PRIMERA RESPUESTA EXTRATERRESTRE SOBRE GRANDES POTENCIAS - Foro
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    Foro » EUGENIO SIRAGUSA » Eugenio Siragusa, libro: EL ANUNCIADOR » PRIMERA RESPUESTA EXTRATERRESTRE SOBRE GRANDES POTENCIAS (CAPITULO 4)
    PRIMERA RESPUESTA EXTRATERRESTRE SOBRE GRANDES POTENCIAS
    bookFecha: Sábado, 2012-12-15, 1:55 PM | Mensaje # 1
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    PRIMERA RESPUESTA EXTRATERRESTRE
    SOBRE GRANDES POTENCIAS

    CAPITULO IV




    En nuestro planeta, todo se repite, todo vuelve en ciclos periódicos de tiempo. Y también los acontecimientos que han pretendido ser archivados, terminados o enterrados por los responsables políticos o militares de la seguridad de los Estados.
    Los protagonistas del avistamiento de Monte Palomar una noche clara de principios de los 50, estaban tranquilos y habían vuelto a su trabajo habitual de astrónomos que trabajan por turno auscultando a voluntad los cielos con enormes ojos de cristal movibles y dirigibles a voluntad, cuando la situación se repitió casi en las mismas condiciones que la primera vez.
    Había entrado el turno de noche en Monte Palomar.
    Era una agradable noche, estrellada, clara, la del 24 al 25 de abril de 1955.
    Uno de los dos astrónomos que trabajaban aquella noche fue el primero en observar una poderosa luz que se movía de Este a Oeste, describiendo una órbita muy próxima a la Tierra.
    Patrick Landing llamó sobresaltado a su compañero:

    - ¡Mira esto!...
    Williams Matwes observó unos segundos y dijo:
    - Es idéntico en trayectoria y forma a los satélites que fueron observados a unos mil kilómetros, hace aproximadamente tres años...
    - ¿Podemos calcular la distancia de giro y su velocidad?
    - Debemos hacerlo si no desaparece, antes de comunicarlo. Además a estas horas es posible que el sistema de radar de White Sands lo haya detectado. Si no hacemos la comunicación nosotros nos van a freir a preguntas. Es mejor adelantarse.
    Observaron durante un tiempo más.

    Llegaron a la conclusión de que se movía en una órbita próxima a la Tierra unos 500 kilómetros. De este a Oeste, a una velocidad de crucero superior a la de cualquier ingenio que fuese conocido en los Estados Unidos en ese momento.
    Patrick Landing lo comunicó al director del Observatorio.
    Este se había acostado ya y tuvo que sufrir por segunda vez en 3 años un sobresalto profesional a cargo de luces desconocidas.
    Preguntó a Landing si estaban seguros. Después se levantó encaminándose al Observatorio para cerciorarse por sí mismo.
    Desde allí llamó al Pentágono:
    - Aquí Monte Palomar. Póngame con el jefe de seguridad.
    Esperó unos segundos... Añadió:

    - Es muy urgente y grave.
    La voz al otro lado del hilo le tuteó:
    - ¿Qué pasa de importante esta noche?, ¿se os ha hundido el observatorio?
    - Casi. ¿Recuerdas la observación que realizamos con el profesor La Paz y Clyde Tombaugh?
    - No me digas que han vuelto.
    - Tenemos uno de los dos cuerpos moviéndose en la misma dirección, pero en una órbita muy próxima a la Tierra. Calculamos que sólo a unos 500 kilómetros. El otro parece que ha desaparecido. Si eso se sigue acercando puede ser grave...
    - Bien. Continuad observando minuciosamente el objeto. Voy a dar órdenes para que se realicen observaciones desde otros puntos y verificar así vuestra observación en los observatorios de radar. Si el objeto sigue describiendo esta misma órbita o se acerca, avisadme inmediatamente. Si permanece estacionario nos reuniremos mañana a las nueve. ¿Ok?

    El director del Observatorio colgó y siguió vigilando con todo su equipo el extraño objeto. Dio las órdenes precisas y se retiró a su despacho para confrontar los datos de la primera observación con la actual y preparar un dossier detallado para la reunión del día siguiente.


