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    Foro » SIXTO PAZ WELLS » Sixto Paz Wells: LOS GUIAS EXTRATERRESTRES Y LA MISION RAHMA » LA DECIMA CAMPANADA DEL ANRROM (CAPITULO 18)
    LA DECIMA CAMPANADA DEL ANRROM
    bookFecha: Sábado, 2013-03-23, 6:53 PM | Mensaje # 1
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    CAPITULO XVIII

    LA DECIMA CAMPANADA DEL ANRROM






    Se recibieron comunicaciones que procuraban un trabajo minucioso de los grupos de Sudamérica, en relación con los símbolos, por lo que se reunieron en Tacna, al Sur del Perú, algunos grupos para efectuar una recepción especial de comunicaciones que esclarecieran la preparación para los viajes de Agosto, que según los Guías debían efectuarse aquel año para recibir los Libros.

    Ante más de 30 personas en la zona montañosa de Chuchuco, se recibió una comunicación que esclarecía la preparación y los participantes en el objetivo final de Rama, la recepción de los archivos que, tal cual reza la comunicación de la Historia de Rama, serían entregados en Agosto del año Semiótico, culminando un viaje que uniría 5 lugares.

    Un avistamiento claro y preciso con hora señalada, confirmó la importancia de lo recibido, que a su vez planeaba desde ya, muchas otras interrogantes.

    En el mes de Abril se consolidó la Comunidad Rural de Bella Unión, al establecerse dentro del grupo comprometido en realizarla, tres órdenes de disposición al llamado (1), esto es, los dispuestos a integrarla a corto, mediano y largo plazo. Esto permitiría un grupo de personas pertenecientes a la comunidad, que sin vivir en ella (la visitaban a menudo), participaban en ésta, en sus logros y realizaciones, pero a su vez, formaban la comisión de apoyo logístico que mantenía el nexo de la comunidad con la ciudad que estaba a 550 kilómetros de distancia.

    El grupo estable en Bella Unión, estaba conformado por 9 hombres, 9 mujeres y 9 niños (27 personas en total) (2), y había logrado inicialmente en los cuatro primeros meses de asentamiento una relativa madurez de conjunto y una serie de lecciones provechosas para toda la comunidad en formación. Era prematuro señalarlo, pero se habían dado todos los pasos necesarios para la consolidación definitiva, pero entonces las cosas comenzaron a fallar por falta de diálogo.

    No se supo pasar por una etapa previa de integración, en la cual tuviéramos la oportunidad de conocer nuestros defectos, motivo por el cual Bella Unión se desintegró ocho meses después. Ahora el gran reto es prepararse y aprender todo lo posible hasta el momento en que se señale el lugar definitivo donde en un futuro próximo se establecerá finalmente una nueva comunidad en condiciones rurales, suponemos, mucho más duras y adversas. Una vez iniciado el camino, cada paso comprometido conlleva a otro mayor. Aquí recién empezamos y, aunque se cometieron muchos errores, la consecuencia ha sido el aprovechamiento de lecciones muy valiosas, pues nuestros errores de hoy deberán ser los éxitos del mañana.

    Se dieron, a pesar, de todo, muchas vivencias muy hermosas entre nosotros, con claras muestras del apoyo de los Guías, que señalaban que este era el paso seguro hacia la finalización del llamado, sólo si teníamos el valor de seguir hasta el final. Y fue gracias a la existencia de la comunidad que pudimos realizar el viaje que nos enlazaría con otros hermanos de las terminaciones de la variación "RAHMA", procedentes de diversos lugares. En el autobús, rumba a Arequipa tuvimos la oportunidad de ver en el cielo formarse figuras extrañas en las nubes, como letras hechas por un avión para avisos comerciales, y esas letras eras L.V. B. (Libro de las Vestiduras Blancas). Reunidos en Arequipa, nos preparamos para estar conscientes en Agosto, realizando aquellos ambiciosos viajes a lugares tan alejados unos de otros, que fueron señalados en comunicaciones iniciales.

    Fue una sorpresa para algunos de nosotros, ver reunidos a tantos hermanos que en delegaciones numerosas se hicieron presentes en Arequipa. Allí se efectuó la primera reunión en la que se dio una idea del momento que se vivía; en esa ocasión se pudieron ver claramente las numerosas suposiciones y conjeturas que todos nos habíamos formado, aún a pesar de que los Guías nos advirtieron contra ello. Se pidió y se recibió comunicación en la cual se consultaron preguntas que estaban fuera de lugar, ya que muchas se respondían solas o se desprendían de anteriores, lo cual denotaba la desinformación a nivel general. Las respuestas de las dos comunicaciones recibidas fueron por demás sospechosas, ya que conformaban los apetitos de espectáculo de más de uno. Escucharlas fue como si oyéramos un resumen del deseo de todos los presentes, pero había que esperar, pues decían en ellas que se daría la confirmación al día siguiente en Chivay. Hacia allá nos encaminamos en tres autobuses llenos de hermanos, donde llegando, fuimos recibidos por más Ramas que se habían adelantado. Se podía observar fácilmente en sus rostros y en el ambiente la excesiva ansiedad que aumentaría en los días venideros (3).

    La primera noche en Chivay derivó en un conflicto por la preponderancia de los intereses personales a los de grupo, de Misión y de Humanidad allí representada. Nos dirigimos a la zona despoblada de Chivay para presenciar un avistamiento señalado, que luego no ocurriría a pesar de la noche despejada y el cielo estrellado, como muy pocas veces se puede ver. El regreso en silencio de los casi 100 que éramos, fue más que expresivo, ya que todos reflejaban en sus rostros el desaliento y confusión reinantes. Habían escuchado una comunicación que decía lo que querían escuchar, lo cual no era lo que los Guías querían comunicar; nada se dio y no podían ni querían entender; buscamos un culpable u otra comunicación que explicara con justificaciones lo sucedido. La tormenta estaba en plena obra destructora. Para unos era bien claro que la reunión de grupos permitía una espontánea camaradería, que podría aprovecharse como cimiento de un ensayo de Comunidad Internacional, además habían comunicaciones corroboradas que hablaban explícitamente de las cinco terminaciones que debían viajar exclusivamente en representación de todos; pero era inútil, nadie quería entender, todos querían participar, tocar, ver si era posible hasta tener acceso personal directo a las experiencias.

    La finalidad de los viajes de Agosto, como se sabía, era que un grupo de representantes de la Misión recibieran el Libro de Vestiduras Blancas que sería entregado luego de los viajes, para rescatar de las símbolos que contienen, todo el conocimiento e información del pasado, presente y futuro de la Humanidad y la Misión.

    Cuando recordamos qué lejos estuvimos esa primera noche del ambiente requerido, de pensar tan sólo en el egoísmo que afloró en ese momento de nuestros corazones, parece increíble qué se pudiera haber realizado siquiera uno de esos viajes, aún a pesar de que hasta las circunstancias así lo señalaban (nadie quiso entender que sólo podían viajar entre 20 y 30 personas, porque aún, pese a la estupenda organización de los grupos de Arequipa en alojamiento, movilidad y demás, no se pudo conseguir más que un pequeño autobús que se arriesgó por esos caminos de montaña hasta Velille, pueblo do Sillarhuasi.

    En la noche del frustrado avistamiento, después de calentarnos con un agradable té preparado por los hermanos de El Salvador y la Argentina, se generó una fuerte discusión en la que muchos plantearon su desilusión al no ver justificado su esfuerzo económico y el de sus grupos para que estuvieran presentes, llegando algunos a manifestar que no permitirían que se les dejase de lado. El clima se mantuvo tenso y al amanecer del día siguiente no fue nada prometedor tampoco. Hubo una reunión al mediodía para ejercicios espirituales y meditación: en ella se volvieron a tocar los mismos puntos que desde Arequipa se arrastraban. Muchos alegaban haber realizado un gran sacrificio al llegar hasta allí, por lo cual decían merecer por lo menos, que se les tomase en cuenta: otros extendían sendas cartas mediante las cuales se les había invitado formalmente a una experiencia de contacto, única en su género.

