Búscar