    10. Alarma en la Casa Blanca


    La presencia de este cuerpo ajeno, a sólo 50 kilómetros de giro sobre el Planeta, alarmó no sólo a los militares de las bases que habían podido detectarlo por radar, sino al Ministerio de Defensa y al Pentágono.
    Se había iniciado un programa de ocultamiento, dirigismo y manipulación del tema de los platillos volantes en vigencia desde finales de los años 40.
    La CIA había intervenido eficaz, política y contundentemente en el desarrollo de los acontecimientos al respecto.
    Las comisiones investigadoras, los informes objetivos y los resultados de algunos científicos, habían podido ser mantenidos en suspenso o retirados a la publicidad de los medios de comunicación, aprovechando el cambio de Presidente en el país. Truman se había ido y en su lugar había un militar: el general Elsenhower.
    En la mañana del 25, después de la reunión del personal de Monte Palomar con altas personalidades del Pentágono, se pasó un dossier al propio Presidente de los Estados Unidos. El general Eisenhower lo leyó y, como respuesta, convocó para esa misma tarde una reunión extraordinaria con el Comité de Seguridad Nacional de los Estados Unidos.
    Asistían a la reunión urgente, en calidad de consultores, los profesores La Paz y Clyde Tombaugh, y en calidad de informantes, el director del Observatorio de Monte Palomar y el jefe de la base White Sands.
    Al comenzar, el director del Observatorio resumió así la situación:

    - Tenemos nuevamente un cuerpo no identificado girando en tomo a la Tierra, en una órbita que se aproxima a la superficie en casi 500 kilómetros y siguiendo la ruta Este Oeste. La observación coincide con la de hace tres años en varios aspectos: forma de luminosidad, dirección de giro, velocidad... La única diferencia consiste en su aproximación a la Tierra y en que, de los dos cuerpos observados, ha desaparecido uno. Nuestra conclusión definitiva es que no se trata de meteoritos, como apoyó anteriormente el profesor Clyde Tombaugh, sino de satélites de construcción humana.
    La conclusión levantó una ola de comentarios.
    Algunos militares empezaron a gritar. Eisenhower escuchaba en silencio.
    Asistían a la reunión, como técnicos en astronáutica, Wernher von Braun y Walter Doernberger, que estaban trabajando en un proyecto de satélite similar.
    Von Braun tomó la palabra y se dirigió al director del Observatorio de Monte Palomar:
    - ¿Puede decirme, por referencia a la observación anterior, las variaciones de velocidad, forma, luminosidad, conducta y diámetro de giro orbital del objeto en cuestión?
    El director del Observatorio le respondió:
    - En el tiempo que ha mediado entre la primera observación y esta segunda, hemos observado un acercamiento de 500 kilómetros en su órbita de giro con respecto a la Tierra. Cada mes ha ido ganando unos segundos en su velocidad de giro. Hoy podemos añadir que realiza una vuelta completa de nuestro Planeta en menos de una hora. Dada su aproximación, ha variado enormemente su tamaño. Según nuestros cálculos, hoy tiene un diámetro de más de 10 kilómetros. Su forma aparente es esférica.
    Volvió a reinar un irresoluto silencio entre todos los asistentes.
    W. Doernberg pasó un portafolios y una carpeta a Von Braun. Von Braun dijo:
    - Los rusos Heinrich Grunov y Helimuth Goeltrup están trabajando en un proyecto parecido al nuestro, según las informaciones que poseemos. Pero no teníamos noticias de que hubiesen lanzado ingenio alguno de esas características. Incluso podemos añadir que las características del objeto observado rebasa nuestro estado actual de desarrollo astronáutico.
    Al final de la violenta reunión, se alcanzaron dos conclusiones. La primera, de carácter técnico, decía así:
    “El cuerpo que gira alrededor de la Tierra, y que ha sido detectado nuevamente en Monte Palomar, no es un meteorito, sino que puede ser un satélite artificial secreto lanzado por la Unión Soviética al espacio.”
    La segunda conclusión era de tipo político y fue llevada a cabo entre un grupo más reducido de miembros del Pentágono y la Casa Blanca. Era la siguiente:
    “Se establecerá contacto con los dirigentes de la URSS con la mayor urgencia, y se invitará a las grandes potencias occidentales a esta reunión.”