    Con el pretexto de reunir las preguntas para elevarlas a los Guías, se avivaron los fuegos de la noche anterior, los cuales fueron contenidos por la comunicación simultánea que recibieron dos antenas no parcializados en la discusión. La respuesta fue clara: Sólo los de las terminaciones de la variación "RAHMA" (cinco terminaciones), que sumarían el especial número 24 debían de viajar; los demás debían ayudar haciendo uso de todo lo aprendido y aprovechando la oportunidad para sentar las bases de la futura gran Comunidad Internacional. Estas comunicaciones que coincidieron entre sí, asombrosamente señalaban esa noche como corroboración con lujo de detalles. Y así fue que en una noche no tan estrellada como la anterior, aparecieron seis naves manteniendo la formación señalada en las comunicaciones; las pudieron ver todos y desde el patio de la casa de la Comunidad de Chivay. Había sido restaurado el orden y la cordura, todos habíamos sufrido una gran humillación, pero fue bueno que así fuese, y que los Guías se manifestaran tan determinantemente frente a tanta necedad e inconsciencia.

    El tercer día en Chivay y el último, previo al viaje, mostró un giro significativo en la relación de los grupos entre sí. Habían allí seis países representados además del Perú en pleno. La ansiedad de los días anteriores iban a desaparecer frente a la nueva necesidad de fusionarse, para que por fin se diera la real Hermandad. Se podría decir que al tercer día resucitó la Comunidad Internacional.

    Cada cual consciente de su rol, sin esperar que nadie le dijese lo que debía hacer, comenzó por organizarse en grupos de trabajo para ayunar, meditar y ejercitar apoyos a los hermanos que viajarían esa noche a través de una colecta de dinero y objetos que ayudasen al viaje a Sillarhuasi, dotando a los hermanos en mala situación económica, del respaldo para su dedicación completa, sin preocupaciones en representar a la Misión y a la Humanidad toda.

    Hasta una hora antes de partir seguían llamando hermanos, algunos de los cuales cumplían con el requisito de poseer alguna de las terminaciones seleccionadas. Se dio el caso del hermano de Ilo con terminación seleccionada que venía en un auto con sus parientes, no conociendo la carretera y faltando pocas horas para partir de Chivay a Velille, se equivocaron en el cruce, dirigiéndose en dirección errada. En la oscuridad de la noche, apareció una nave que lanzando potentes haces de luz se interpuso por encima de la carretera, señalando la otra variante del cruce: inmediatamente corrigieron rumbos pudiendo llegar a Chivay justo a tiempo, como para que el hermano se pudiera embarcar con el resto. Es así cómo los Guías demostraron que si por una sola persona que tenía la terminación y casi no llega, se desplegó tal esfuerzo, icuanta no sería la importancia de lo que se iba a realizar!

    Con el tiempo y al compartir los detalles de cómo llegó cada uno de los que participaron, pudimos constatar cómo en todos se repetía la evidente ayuda de una fuerza, que iba allanando todas las dificultades que se presentaban. Esta fuerza permitió la presencia de los que llegaríamos conformando una selección de hermanos "variados", una síntesis de todos los grupos que reúne la Misión.

    Partieron sólo 22 personas, como incumpliendo aquello del numero 24; luego los símbolos nos mostrarían que eso también estaba previsto y cargado de significado.

    Nos dirigimos a Velille en la madrugada del cuarto día; distante 24 horas en autobús por caminos de herradura, en los que la carrocería quedaba colgando hacia el abismo que se prolongaba 150 metros en una caída libre. Una verdadera prueba de autocontrol para todos, ya que el mal estado del camino y lo estrecho que era no ayudaba en nada a mantener el equilibrio mental del grupo que hacía varios días que, sujeto a la tensión e incertidumbre del ambiente, no había podido dormir.

    Llegamos a un pueblo, después de un largo y caluroso día, donde no encontramos vestigios de vida, ya que las tiendas estaban vacías y ni siquiera había un policía en su estación. Al rato pudimos encontrar a una señora que nos pudo informar sobre el camino a Yauri, pueblo que está poco antes de Velille, diciéndonos que no tendríamos problemas en seguirlo porque se encontraba en buen estado por haber sido recientemente arreglado.

    El chofer no conocía la ruta, pero durante todo el camino demostró gran seguridad, así como aplomo. De un momento a otro nos extraviamos y el camino que seguía el carro fue a parar a un potrero, debiendo regresar por donde vinimos. El carro termino entonces en lo alto de un cerro, sin indicio alguno de camino, pero por intuición del chofer, y bajando el vehículo a manera de un jeep, logró divisar una aparente carretera que siguiéndola parecía encaminarnos definitivamente, pero no fue así, pues acababa en un barranco de unos trece metros de prufundidad. Al borde de un río que impedía nuestro paso. Se logró encontrar una bajada gracias a la pericia del conductor que sonrió prematuramente al encontrar después la subida, pero ésta terminaba en el frente de una casa de pastores. Así, a duras penas y combatiendo contra el desaliento, en un extraño juego donde el camino aparecía y desaparecia, vimos un arco iris muy especial, porque, pese a no haber llovido, tenía una forma circular acompañado de nubes curiosísimas.

    En un cruce de carretera, providencialmente apareció un campesino que evito que siguiéramos en la dirección incorrecta; así llegamos de noche a Yauri, última parada antes de Velille.

    Allí descansamos y comimos algo, tratando de presionar todos al chofer para pasar en ese lugar la noche debido a nuestro gran cansancio, pero muy a nuestro pesar, el dueño del autobús que también se hallaba presente, se rehusó, ofreciéndose a manejar en lugar del agotado chofer. Su intransigencia par no permanecer allí, sino llegar a Velille directamente, nos sorprendió inquietándonos. No nos habíamos dado cuenta, pero llegando a Velille pudimos corroborar el cumplimiento de las comunicaciones que decían:

    " . . . el viaje . . . , lo deberéis hacer íntegramente en agosto . . . " (Sampiac, Rosinac, Tacna 16.05.81). " . . . Estamos polarizando el lugar para que nada os estorbe en vuestro trabajo . . . " (Sampiac, Bella Unión - Julio 1981).

    Ciertamente, fue así que llegamos a Velille a las 4:00 a.m. del primero de agosto, en medio de una gran paz y tranquilidad ya que el pueblo dormía. Velille se caracteriza par ser una de los pueblos del interior con mayor negatividad. Hicimos en la plaza una comunicación simultánea con un hermano de Tacna, con avistamientos posteriores; ambas repetían exactamente las indicaciones sobre la dirección a tomar, que diferían de la tomada en el viaje de 1976.

    Partimos inmediatamente hacia las afueras del pueblo, cada uno con su mochila a la espalda; junto al río hicimos el primer campamento hasta que amaneció. Caminamos con el equipaje completo, por un sendero que arañaba las rocas, siguiendo el curso del río siete kms. en dirección nor-oeste.

    Siguiendo por el sendero que se abría a nuestro paso, el primer km. por la baja temperatura y lo variado del paisaje, no se dejó sentir, pero los siguientes, al ser ya en una planicie reseca y polvorienta además de la altura y el frío nocturno, se hicieron desesperantes. Con el sol encima nuestro el sudor se deslizaba por nuestros cuerpos y las mochilas lastimaban nuestros hombros, viéndonos sumergidos en poco tiempo en un mar de polvo sin oxígeno. El séptimo km. terminaba al pie de una montaña, donde recibimos la energía cilial y en poco tiempo nos quedamos dormidos. Al despertar pudimos-ver físicamente cómo una persona con los brazos extendidos nos observaba desde la cima y luego caminaba de un lado a otro cubierto con lo que nos parecía ser una túnica blanca; recordamos inmediatamente que la comunicación simultánea decía que un Guía nos daría una señal al final del camino. El personaje allí en lo alto era real y físico y así lo apreciamos todos. La decisión era obvia, había que subir por era montaña, ya que la señal había sido clara y más adelante otras se le añadirían, como aquella citada en un mensaje del año 1975 y- que se halla en nuestros archivos de símbolos y que dice así: "Así como el arco iris de Armot y las nubes de Ená, así las aguas de Atalot llevará la luz y manará el sendero a los hermanos".



    Este mensaje de varios años atrás relataba con exactitud lo que allí se estaba cumpliendo, pues el día anterior se había manifestado el arco iris con extrañas nubes y ahora las aguas marcaban el sendero a seguir.

    Se empezó a subir con gran esfuerzo las faldas de la montaña que parecía prolongarse indefinidamente. Es curioso que aquéllos que estuvieron enfermos (con soroche o mal de altura) durante la venida en el autobús, justamente los tres hermanos de las zonas altas: Cajamarca, Puno y La Paz, fueron los primeros que lograron vencer la cumbre, sintiendo además una fuerza imperiosa que los obligaba a bajar y ayudar a los demás, dando muestras de amor en el ejemplo, de lo que deducimos que son las experiencias de vida en comunidad las que permiten todas estas manifestaciones de desapego y sacrificio.