    11. La conferencia cumbre de 1955 sobre un cuerpo no identificado.


    La primera semana de mayo, la Casa Blanca se puso en contacto con el Premier británico y el Presidente de la República francesa. En este contacto se fijaron los puntos del orden del día que se incluirían en una posible conferencia cumbre que se debía celebrar con la URSS a la mayor brevedad.
    La invitación oficial de las tres potencias occidentales fue cursada a la URSS en la persona del Jefe del Estado soviético, el día 10 de mayo de 1955.
    Contra toda costumbre, el Kremlim respondió con una rapidez y una mansedumbre inusitadas. La Unión Soviética declaraba en esta respuesta, dada tan sólo, cuatro días después, es decir, el 14 de mayo, su disposición para la cumbre.
    Sin embargo, ese mismo día la agencia de noticias soviética Tass difundió un comunicado oficial que fue pasado en las emisoras de radio y transcrito en algunos medios de prensa que decía así:
    - El Gobierno ha aprobado la creación de un nuevo Comité de estudio, encargado exclusivamente de la navegación interplanetaria. Dicho Comité será presidido por el atomista Kapitza.
    El conocimiento de este comunicado en Washington sumió a la Casa Blanca y al Pentágono en las más absoluta perplejidad.
    El comunicado, ¿tenía como intención dar un golpe publicitario antes de la reunión de la cumbre o querían justificar la presencia del ingenio a nivel de medios de comunicación por medio de un Comité que canalizase la documentación no secreta?
    En el encuentro previo que tuvieron en Nueva York los primeros Ministros para preparar la Cumbre, el Premier Foster Dulles fue todo amabilidad y elogios para los rusos. Y el propio Molotov, conocido en los ambientes políticos por sus modales hoscos y su impenetrabilidad, dio muestras de una exquisita corrección diplomática; sonrió para la prensa, se dejó poner sombreros de “cowboy” y posó para los medios de comunicación, poniendo una cara mucho más alegre que lo habitual.
    La conferencia cumbre se fijó, según se ha podido saber después por indiscreciones diplomáticas, para el 18 de julio de 1955. Y en efecto, tuvo lugar en Ginebra en esa fecha, entre los “Cuatro Grandes”: Kruschov Eisenhower Churchill y R. Coty.
    La cumbre duró tres días casi completos. No trascendieron los detalles de la discusión, pero sí pudieron saberse los puntos fundamentales en síntesis. Durante todo el tiempo que duró la reunión, se evitó por todos los medios por parte de las potencias occidentales mencionar las palabras satélite, objeto desconocido, etc. Las conversaciones se centraron en el tema de la investigación astronáutica y se llevaron al campo de las posibles investigaciones conjuntas o paralelas sobre este terreno.
    El último día de la cumbre, el general Eisenhower dio un golpe estratégico muy propio de su carácter militar. Propuso abiertamente a la consideración de la parte contraria un texto que además podía servir de conclusión de la cumbre si los soviéticos lo apoyaban y se sumaban a él. El texto aproximado era como sigue:
    “Los Estados Unidos no poseen conocimiento secreto alguno mantenido oculto al resto de la humanidad. Las bases, las fábricas, las instalaciones atómicas, tienen como máximo objetivo el desarrollo y evolución pacífica de la Humanidad. Por tanto, mi Gobierno estaría dispuesto a permitir, por parte de los rusos o de cualquiera de las potencias asistentes a la cumbre, un reconocimiento fotográfico desde el aire o visual “in situ”, siempre que los rusos accediesen a ser objeto de reconocimiento y control en idénticas condiciones por las potencias occidentales y los Estados Unidos.”
    Esta concesión por parte americana, cuidadosamente premeditada y preparada, esperaba como contrapartida conseguir una información definitiva de la implicación o no implicación directa de la URSS en el suceso del satélite artificial observado.
    Si los rusos aceptaban una inspección en los campos tradicionales de Investigación aerodinámica, atómica e Industrial, automáticamente se presuponía que trabajaban con un margen superior y tenían un satélite de reconocimiento mucho más avanzado qúe les permitiría ser invulnerables a este tipo de reconocimiento y mantener su ventaja en el espacio.
    Sin embargo los rusos no aceptaron abiertamente la propuesta americana y sí prometieron estudiarla detenidamente considerándola de sumo interés.
    La Casa Blanca y el Pentágono no estaban satisfechos con esta respuesta y tampoco con los resultados informativos conseguidos en la cumbre, a pesar de ser tres contra uno a la hora de observar, sugerir y proponer.