    En toda la cuesta pudimos contemplar pequeñas cuevas que podrían haber sido usadas para rituales de corte mágico-religiosos, ya que poseían hornacinas y asientos trabajados en la roca. Al llegar a la cima no encontramos a nadie, contemplamos desalentados que debajo se extendía otro valle por el que deberíamos descender para luego volver a ascender al día siguiente.

    Acampamos cerca de la cima de un cerro que llamó poderosamente nuestra atención porque aparecía como una silueta mística forjada por las sombras de la tarde que comenzaban a extenderse; impulsados por una intuición nos atrevimos a identificarlo como Inimón(4).

    El campamento se levantó en un terreno desnivelado y en el pasamos la noche. Algunos desde temprano prefirieron acostarse debido al sueño atrasado y al excesivo esfuerzo físico. El ambiente estaba cargado de agotamiento que causaba el desaliento, surgiendo en muchos de nosotros la interrogante de seguir o quedarnos, pues la prueba estaba siendo demasiado para la gran mayoría.

    En la noche casi todos sentimos claramente cómo, entre las carpas, alguien se movilizaba. Era difícil pensar que, con el frío bajo cero, alguien pudiese encontrarse fuera: pero allí había alguien, eso era seguro, más, ¿quién nos podía acompañar a esas horas en lo alto de una montaña desolada? Era de madrugada cuando pude percibir que esa presencia se acercaba a la carpa en la que yo me encontraba; en ese momento sentí y ví cómo una luz la penetraba, creyendo en ese instante que se trataba de una linterna, pero pronto me dí cuenta que no era así. Era algo independiente, giraba sobre sí mismo, lanzando chispas, acercándose y rodeándome la cara, siguió el contorno de mi cuerpo y terminó por salir por una esquina de la tienda de campaña. Inmediatamente me envolvió un profundo sueño. Desperté muy temprano, habiendo descansado maravillosamente aún a pesar del terreno irregular, del frío, de todas las incomodidades y del déficit de sueño que venía acumulando. El cansancio había desaparecido por arte de magia, me sentía con gran vitalidad, los músculos de la espalda no estaban en nada resentidos ni adoloridos por el peso de la mochila.

    La noche que había pasado había estado rodeada de preocupaciones que llegaron a agobiarme hasta las lágrimas, y no sabía tampoco qué dirección seguiríamos al día siguiente, ya que habíamos sido enviados en una dirección opuesta a la conocida. Por ningún lugar había visto algo que me sirviera de referencia para orientarme, todo estaba tan diferente y desconocido, sin embargo, al levantarme esa mañana poseía una seguridad que causó asombro a todos y hasta a mí mismo: señalé un cerro del que caía un torrente de agua, mostrando que por allí iríamos. Un hermano de Tacna, ni bien salió de su carpa, sintió y vio un rayo de luz intenso que desde su pecho se proyectó hacia arriba y otro que cayó sobre el campamento.

    Al ir despertando todos, comenzó el intercambio de experiencias que habían tenido lugar durante la noche y en sueños, éstas resultaron similares, todos habíamos descansado perfectamente y algunos antes de acostarse habían presenciado el paso de naves en la dirección que yo señalé. Temprano, mientras se desayunaba, algunos hermanos de Lima, Moquegua, Puno y La Oroya se dirigieron a conocer la cima de Inimón. Algunos se quedaron en el camino, pero los que llegaron encontraron una gruta en la cual había gran cantidad de símbolos, además una forma humana como esculpida en la roca que reflejaba máxima espiritualidad y respeto.

    Para matizar aún más la cima de Inimón, la caverna tenía un tragaluz abierto en la piedra por el cual se iluminaba el interior, creando una atmósfera muy especial; fue en este lugar que tuvieron los hermanos que en ella entraron, experiencias de profunda espiritualidad, que fueron compartidas con los demás hermanos al llegar al campamento con gran felicidad y gozo.

    Una vez levantado el campamento, procedimos a descender al pequeño valle que se abría ante nuestros ojos y al cual llegamos rápidamente con mucho entusiasmo. Nos pudimos refrescar en un arroyo cercano, cuya agua helada calmaría nuestra sed. Una vez descansados, emprendimos nuevamente la marcha por el torrente que bajaba atravesando la montaña señalada. El ascenso, al no ser tan empinado, resultó mucho más sencillo, además que sentíamos dentro una fuerza que durante la noche se había hecho presente. Seguimos el curso de las aguas que continuaban guiando nuestros pasos. De los cerros vecinos los perros de los pastores se nos abalanzaron con una furia aterradora, pero como si hubiesen chocado con algo invisible que los frenara, o hubiesen olido y presentido algo, se detenían a unos escasos metros de nosotros, retirándose con igual impulso. No esperamos a que cambien de opinión, así que apuramos el paso, viendo al hermano de Puno que regresaba de la parte alta, pues se había adelantado nuevamente. No cabía dentro de su ser, había en sus ojos una infinita paz que sólo podía proceder de una gran luz interior. Al encontrarse con nosotros, murmuraba sólo palabras entrecortadas de admiración. De allí, todos juntos, nos dirigimos al nacimiento del torrente. Faltando escasos 30 metros para llegar al ojo de agua (en una grieta negra en la roca), pudimos sentir algo imprecisable, mirándonos unos a otros, habíamos atravesado algo así como otra dimensión. Era como si un manto nos acogiera, como si una brisa fresca y a la vez un calor en nuestros pechos se hubiera de pronto manifestado. Los poros de nuestro cuerpo estaban todos levantados, se nos había puesto "la carne de gallina". Ese lugar era Sillarhuasi, desde allí pude contemplar a mano derecha, el lugar donde en 1976 el grupo que llegó, se había detenido finalmente. Estábamos en el lugar los que debíamos, en el tiempo adecuado, en el que se volvieron a repetir las condiciones de Agosto de 1975; el año semiótico empezaba a verse sellado.

    Inmediatamente ubicados en el terreno comenzaron a darse intuiciones precisas con respecto a los símbolos, para lo cual abrimos el archivo de lo que hasta ese entonces habíamos recibido y en él estaba claramente lo que hablaba del momento que estábamos viviendo. Aparecía una pirámide trunca, 22 triangulitos y una forma angosta (el lugar por donde regresaríamos, se le llama "angostura"), además aparecían claramente en otro mensaje anterior 22 y Agosto; en otros símbolos aparecería el número de los avistamientos, el río como curso permanentemente, etc. Todo se estaba cumpliendo, pues estábamos allí para vivir las comunicaciones.

    Nos preguntábamos, pero ¿por qué 22 y no 24 como dijeron?. La respuesta vendría por sí sola, ya que habíamos llegado a Sillarhuasi 10 personas con la terminación cósmica AM, 10 con AR, 1 con RA y 1 con AH, pero ninguna con la terminación MA, que representa a la Madre Tierra y a la Humanidad. Recordamos allí que en todo momento desde que estuvimos en Arequipa pasta Chivay, el principal ausente fue la Humanidad. Los egoísmos personales neutralizaban el sentido trascendente de los viajes, lo que parecía que los destinaba al fracaso seguro; fue allí cuando gracias a los Guías todo retomó el cauce correcto.

    En este viaje debíamos realizar el esfuerzo de representar por encima de Rama a la Humanidad. Por lo tanto, la terminación que faltaba, la representábamos todos; además de la fusión de los 10 AM con los 10 AR, cuyo trabajo fue dicho que era complementario, surge "AMAR". Los dos hermanos que faltaban para formar el grupo de 24 representaban la síntesis de la Humanidad equilibrada del futuro de la nueva vida y base de la comunidad, o sea, la pareja, el hombre y la mujer, también representados en todos nosotros.

    Sillarhuasi es como un pequeño vallecito rocoso entre las cimas altas de las montañas que ofrece un ambiente de paz y donde la geografía del terreno coincide exactamente con los perfiles señalados en dibujos de algunas comunicaciones. Dejando el equipo entre las peñas, caminamos todos juntos hacia la dirección señalada en el cuaderno de símbolos con una estrella. Llegamos a una roca que tenía la forma de una pirámide trunca, allí agradecimos a Dios por esa hermosa oportunidad de ofrecer a la humanidad ese esfuerzo de fe y convicción e inmediatamente nos abrazamos en un emocionante reencuentro. De allí llegamos a un lugar donde entre las rocas se formaba pequeñas grutas, hicimos en ese lugar una meditación en la cual vi aparecer como en una visión a un ser de luz que, poniendo su mano sobre mi hombro, me obligaba a voltearme, lo cual aproveché para ver su rostro, pero ya con los ojos abiertos. Su faz era como la de un ángel pero difusa, ya que se interponía con el sol, lo que sí pude captar claramente fue un pensamiento que compartió conmigo, que en pocas palabras podría expresarse así: "Al hombre de tercera dimensión le resulta difícil trascender, y no sabe aún mantener con el mismo esfuerzo el nivel que consigue. Al hombre todavía le falta constancia".