    Así que los Estados Unidos se decidieron a dar otro golpe de estrategia política y diplomática. Una semana más tarde, el Presidente Eisenhower aprobaba la construcción de un satélite artificial que gravitase ofialmente en tomo a la Tierra. El comunicado de esta importante decisión se hizo público el 29 de julio en la persona del secretario de Prensa de la Casa Blanca, Jimmy Haggerty. El comunicado que se dio a los medios de comunicación decía así:
    “El Presidente Eisenhower ha aprobado la construcción de un satélite artificial que gravitará alrededor de la Tierra.”
    Al día siguiente, los rusos hicieron público otro comunicado, totalmente inesperado y sorprendente para la política americana:
    “Los hombres de ciencia soviéticos están dispuestos a colaborar en un futuro inmediato con sus colegas americanos en la investigación aeroespacial.”
    De este modo el juego quedó al descubierto. El Observatorio de Monte Palomar y el de Leningrado habían observado el mismo objeto, y habían concluido como hipótesis de trabajo que el satélite era artificial y por tanto pertenecía a la potencia contraria que se les había adelantado en la investigación espacial.
    El doble equívoco por parte de la URSS y por parte de USA había propiciado la cumbre de Ginebra. Pero al descubrirse mutuamente el engaño, se planteaba con toda crudeza la presencia de aquel enorme objeto desconocido, de más de 10 kilómetros de diámetro, que giraba en torno a la Tierra a una velocidad superior a los 30.000 kilómetros por hora y seguía una trayectoria totalmente matemática. Si el objeto o satélite no era de fabricación terrestre, ¿de dónde procedía? ¿Quiénes lo habían construido?
    Los científicos que por parte rusa y americana estudiaban el caso, se vieron en la necesidad de hacer unos informes totalmente inusuales, paradójicos y alarmantes.
    El objeto seguía acelerando su velocidad de giro en torno a la Tierra de un modo preciso y si su trayectoria no era controlada o detenida, podía llegar a ser una amenaza grave.
    Ante la psicosis creada por el satélite no identificado, tanto americanos como rusos, no encontraron más que una salida: “acelerar a tope los programas de investigación que tenían como objeto poner satélites artificiales en torno a la Tierra”.
    De este modo la astronáutica, nació y se aceleró precisamente a causa de los avistamientos importantes de “objetos no identificados” movidos según principios inteligentes, aunque de origen desconocido.
    Lo que las dos superpotencias no sabían es que sus primeros satélites eran como cáscaras de nuez en un océano o como hojas secas en medio de un vendaval, y que ya desde los primeros iban a ser seguidos, espiados e incluso intervenidos por la acción de otros satélites, otros objetos, de procedencia y naturaleza superiores, totalmente desconocidos.


    12. Los primeros satélites terrestres, espiados, seguidos y manipulados por objetos extraterrestres


    En la base de White Sands, el Departamento de Prensa hizo semipúblico este comunicado: “Los preparativos para el lanzamiento del “Mouse” han sido acelerados. Se estima que, en agosto del próximo año 1956, podría ser lanzado al espacio para facilitar información respecto al cuerpo no identificado que orbita en tomo a nuestro Planeta.”
    Las dos superpotencias se pusieron de acuerdo para el lanzamiento de cohetes hasta unas alturas de 500 kilómetros con cámaras electrónicas y teleobjetivos. Los resultados de esta investigación espacial no dejaron lugar a dudas. “El objeto que orbitaba en torno a nuestro Planeta no era de fabricación terrestre.”
    Ante estos resultados, los rusos aceleraron por su parte el programa espacial hasta el punto de desequilibrar la aparente armonía política de investigación de nuestro espacio exterior, creada por la reunión de julio del 55 entre la URSS y USA.
    Tan pronto como los laboratorios científicos americanos y rusos tuvieron constancia fotográfica de la naturaleza del satélite de más de 10.000 metros de diámetro que orbitaba a una altura de 500 kilómetros y una velocidad de 30.000 kilómetros la hora, el objeto esférico se evaporó; desapareció como ya había sucedido con su campañero unos años antes sin dejar rastro. Este hecho hizo que se archivase toda la documentación que se reunió sobre el incidente, y no se diera en absoluto a conocer al gran público.
    Resuelto el problema, ambas potencias continuaron con sus programas espaciales. Y la URSS, mientras científicos americanos y rusos celebraban en buena armonía y compaña el Año Geofísico Internacional que duró desde el 1 de julio de 1957 al 31 de diciembre del 58, se sacó de la manga un as.
    El as se llamó Sputnik I, primer satélite orbital que rompió la inviolabilidad de nuestro espacio exterior y que fue lanzado el 4 de octubre de 1957. El esferoide pesaba 80 kilos, tenía un apogeo de 588 millas y 142 millas de perigeo. Su desintegración tuvo lugar a los treinta días, pero antes fue lanzado un nuevo satélite ruso, el Sputnik II. Su puesta en órbita tuvo lugar en 3 de noviembre de 1957, pesaba 508 kilos y tenía una órbita mucho más alargada que el Sputnik I estuvo situado entre los 225 y los 1.600 kilómetros. Además el Sputnik II iba tripulado por un ser vivo, la perra “Laika”. Durante más de seis días los científicos siguieron las influencias del vuelo en el organismo vivo de la perra “Labradora”. El Sputnik II se desintegró 162 días después. La perra “Laika” fue el primer tributo de un ser vivo al espacio.
    El general Eisenhower se había dejado ganar una baza política mundial inmejorable, y había sido además el que había facilitado el juego poniendo todas sus cartas boca arriba. El entonces senador Lyndon B. Johnson, declaró públicamente en nombre de lo que millones de americanos habían definido como la crisis del Sputnik: “Tenemos que admitir francamente que los soviéticos nos han ganado en nuestro propio terreno, el de los audaces avances científicos en la era atómica.”
    Eisenhower conoció con este motivo una de las críticas más duras a su política de propaganda, control y dominio internacional. Para amortiguar el dolor de esta espina, Norteamérica puso en órbita el Explorer I, el 31 de enero de de 1958. Su peso exacto era de 31 kilos y 465 gramos. Describió una órbita de una altitud aproximada de 2.514 kilómetros. Pero tuvo un resultado científico trascendental: El descubrimiento de las franjas de radiación cósmica o famosos anillos de Alfred Van Allen, inventor del aparato que detectó su presencia. El 17 de marzo del mismo 1958, los americanos repitieron, como la habían hecho los rusos anteriormente, el lanzamiento de un nuevo satélite, que se llamó Vanguard I. Pesaba 16 kilos y tenía un apogeo de 2.453 millas y un perigeo de 409.