    Lo que del mensaje pude comprender fue más que suficiente, pues todo se había sellado con llegar al lager (5). Lo que había sentido confirmaba justificando todo el esfuerzo desplegado. Habíamos tenido allí la oportunidad de morir a nosotros mismos una y mil veces, igualmente de luchar contra la mente que se rebelaba ante lo que aparentemente no tenía sentido y que obligaba al cuerpo más allá de sus límites de resistencia.

    Tuvimos en todo momento la ocasión de compartir los alimentos, las ansiedades, el disgusto y hasta las quejas, nos reconfortábamos, pues sentíamos que debíamos llegar todos y así todos llegaron.

    Después de mi experiencia comprendí que había ya un aliciente más para seguir, fue así que bajé de la montaña, consciente de que otra etapa nos aguardaba. Al rato, los demás también empezaron a descender, cada uno obedeciendo a su propio impulso, con experiencias similares.

    Una vez reunido el grupo se convino en volver a Velille y no pasar la noche donde nos encontrábamos, pues todo lo que debía ser se había dado, así ganaríamos un día para la Misión. Emprendimos el regreso de Sillarhuasi a las 5:00 p.m.; el atardecer nos cogió descendiendo por las laderas de la montaña; aún a pesar que conocíamos el regreso, éste nos resultó muy penoso, ya que tuvimos que atravesar varios riachuelos en la oscuridad, al amparo de débiles linternas de mano. Una procesión en fila india en medio de la oscuridad total atravesaba la helada cañada, con temor permanente de que alguien se extraviase. Recorrimos grandes extensiones de campo anegado a una temperatura bajo cero; el accidente de una hermanita que tropezó cayendo a una acequia coronó la angustiante búsqueda de un sendero, teniendo que atenderla en el frío de la noche. Retomamos la marcha, bordeando laderas para vadear el agua que llegaba hasta los tobillos. Llegamos a un lugar donde se hizo presente una luz que llamó instantáneamente nuestra atención, pensamos que podía provenir de un centro poblado, en el cielo una nave apuntaba su rumbo en esa dirección; llegados al lugar silbaron muy cerca nuestro, lo que parecían perdigones de una escopeta. Gritamos inmediatamente avisando de nuestra presencia y seguimos directo a la luz, siendo en ese momento que salió a nuestro encuentro un joven campesino, el cual no queriendo servirnos de guía inicialmente, accedió posteriormente por algo de dinero. Pudimos entonces contemplar alrededor nuestro una iglesia y varias casas. Estábamos en una hacienda, lo que era muy extraño pues no habíamos divisado en esa zona mas que un valle despoblado.

    Nuestro guía nos dirigió con paso rápido hasta el descenso definitivo hacia Velille, hasta allí nos quiso guiar, pues decía que su temor de seguir adelante se debía al pueblo que, según nos refirió, estaba lleno de maldad. Después de muchos tropiezos, pequeños accidentes y caídas, pudimos llegar a Velille a las 11:30 de la noche, cuando todo el pueblo dormía. No había nadie en la calle y pudimos entrar sin ser vistos, de igual forma que cuando llegamos por primera vez. Fuimos hacia el autobús que estaba estacionado en las afueras y partimos a la una de la mañana rumbo a Arequipa, finalizando la primera etapa.

    El regreso está también saturado de anécdotas, ya que el chofer se perdió, encaminándose por senderos angostos y parajes increíbles, recorriendo kilómetros entre profundos cañones, en donde las construcciones incaicas resaltaban de los farallones rocosos. Llegamos a pueblos extraños por senderos de ganado, hasta que al final, después de muchos sustos salimos de los precipicios a la carretera que va a Arequipa. En un pueblo próximo a Chivay, uno de los hermanos de Arequipa se separó de nosotros, pues el autobús se desviaba hacia Arequipa sin pasar por Chivay y este hermano había dejado su auto en la comunidad rural del lugar. Al llegar iba a ser sin quererlo, blanco de la expectativa general y de una avalancha de vehementes preguntas. Al llegar a Arequipa, reinaba aparente calma, estacionamos el autobús junto a la casa de la comunidad urbana y al descender fuimos presa de una marea humana que se abalanzó sobre nosotros para colmarnos de felicitaciones y todo tipo de muestras de cariño y apoyo. No se nos preguntó nada, en cambio se nos dieron múltiples atenciones, era de noche y todos necesitábamos descansar; el esfuerzo había sido suficiente.

    Poco antes de acostarme, tuve la oportunidad de conversar con el hermano que se separó del resto hacia Chivay. Estaba desconsolado pues había visto mucha superficialidad en la gran mayoría, habiendo respondido a sus preguntas con sencillez y simpleza, sin embargo, sabía que no les había conformado, pues esperaban otra coca.

    Los Guías siempre dijeron que no especuláramos, que la realidad es mucho más maravillosa que todo lo que podamos imaginar, porque son nuestros juicios previos, las ideas que nos hacemos, las que no nos permiten estar conscientes de la trascendencia de los acontecimientos y menos aún nos permiten valorarlos.

    Al día siguiente se retrasó por varias horas el viaje a Lima, el que debía continuar hacia Huarochirí, porque se quería hacer una reunión general aprovechando del regreso masivo esa mañana, de todos los hermanos de Chivay. La reunión en la casa de la comunidad urbana de Arequipa, fue impresionante, más de ciento cincuenta personas querían escuchar de la boca de los 22, las experiencias de Sillarhuasi.

    Cada uno de los seis países presentes fueron representados por uno o más hermanos con terminación durante los viajes, asimismo los grupos del interior del país. Todos tuvieron igual oportunidad de narrar sus experiencias, aunque el ambiente no fuera propicio, ya que el viaje se había realizado a pesar de la llamada de atención de los Guías y en medio de un clima de envidia. Al final muchos se mantuvieron recelosos, otros decepcionados y algunos motivados aún más a seguir apoyando los viajes, acompañando desde donde les fuera posible. De Arequipa salieron tres autobuses en distintos horarios y el primero llevaba a los 22 y algunos acompañantes, llegando temprano a Lima y ubicando a los hermanos en la Comunidad Urbana de Lince en donde se descansó el fin de semana, para partir el lunes a primera hora.

    El viaje a Huarochirí nos encontró más descansados pero no tranquilos, ya que se vivía un ambiente disperso en la Comunidad, debido al flujo permanente de personas y además la baja vibración de la ciudad se dejaba sentir, por lo que nos sentíamos fuera de lugar y, recién en el autobús donde íbamos los 22, pudimos compartir estas sensaciones tan claras de desubicación frente al sistema. Notábamos que nos necesitábamos para compartir espiritualmente, ya que habíamos formado un equipo compacto y unido frente a las dificultades.

    Al llegar al pueblo de Huarochirí nos encontramos con que los grupos de apoyo habían llegado antes que nosotros y se habían instalado; era de noche y no podíamos hacer otra cosa que descansar. Para un pueblo del interior como era éste, todo el grupo representaba una invasión de gente y era obvio que no estaba preparado para albergar y recepcionar a todos. Los grupos de apoyo colmaban los hoteles, los restaurantes no tenían comida porque había silo consumida en su totalidad. Esta problemática situación fue una gran lección para todos, especialmente para aquellos que, queriendo apoyar, dificultaron en un primer momento el trabajo a realizarse. Esa noche en los corredores de los hoteles y hasta debajo de las camas durmieron los hermanos. A las 5:00 a.m. nos reunimos todos en la Plaza de Armas para leer las comunicación que se había recibido detallando el trabajo a realizar. Había que salir del pueblo en dirección a la salida del sol, buscar un símbolo, el tridente, y realizar trabajos mentales de retroceso reencarnativo, así como meditaciones. Los grupos de apoyo quedaron en una saliente de la montaña, ayunando y meditando en ese lugar mientras los 22 descendían por un desfiladero hacia el río que se encontraba unos setenta metros más abajo.

     
    bookFecha: Sábado, 2013-03-23, 6:54 PM | Mensaje # 2
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    En la medida en que íbamos descendiendo, el sol hacía su aparición, sombreando los cerros y formándose la figura de un gran tridente en las faldas de la montaña. Fue a partir de ese momento que vimos cómo al aclararse el valle, quedaba en el ambiente una coloración violácea. Empezamos a subir el cerro de enfrente hasta que llegamos a un claro, para ello habíamos descendido primero hasta el río y vuelto a ascender, pero por una zona menos escarpada. Nos ubicamos en un montículo entre áreas de cultivo para relajarnos y meditar; en ese lugar una de las hermanos de Tacna hizo mención a la luz violeta que aumentaba de intensidad envolviendo el valle, hicimos inmediatamente el retroceso reencarnativo, aprovechando de la gran cantidad de energía que se sentía en el ambiente. Uno de los hermanos del grupo se avergonzó al terminar su meditación, pues se había visto como un asesino en vidas pasadas. El hermano de El Salvador se sorprendió al haber visto a algunos de los reunidos en ese momento, anteriormente, como miembros de una banda de asaltantes en el antiguo Oeste; todos manifestaron experiencias interesantes, a la vez que reconocieron haber captado en aquel momento un perfume o aroma especial.