    Este juego tuvo como colofón dos nuevos satélites: el Sputnik III ruso, que llevaba el primer laboratorio de investigación espacial, y el Score americano, lanzado el 18 de diciembre de 1958, y que permitió al general Eisenhower retransmitir su mensaje de Navidad a todo el planeta Tierra; un mensaje de buena voluntad que marcaba una fecha histórica.
    Estos primeros pasos por el espacio de americanos y rusos se llevaron a cabo en paz, pero al iniciarse los 60, al cumplirse los primeros diez años del inicio de la Operación Saras, volvieron a hacer acto de presencia los Satélites fantasmas y los objetos desconocidos que seguían, vigilaban y espiaban a los satélites terrestres.
    En el verano de 1960 hizo nuevamente acto de presencia en el espacio exterior de nuestro planeta un satélite desconocido. Su presencia fue detectada, incluso fotográficamente, por estaciones seguidoras y puntos de observación repartidos por toda la superficie de nuestro Globo.
    De todos modos, las primeras fotografías que se consiguieron, coincidieron con el momento en que el satélite americano Eco I comenzó a ser visible, el 12 de agosto de 1960.
    El Departamento de Estaciones Seguidoras del Espacio de la Grumman Aircraft Engineering Corporation, de los Estados Unidos, admitió de modo oficial no sólo la presencia del satélite, sino su comportamiento, sus características y su análisis científico comparativo con los satélites terrestres.
    Transcribimos íntegra la comunicación que Mr. Henry C. Courten hizo con relación a este caso. El sumario se expresaba en estos términos:
    “El objeto, parecido a un satélite terrestre, del que se ha dado noticia en los medios de comunicación, fue observado por vez primera en una de las estaciones de nuestra red fotográfica de detección, el 12 de agosto de 1960, la misma noche que el satélite Eco I comenzó a ser visible. Sin embargo no pudo ser fotografiado satisfactoriamente hasta el día 25 del mismo mes y por una sola de nuestras estaciones.
    Las dificultades para obtener fotografías simultáneas del satélite aumentaron con Ia posición de la línea de sombra terrestre. El objeto no identificado salió fuera de la línea de sombra después de atravesar algo más de la mitad del cielo visible. Aunque estos hechos crearon serias dificultades a la hora de conseguir fotografías simultáneas que nos permitiesen realizar una perfecta triangulación, pudimos hacer determinadas conjeturas respecto a la altura que el objeto tenía sobre la superficie terrestre. El cálculo aproximado demostró que se movía en agosto, a una distancia que oscilaba entre los 540 y los 630 kilómetros.
    Esta información fue enviada al personal de la Estación de Rastreo Espacial de las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos, ubicada en Hanscom Field, Massachusetts. La Aviación no pudo calcular una órbita exacta, pero los datos aproximados indicaron que el objeto se movía en un apogeo de 7.560 kilómetros y un perigeo de unos 540 kilómetros, siguiendo siempre una trayectoria polar, mientras que la trayectoria seguida por los satélites americanos y rusos fue próxima al Ecuador en todos los casos.
    A partir de una docena de informes recibidos desde distintas estaciones de observaciones y otros muchos enviados por las Fuerzas Aéreas, las características del objeto son las siguientes:

    A) El color del objeto varía desde el rojo al amarillo.
    cool Su movimiento puede compararse con el de los satélites terrestres, pero es absolutamente diferente en cuanto a trayectoria y distancias.
    C) La trayectoria del objeto fue siempre de Este a Oeste.
    D) El objeto solamente aparecía alrededor de la hora en que comenzaba a ser visible el primer paso nocturno del Eco I.