    A las 11 de la mañana pudimos observar en el cielo limpio y despejado un objeto blanco a manera de un disco del tamaño de un avión, que cruzó de una montaña a otra por encima nuestro, lentamente, sin hacer ruido; al poco rato apareció una estela en el cielo, con tres brazos a manera de tridente.

    Regresamos al río, donde volvimos a hacer otra meditación, aprovechando el mediodía y el ayuno que manteníamos; teniendo resultados similares a las anteriores, con lo que dimos el trabajo por cumplido y emprendimos el regreso volviendo a ascender por el desfiladero hacia Huarochirí.

    Al llegar fuimos recibidos por los grupos de apoyo con gran regocijo y alegría. Desde la saliente donde éstos se encontraban, pudimos ver en los cerros gran cantidad de símbolos.

    De regreso a Lima el grupo se volvió a sentir fortalecido, pues iba forjando una unión profunda en el esfuerzo y sacrificio, motivados así para seguir adelante sin flaquear; no permitiríamos esta vez que la ciudad bajase la vibración conseguida.

    Partimos para Marcahuasi sin conocer el lugar exacto, pero con una persona menos, ya que el hermano Elard de Tacna no pudo continuar, debido al fallecimiento de su señor padre. Seguimos el viaje guiados por la intuición, esperando que alguna, señal nos indicase el desvío que deberíamos tomar para dirigirnos como lo señalaban comunicaciones, 30 kilómetros al norte de Marcahuasí. Llegando al pie de San Pedro de Casta nos encontramos entonces con los grupos de apoyo que ya se habían instalado a los lados de un riachuelo; formando un bello pueblecito de carpas; fue aquí cuando la organización de los grupos de Lima que recayó en unas pocas personas comprometidas, comenzó a funcionar perfectamente, ya que hasta ese momento sus esfuerzos habían sido insuficientes para controlar la avalancha de gente que quería participar. En el camino nos esperaban algunos coordinadores que nos atajaron, consultándonos si es que seguiríamos el desvío de la izquierda que a fin de cuentas era el unión que se apartaba del camino de San Pedro, era pues la señal esperada y así lo dejé sentir, siguiendo por el desvío que subía más y más la montaña. El camino se iba estrechando hasta reducirse a una mínima expresión, al borde se abría un abismo espectacular; el cual se constituyó en una prueba de autocontrol que durante varias horas destrozó nuestros nervios.

    Llegamos a una zona donde ya se apreciaban los nevados y donde las aguas seguían indicándonos el derrotero con vertiginoso torrente. La intuición hizo que detuviéramos el carro y contempláramos la señal definitiva. Una gran roca desprendida de las cumbres mostraba innumerables dibujos rupestres, algunos de los cuales se encuentran en los archivos de símbolos; allí nos detuvimos a acampar. Los petroglifos se multiplicaban a razón de querer explicar una abstracta concepción del cosmos y el hombre. En la noche, en el campamento, se aprovecho pare enlazar, más fuertemente los vínculos que nos unieron; cada uno contó cómo llegó Rama y cuáles eran sus metas. Fue esa una gran oportunidad para conocernos.

    Al día siguiente después de desayunar, nos dirigimos hacia una caverna que se encontraba en lo alto de la montaña; en el camino de ascenso vimos pequeñas grutas con restos óseos humanos.

    Al llegar al pie de las cavernas, unos cuantos hermanos se separaron de nosotros extraviándose; al desviarse del resto encontraron unos diseños en las rocas, entre los que destacaba la letra "Z". Ya en el interior de la cueva, los restantes nos introducimos unos 10 metros en la oscuridad reinante, meditamos y recibimos una comunicación; mientras se recibía el mensaje algunos hermanos vieron sobre mí, que estaba sirviendo de antena receptor, un halo, sintiendo a la vez que varias personas estaban allí enviando energía con sus manos sobre mi cabeza. El mensaje recibido decía: "Los Maestros, los Guías, así como los retiros interiores se encuentran en la cuarta dimensión, en dimensiones paralelas pero en planos de una vibración mucho mayor, siendo realidades materiales pero vibrando a alta velocidad “. Hasta allí recién habíamos empezado un proceso de apertura que hasta el final de los viajes no concluiría, ya que descubrimos que habíamos empezado a recibir y a nivelarnos, por lo que los resultados de este mes surgirían a la luz de la madurez que otorga el tiempo. Para poder seguir con las etapas que faltaban, tendríamos que sensibilizamos más y mantener aquella conciencia despertada, para así estar conscientes y tener acceso a niveles superiores, a los cuales se habían reservado estas experiencias.

    El grupo extraviado soporto una fuerte nevada en la cima, pero también obtuvo experiencias maravillosas, tuvieron una serie de visiones a raíz de una meditación que realizaron, y en la cual se les suministraron conocimientos semejantes a los recibidos por la otra parte del grupo, relativos a la cuarta dimensión, el orden de experiencias y a la necesidad de nivelación en la conciencia de los hermanos, para que supiesen aprovechar la llave de apertura que habíamos recibido en Rama. Cuando nos vimos reunidos todos al descender, había en nuestro interior la seguridad de que el viaje hasta ese momento había tenido éxito; se seguía sintiendo en cada lugar al que llegábamos, la misma energía, fragancia hasta ciertos sonidos característicos así como el color violeta.

    Los gropos de apoyo se fueron reduciendo en la medida en que pasaba el tiempo y los viajes se realizaban, pero, caso contrario, la ayuda aumentaba, sintiéndose cada vez más intensa hasta ser un estímulo permanente.

    El viaje a Ica también presentaba la falta de especificación de lugar, por lo que dejamos que la intuición o una señal nos mostrara el lugar adecuado. Pensábamos que la organización final dependía de los Guías y la parte nuestra era la disposición humilde, porque no podíamos preocuparnos por detalles que no eran nuestra responsabilidad, dar lo mejor de nosotros, hacer lo posible por llegar y estar presentes era lo nuestro, el resto, o sea, el lugar, las experiencias y demás, ya recaían en los Guías, pues esa era su Misión.

    Al subir al autobús que nos conduciría hasta Nazca, pensé que se daría alguna señal en el camino, aún a pesar de que tenía la imagen grabada de un lugar que me daba vueltas en la cabeza, y eran las Pampas de Nazca (zona de los diseños). Esperé que todo se diera y cuando estaba quedándome dormido, fui despertado por un hermano de Chile, quien me consultó sobre el lugar definitivo en el preciso instante cuando pasábamos sobre el área de las Pampas. Detuvimos inmediatamente el autobús y al descender nos percatamos que durante todo el camino habíamos tenido una insólita lluvia, así como una espesa neblina, sin embargo, allí había luna llena con un hermoso cielo estrellado y claro. Bordeando los cerros buscamos aprovechar la hora por lo fresco del ambiente para trasladarnos la mayor distancia posible de la carretera. Al recorrer la pampa, pudimos observar cómo cada cierto trecho la temperatura de nuestro cuerpo variaba, así como la sensación de peso en nuestras mochilas.

    Bajamos por cañadas y quebradas profundas, hasta que nos vimos forzados a detenernos para retomar fuerzas descansando, fue allí cuando una hermana de Tacna y un hermano de la Argentina solicitaron comunicación, pues percibían en el ambiente mucha energía, haciéndose la sensación unánime. Había que recepcionar un mensaje y cuando nos disponíamos a recibirlo, se dio un hermoso avistamiento con fogonazos de luz y energía. La comunicación nos decía que comprenderíamos el por qué de esa parte del viaje si llegábamos a descubrir la naturaleza del lugar donde nos encontrábamos. Dormimos unas dos horas hasta que amaneció; aprovechando lo templado del ambiente, recorrimos la zona adentrándonos en una quebrada donde hicimos meditación; siguieron luego las experiencias a niveles muy personales en las que surgían los recuerdos de vidas pasadas.

    Algunos hermanos tuvieron experiencias el primer día, pudiendo a través de ellas compenetrarse con la luz y el sonido, todo ello con un profundo sentido espiritual que nos enriqueció a todos. Al retomar por la quebrada, pudimos observar en lo alto de un cerro, una gran caverna que llamaba profundamente la atención y que invitaba a escalar en pos de franquearla; lo hubiésemos hecho de no haber estado tan difícil su acceso, además la temperatura del desierto ascendía vertiginosamente.

    Desde la máxima altura a la que llegamos algunos, se podía divisar las líneas y figuras que se multiplicaban por doquier. Al arreciar el calor, extendimos los toldos de las carpas mientras que un grupo bajó hacia el valle de Ingenio para conseguir algo de fruta fresca y agua.

    Mientras que recorríamos las inmediaciones del campamento, pasamos por diversas líneas que se entrecruzaban, en ellas encontramos gran cantidad de cerámica Nazca fragmentada

    Al atardece, después de haber echado una siesta, pudimos recibir al grupo de hermanos que regresaba del valle trayendo naranjas y agua, que amorosamente compartieron con todos. Fue admirable ver el espíritu de sacrificio y entrega que llegaron a desarrollar las diversas persona que participaron durante los viajes, tanto apoyando como interviniendo directamente.

    En la noche se dispuso el grupo a realizar la meditación para lo cual nos relajamos; en ese momento, debido a la gran cantidad de energía del ambiente positivo, se ampliaron las vivencias. En el medio del grupo se hizo presente un Guía en proyección, sintiéndose claramente cómo su cuerpo se interponía entre la luna y nosotros; en más de uno la sensación fue de imposición de manos.

    En mi experiencia personal, me ví rápidamente impulsado hacia fuera, en una salida astral, inmediatamente me dirigí en dirección a la caverna que habíamos divisado en la mañana. De pronto ya estaba en la entrada, con lo que pude ver hacía adentro; observé que no tenía mucho fondo así que me trasladé al interior tocando la pared de roca, recordé que en el ejercicio de la mañana aprendimos que podíamos integrarnos con los elementos, así que me identifiqué con la roca a tal punto que la atravesé suavemente, entrando en una caverna mucho más profunda. A la oscuridad inicial se le opuso una luz verdosa creciente, entonces de la penumbra asomaron tres personajes resplandecientes, con apariencia de Maestros. Uno de ellos era como de unos 30 años, otro de unos 45 ó 50 años y el último de 70 años, todos ellos con túnicas blancas.

    El Maestro más joven se manifestó como el rayo de la Voluntad, dirigiéndose a mí con un mensaje que podía expresar así:

    “tuvieron la fuerza de voluntad para llegar hasta aquí, aún a pesar de su preparación deficiente, cayeron una y otra vez pero siguieron empecinadamente, tratando de superarse. Sólo se equivoca quien realiza un trabajo de riesgo, lo arriesgaron todo y todo lo recibirán. La insuficiente preparación queda pues compensada en parte por el esfuerzo realizado. Hay en muchos de ustedes una voluntad personal de seguir adelante sobre sus propios pies, esa es vuestra fe, pero hay otra voluntad superior que procede de Dios, que señala vuestro camino hasta el día en que llegarán a recorrerlo. De la comprensión de ambas voluntades y de que sepan congeniarlas depende su decisión personal que es la libre opción, dando como resultado la verdadera paz interior. Cuando sepan ser constantes en vuestras búsqueda, terminarán de llegar...”

    Al dirigirme a mí el segundo Maestro, el que aparentaba unos 45 años, pude identificar en él, al Rayo de la Sabiduría, enviándome pensamientos de profundo contenido, que traducido a palabras podría acercarse a lo siguiente:

    “Al hombre le resulta más sencillo vivir por otros, acumular y coleccionar experiencias personales de otros hombres a los que califica de grande maestros, dedicándose a imitarlos y, en el peor de los casos, ni siquiera eso, terminando por aparecer como un simple remedo de la parte idealizada de un personaje y sólo de una parte de éste, de aquélla que convenientemente quisimos conocer de él. La importancia de ser auténtico en el camino espiritual, viene de la percepción de que el camino a iniciarse, se abre poco a poco ante nuestros ojos y ante nuestros pasos, por expresa voluntad del Creador, que eligió el momento de motivarnos a despertar; y que este camino es original y personal, jamás recorrido antes ni será caminado después, cuyo nombre es autorrealización. La autorrealización no depende de prácticas ni ejercicios, sino de un proceso natural en el que el hombre se reconoce necesitando del agua viva y saciadora de la verdad única y universal, es así que mientras no descubra esa necesidad vital espiritual, no buscará ni hallará, pues sólo el instinto espiritual (intuición), le conducirá a la fuente; no importa la forma de búsqueda sino la sinceridad y constancia.

    El camino recorrido de la autorrealización acercará a la sabiduría, que sólo es la conclusión práctica de los ideales.

    La sabiduría es la afirmación útil de las experiencias, consistiendo simplemente en ser consecuente y veras con uno mismo para asumir las condiciones, los requisitos del propio camino. En los libros no encuentra nadie nada seguro, todos son relatos y narraciones que alejan del tesoro de la vivencia personal, rica en enseñanzas de contacto humano y pródiga en realizaciones.

    Serás sabio, cuando actúes consecuentemente a lo que piensas, pero antes siempre antes, “ sentirás” intuyendo, así no equivocarás el camino”

    El tercer anciano, el Maestro de 70 años, que identifiqué como el Rayo del Amor, dejó caer pesadamente su cuerpo sobre un asiento de piedra, desde donde -y recordando su vida, como quien relatara anécdotas al fin de su camino y búsqueda-, volvió a mirarme levantando el rostro que también había inclinado y dijo algo que podría expresarse así:

    "Sólo el que ama puede sentarse al final del camino a contemplar lo recorrido y descansar o pedir algo del agua universal que no será otra cosa que más fuerzas del Creador, más tiempo pare seguir amando y seguir muriendo por los demás. El amor empieza el día en que uno descubre a los otros, al prójimo, que no es sólo el que está cerca, sino al que todavía uno no se ha acercado. El amor llega a su madurez cuando sólo quedan los demás, cuando el ego desaparece finalmente en la cruz de la renuncia y el sacrificio. La cruz es el final de todo camino e inicio de uno nuevo, es también la meta de toda vida plenamente vivida, allí se sella el amor. Dios así marca a sus hijos y los reconoce.

    Sólo cuando se ha amado totalmente, sin guardarse nada para sí, sólo en ese momento, tendremos la visión de la plenitud del Señor, pues Dios es Amor y no sólo amor.

    Sabrán descubrir la verdadera felicidad, cuando empiecen a amar, pero con todo su corazón, su mente y espíritu, así el amor mismo os irá preparando el momento de vuestro sacrificio final. Habrán muchas oportunidades de echarse atrás, pero una sola de seguir y la tomará aquel que realmente ya empezó a amar.

    Ama, pero con todas tus fuerzas, así descubrirás que nada hay más importante de conocer y hacer. Cree en el amor y verás que es lo único capaz de transformar el universo y en lo que nunca te podrás sentir defraudado, pues él no permite expectativa alguna. Empieza en tí y termina en los otros, acabando por despedazarte en una comunión santa, en la cual todos tendrán algo de tí que ya no serás tú, sino solamente amor, porque en ese momento, tú ya serás amor.

    La síntesis del Amor humano se traduce a través de la pareja, que representa el equilibrio universal, pero en lo divino lo representa "el otro", el prójimo, en quien está Dios. En lo humano, la fusión de las dos polaridades complementarias dispone el momento de la madurez de conciencia. Dios te ha bendecido al permitirte conocer a la persona que te complementa, serás para ella su maestro así aprenderás enseñando. Tu esposa será tu equilibrio y tú serás para ella su "Guía".