    Debemos destacar que nuestros observadores están perfectamente cualificados para distinguir un avión, un meteorito o un satélite artificial. Nuestra Compañía viene observando y fotografiando satélites desde 1958, año en que fueron lanzados los primeros, y ha captado con éxito objetos tan débiles como el Eta II de 1960 o el XI I de 1960, utilizando nuestro programa del IBM-704, Proyectil Balístico Intercontinental, para disparar a ciegas si fuere preciso.
    El 30 de noviembre de 1960 seguíamos las órbitas del Explorer VIII, cuando tuvimos la suerte de obtener tres clichés del objeto no identificado, cubriendo cada cliché unos 20° de arco. Fueron utilizadas en esta ocasión cámaras de tipo balístico, cuya precisión era de una milésima de segundo, en una sola estación. Las placas mostraron la definitiva evidencia de que el objeto se movía a una velocidad considerable.
    Algunos científicos han querido suponer que el objeto no identificado puede ser el Lunik III, capturado en su órbita de regreso de la Luna... De todos modos, la caída del cuerpo del Lunik III en su trayectoria de regreso a la Tierra, científicamente, físicamente, no puede haber sido frenada por la atracción terrestre y haber sido devuelto hasta quedar en una órbita inversa al movimiento de rotación de nuestro Planeta...
    Estamos extremadamente interesados en continuar la identificación del misterioso objeto, basándonos en nuestras observaciones hasta la fecha.”
    Esta comunicación fue hecha por carta personal y firmada por Mr. Henry C. Courten, de la Grumman Aircraft Engineering Corporation, con fecha 10 de julio de 1961, un año más tarde de haberse iniciado las comprobaciones.
    Desde el punto de vista del programa “Operación Saras”, resulta evidente que el satélite reaparecido realizaba comprobaciones del comportamiento del Eco I y otros satélites terrestres en órbita. Resulta sobre todo evidente que el satélite no era ninguno de los enviados al espacio exterior por USA o la URSS y, por tanto, procedía de algún lugar de nuestro universo o nuestro sistema solar desconocido, siendo enviado y guiado por seres inteligentes de origen desconocido.
    Terminaremos este capítulo con otro incidente, en esta ocasión producido en torno a los Sputniks II y IV.
    El segundo satélite lanzado por los soviéticos, el Sputnik II, iba a manifestar su comportamiento anormal, paralelo al Sputnik IV, y totalmente al margen del comportamiento programado para ambos satélites en el momento de su lanzamiento.
    El Sputnik II fue puesto en órbita el 2 de noviembre de 1957. Cuando estaba realizando una órbita de aproximadamente 512 kilómetros de altura, el día 3 de noviembre, un objeto desconocido apareció por delante del satélite y fue describiendo su misma órbita de un modo preciso y matemático, como si hubiese sido sincronizado. Moscú suspendió inmediatamente la información acerca del satélite y su órbita de giro. Al día siguiente, un objeto desconocido cayó ardiendo en Gran Bretaña. Al sexto día de orbitar, aproximadamente el 8 de noviembre, la perra “Laika” comenzó a dar señales de que su estado era inquietante y murió. Entonces la distancia media del Sputnik II aumentó en 100 kilómetros. Un objeto desconocido continuaba precediendo al satélite a unos 1.500 kilómetros. El Sputnik dejó de transmitir, siendo esta incidencia, comunicada públicamente por Moscú. Siguió un mes de absoluto silencio, al cabo del cual Moscú volvió a notificar oficialmente que el Sputnik II estaba situado en su órbita inicial, como si nada hubiera sucedido.
    El Sputnik IV entró en órbita el 15 de mayo de 1960. Se movía en una altura media de 320 kilómetros. Al día siguiente apareció una luz intermitente siguiendo al Sputnik. Desde Estados Unidos se hizo públca la noticia de que el Sputnik ruso había escapado al control terrestre y descendía. Dos días más tarde, una esfera incandescente cayó en las islas Fidji. El sputnik IV transmite por radio una voz humana de timbre extraño y metálico (de características idénticas a una conversación mantenida con una nave desde la Estación de Radio del Centro Studi Fratellanza Cósmica). La distancia media aumenta 150 kilómetros. Posteriormente cuatro objetos de procedencia desconocida siguen al Sputnik. Moscú anuncia: La nave ha salido de su órbita y marcha sin rumbo. Un mes más tarde, Moscú rompió el silencio con una información que contradecía su comunicado anterior: “El Sputnik IV se halla en su órbita inicial.” El Sputnik IV llevaba a bordo un muñeco de las características de una persona humana.
    A la táctica de “No Coment” y de “Top Secret” de los Gobiernos de USA y la URSS, sobre los contactos y pruebas que hemos comunicado, el “Programa Saras” respondió con esta serie de respuestas que fueron captadas, analizadas y comprobadas por los científicos más prestigiosos que trabajaban en la construcción, seguimiento y lanzamiento de satélites. La comprobación de estos acontecimientos llevaría a muchos científicos a una táctica diferente. En algunos casos, estas comprobaciones marcarían un cambio definitivo en el campo de investigación e incluso de conducta.
    A partir de aquí, el “Programa Saras”, conducido por seres extraterrestres, entraba en su segunda fase, coincidiendo con la década de los 60, aproximadamente.

     
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