    Pregunté entonces si ya era tiempo de que recordase aquello que había visto en el Xendra sobre el futuro de la humanidad. Inmediatamente los Maestros se hicieron a un lado, dejando ver en la roca una gran cantidad de imágenes que me resultaron penosamente conocidas. Ví continentes completos arder; vi montañas sumergirse en el mar en medio de gran estruendo; multitudes de personas se debatían en una desesperada lucha por la supervivencia, arrastrándose por las calcinantes ruinas de humeantes ciudades. Entre carrocerías de automóviles cubiertos de cenizas, figures humanas se lamentaban de no haber conseguido morir. Ví también barcos de guerra con banderas rojas, llevando su siniestra amenaza mortal a uno y otro lado del mundo, y después una gran nube como un gran coliflor con olores intensos.

    Inmediatamente todo el planeta se agrietó y se escuchó un solo estruendo, como un silbato de tren que resumía los gritos de toda una humanidad sin esperanzas. Un gran desastre producto de un fenómeno cósmico había detonado la carga de soberbia humana sobre el cuerpo mismo de la humanidad, disolviéndola hasta los huesos.

    Fue aquí cuando ya no pude retener las lágrimas, sentí que mi corazón se apretaba lleno de amargo dolor, pero en ese crítico momento, las imágenes cambiaron y ví esperanza en unos niños que jugaban entre cabañitas de madera en medio de un vasto verdor. Finalmente la imagen se trasladó a un lugar rocoso, donde me vi con las manos extendidas, de las cuales salía gran cantidad de energía, así también de mi pecho y pies. Pasado un momento me desplomaba al suelo como muerto, luego todo se desvaneció.

    Al término de la visión, pude volver conscientemente a mi cuerpo, recordando claramente lo vivido, pero muy sobrecogido, a tal punto, que las palabras salían dificultosamente de mis labios. Las experiencias de todos también habían sido importantes, lo que yo viví, reafirmaba la convicción general del trascendente paso que habíamos dado hasta ese momento.

    Una vez finalizadas de contar las experiencias, observamos en el cielo despejado un hermoso avistamiento. Una nave como un gigantesco lucero había estado todo el tiempo de la experiencia del grupo sobre nosotros y, cuando alzamos la vista, se movió cambiando de trayectoria hasta en cuatro oportunidades, lanzando una gran cantidad de fogonazos y cambios de luz.

    Al día siguiente, ya de regreso por la pampa, viramos al subir a una colina para contemplar el trazado de líneas, pudiendo observar que gran cantidad de rayas y líneas partían de la colina, como formando una red inmensa. Había líneas gruesas, anchas y otras delgadas, pero todas proyectándose kilómetros en la lejanía. Hicimos una meditación sobre una línea que subía hacia el cerro, en esa experiencia se descorrieron velos que ocultaban los recuerdos de vidas pasadas. Recordé y viví experiencias de otras existencias con una claridad asombrosa, así también los demás. Al terminar la meditación surgieron intuiciones diversas sobre la naturaleza del lugar, sabíamos quienes habíamos sido, ahora teníamos que descubrir el significado del lugar.

    El lugar representaría un diagrama o mapa mayor de la tierra, hace miles de años, con un astropuerto sugerido (6 ) Y una representación simbólica de los centros magnéticos del globo. Las líneas a manera de un cuadriculado, serían un plano en donde los dibujos estarían en coordenadas específicas. Los trazados de rayas corresponderían a las líneas de fuerza del planeta, líneas que habrían sido conocidas y respetadas hasta el tiempo de los Incas, para hacer los caminos y construcciones. El hombre moderno ha descuidado las líneas de fuerza que atraviesan la tierra, ha obviado conocimientos que habrían dado la conciencia necesaria para no romper con leyes naturales al estructurar sus vías de comunicación. Los viajes serian más seguros por los caminos naturales que poseen la energía del planeta, así como los animales cuando intuitivamente buscan esos caminos para protegerse a su amparo, y los árboles silvestres los delinean.

    Al atravesar el descampado, volvimos a corroborar que en cada línea hay variaciones de temperatura muy marcadas.

    Nuevamente en la comunidad de Lima, se empezó a trabajar para coordinar el último viaje, que a su vez, tendría una importancia especial, ya que sería la culminación de todo un tiempo de inconsciencia. El último viaje permitiría la recepción final de los archivos de conocimiento, tal y cual aparece en el Informe Rama (Comunicaciones 1974--75), además éste representaría el fin de un reto colectivo.

    El viaje final a Huarochirí también exigió el esfuerzo de intuición, así llegamos a una zona rocosa en las mesetas altas (4,600 metros), donde acampamos en la compañía de un grupo de apoyo, que se ubicó en una zona algo más baja, mientras nosotros seguíamos caminando, habiendo dejado antes nuestros equipajes junto a ellos. Llegamos a un peñón entre las rocas, desde donde se llegaba a divisar hasta el mar por la altura en que estábamos, habían allí tres cuevas.

    Cuando nos aproximamos a las cuevas, claramente se sintió un ambiente de recogimiento, era como si el lugar congregase a cientos de personas y una emoción indescriptible nos embargó.

    Había un pequeño muro de piedras dando el lugar la impresión de ser un panteón. Al entrar en la cueva del medio se percibía toda la solemnidad de una capilla en un mausoleo. Nos detuvimos a la entrada de aquella que era más profunda, contemplando extasiados la puesta del sol, que mostraba colores únicos, sobre todo un violeta intenso en el espacio. Al término de la primera meditación nos incorporamos todos, cogiéndonos de las manos para realizar una cadena de ayuda, al planeta, visualizamos país por país toda América, pero ya cuando estábamos viendo los Estados Unidos, me desplomé al suelo. Se había cumplido la visión de Nazca en la que liberaba gran cantidad de energía y caía como muerto. Me sentí entonces descender en un abismo oscuro del que reaccioné unos diez minutos después, viendo que otros también estaban siendo atendidos. Al recuperarme, me trasladé a descansar al fondo de la cueva donde cerré los ojos y sentí que dos personas se sentaban a mi lado, escuché el ruido de sus pisadas, abrí los ojos mas no había nadie en esa inmensa oscuridad que contrarrestaba con la claridad de la noche en la boca de la cueva. Volví a cerrar los ojos, apareciendo la imagen en mi mente de alguien vestido de negro, parado delante mío; esa figura fue desapareciendo y ocupó su lugar, otra de un ser de vestidura reluciente, que se encontraba detrás de la primera y que me llamaba a seguirle. Salí rápidamente en un desdoblamiento extraordinariamente consciente e involuntario, en el cual seguí a este ser que me llevó a unas rocas en lo alto del cerro. Me miro a los ojos y compartió estos pensamientos conmigo:

    "Hay cuatro clases de personas frente al camino espiritual. Los primeros son los que aún no han despertado a la necesidad de beber el agua del manantial de la vida. Aquéllos aún tienen sed del agua viva, de la única agua que les podría saciar todas sus necesidades; estas personas viven en el mundo y para el mundo, aman aquella cárcel dorada que se han creado y que el sistema les asigna como cuota frente a su voluntaria inconsciencia. Estas personas tienen un dios y muchos dioses, creados a su imagen y a la medida de sus necesidades. No tienen más necesidad que de su fuerza para sobrevivir como aves rapaces en la jungla de la civilización o como roedores que escarban entre las sobras de los reyes de este mundo. Evadirán una y mil voces la responsabilidad de descubrirse como seres humanos para no tener que apartarse del fango de sus bajos instintos en los que se revuelcan como cerdos cebados que algún día irán al matadero. Estos primeros, atados al plano repetirán en otros mundos el ciclo que no supieron aprovechar por haber rechazado la oportunidad que éste les brindó para definirse.

    Hay un segundo grupo de personas que ya despertó a la necesidad de encarar su camino espiritual, pero están tan oprimidos por el sistema y por sus bajas pasiones, por aquellas manifestaciones del ego que les impide tomar su propio compromiso de realizarse, que se limitan a cuestionar a otros sin comprometerse ellos. Son aquéllos que buscan a alguien que pueda garantizarles un desarrollo seguro, sin riesgo alguno, son los seguidores de mil y un grupos, pero son incapaces de sacrificar nada. Si hay alguien que esté dispuesto a vivir y morir por ellos, a ése le seguirán y hasta lo ayudarán a morir. Estos están caminando en circulo, porque aún no han desarrollado la capacidad de encarar sus errores, de aceptarlos y menos aún de superarlos; no saben perdonar, pues tendrían que empezar por ellos mismos y darse una oportunidad.

    Este grupo de personas, busca todavía colmar sus deseos a los que falsamente denominan vivir el amor.

    El tercer grupo es el que conforman aquéllos que continuamente se equivocan, de aquéllos que tropiezan por tomar iniciativas y por plantearse seriamente con prioridad un camino de decisiones, buscando en una u otra forma, sinceramente la luz, pero allí donde se puede hallar, dentro de uno y en relación con el prójimo.

    Este tercer grupo insiste tercamente una y otra vez, levantándose por encima de sus desalientos, porque ya han desarrollado la capacidad de perdonar. Son éstos los que a golpes aprendieron a aceptar y amar a cada cual, tal como es. Este tercer grupo posee una gran virtud y es la perseverancia, porque en la aventura espiritual sólo esta garantizado el triunfo del que llegue hasta el final. Hay aún mucha oscuridad y uno tendrá que golpearse mucho antes de que pueda andar definitivamente en la luz. Estas personas ya empezaron a morir a sí mismos, pues son conscientes de su tarea de abrir camino con el ejemplo.

    El cuarta grupo es aquel que lo forman aquéllos que murieron a sí mismos por el amor; aquéllas que crucificaron el egoísmo y negaron su vinculación con el mundo y el imperio de los sentidos. Sólo cuando nuestro amor sea más grande que nuestro apego a la vida, recién allí aprenderemos a vivir, pero plenamente y ya no necesitaremos pedir del agua viva, pues seremos como manantiales inagotables de una belleza sin igual . . . ".


    Al culminar la visión, las sombras de la noche creaban fuera de la cueva imágenes alucinantes. Algunos hermanos al compartir experiencias dijeron haber visto igualmente a seres de negro y a seres de luz. Hasta ese momento guardábamos un estricto ayuno desde el día anterior; y en esa noche en especial, era como si se acercara la hora de nuestro muerte, de la cual naceríamos nuevamente pero con un despertar de conciencia propio de seres encaminados.

    Los Guías en comunicación habían citado esa noche como la culminación de un proceso de madurez, a la vez que habían referido que se daría una ceremonia de iniciación cósmica; toda iniciación espiritual es una representación de la muerte mística y allí habíamos vivido en una noche de nacimiento y muerte como símbolos; alguien del grupo recordó el pesebre de Belén y la tumba de Jerusalén, que, sin comparación posible, retrataban los símbolos que allí se mencionaban.

    A las diez de la noche, descendimos había los grupos de apoyo, conscientes de que todo había sido como debió ser, las vivencias plenas a niveles espirituales, nos motivaban a querer compartir ese momento, pero no habían las palabras para explicar siquiera lo que se sintió, entonces las palabras se dejaron de lado y nos abrazamos deseándonos la paz. Fue allí cuando por encima de los montes, confirmando lo trascendente del momento, pesó una nave; muy baja sin hacer ruido alguno.

    Habíamos retomado el camino de la Misión en la última oportunidad posible y a las puertas de la "décima campanada de Anrrom". Los diez años más críticos para la humanidad, que empiezan este año.

    Ya había más de un ejemplo concreto de vivencia Rama, por lo cual no fue tan difícil estar consciente cuando se hubo de realizar los viajes y retomar la responsabilidad asignada. Sabemos ahora que hicimos todo lo posible de nuestra parte para culminar el trabajo asignado; hubo apoyo de los Guías pero el trabajo lo debíamos hacer nosotros.

    Nos habían reunido para un trabajo incomprensible, en el que debíamos de representar no sólo a Rama, sino también a la humanidad. Ahora la misma fuerza que nos unió, nos disgrega y separa infiltrándonos en el mundo, para que compartamos las vivencias en las que nos vimos fortalecidos.

    El viaje duró 21 días, contando desde el día 29 de Julio en que se partió de Arequipa a Chivay, hasta el 18 de Agosto, día en que se regresó de Huarochirí. Durante todos esos viajes, los grupos de apoyo así como el grupo de los 22, tuvieron sendas experiencias como respaldo constante de los Guías. Avistamientos programados, percepciones estupendas, proyecciones y desdoblamientos a todo nivel fueron el resumen de un mes de viajes.

    Al compartir experiencias con los grupos de apoyo, pudimos apreciar vivencias impresionantes, que demostraban la gran unidad que caracterizó el esfuerzo conjunto. Un ejemplo claro lo demuestran los grupos de Lima y Bolivia que vieron mentalmente con toda claridad , el momento de la gran depresión moral y física que pasamos después de subir la montaña Inimón, rumbo a Sillarhuasi, además visualizaron las flores amarillas de todo el camino. Otro ejemplo claro lo señalan los rayos de luz proyectados por debajo de las nubes de Marcahuasi, entre los grupos de apoyo de Lima y El Salvador, y tantos otros ejemplos que afirmaban lo especial de ese momento.

    A pesar de todas las manifestaciones evidenciadas de los hermanos mayores, hubo mucha incredulidad y escepticismo de parte de aquéllos que en un primer momento de los viajes no fueron capaces de cuestionarlos; pero hasta aquí se da la libertad y amplitud de criterio que debe existir, siempre. Los diferentes puntos de vista contribuirán a cimentar en todos nuestra fe en el trabajo espiritual.

    La cuarta dimensión está tan cerca, pero depende de que nos elevemos en nuestra frecuencia vibratoria, y éso sólo podrá ser, cuando comprendiendo las leyes universales que todo lo regulan, veamos que todo tiene una razón y un sentido, y es que la vida puesta en manos de Dios cumple una maravillosa y útil finalidad.

    Durante estos meses no se hizo otra cosa que cumplir comunicaciones pasadas, actualizadas, corroboradas y apoyadas con claras manifestaciones de los Guías. Si en ellos se decía que recibiríamos algo al hacerse según se dijo, todo lo pedido, lo que se debía dar se supone entonces que ya empezó a darse. Que todo el que lea esto saque entonces su propia conclusión.

    No podemos decir que se recibió el Libro de los de La Vestidura Blanca, porque en un ambiente como el que ofrecimos en Chivay, demostramos una vez más que no estábamos preparados ni siquiera para cumplir con la labor que se nos había asignado, por tanto resultaba muy riesgoso entregar de inmediato y de forma física, algo que aún sigue aguardándonos. Los Guías conocen de nuestras flaquezas, pero también de nuestra convicción que creció cuando a pesar de todas las dificultades, realizamos humildemente los viajes, así que, en base a aquel mérito, los Libros se han empezado a dar y con ellos a sellar el trabajo Rama Lo que podemos afirmar los 22 que fuimos voluntariamente representando a todos los demás, es que lo pasado superó las expectativas, así como sobrepasó todo cálculo de esfuerzo, viviendo al final un despertar de conciencia.

    _____________________

    (1) Aún cuando se buscó organizar y planificar el proyecto de comunidad de Bella Unión, ésta adoleció desde un principio de una exagerada vehemencia y entusiasmo excesivo por conformarla. Se olvidaron etapas quo después dejarían huecos en la preparación como son: el diálogo previo, el conocimiento mutuo, el examen de conciencia y sobre todo la amistad. Quisimos ser hermanos sin antes llegar a ser buenos amigos. Fue desilusionante empezar a conocernos en el terreno.

    (2) La comunicación con los Guías debió mantenerse permanente, al igual debieron consultarse antes muchos otros aspectos y detalles que hubieran ahorrado muchísimas dificultades. Pero aún a pesar de tener bastante información sobre al tema, se descuidaron los puntos dados, ya que los Guías habían, recomendado entre los muchos consejos dados: conocerse bien previamente, aprender a soportarse mutuamente primero en salidas y paseos; que toda comunidad fuese autosuficiente y tuviera su actividad económica propia, que toda comunidad no estuviese integrada por más de doce personas adultas; evitar las visitas hasta los primeros tres meses, entre otros detalles dados, ninguno de los cuales fue cumplido por nosotros.

    (3) La recepción de los grupos quedó a cargo de Rama de Arequipa que había trabajado maravillosamente, acondicionando la Comunidad semi-rural de Chivay en la sierra de Arequipa, para recibir a la gran cantidad de hermanos Rama viajeros.

    (4) El monte donde se halla guardado el conocimiento según comunicación del nuevo tiempo recibida el 19.46.75.

    (5) Sillarhuasi era el comienzo de la iniciación al despertar de conciencia final para la preparación de la recepción del registro de símbolos. Significaba el esfuerzo de la autoselección y la purificación. La vibración de cada uno y del conjunto estaba siendo acelerada para hacer más intensas las experiencias, facilitar el contacto y la capacidad de interpretar.

    (6)El lugar ha sido dispuesto como uno de los sitios en el mundo, señalados para el embarque en naves extraterrestres, de gran parte de la humanidad en el momento de mayor crisis.



     
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