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    Foro » EUGENIO SIRAGUSA » Orazio Valenti, libro: ¿HUMANIDAD DONDE VAS? » NOSOTROS Y ELLOS - LOS CONTACTADOS (CAPITULO 4 - 5)
    NOSOTROS Y ELLOS - LOS CONTACTADOS
    bookFecha: Jueves, 2013-04-04, 6:34 AM | Mensaje # 1
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    NOSOTROS Y ELLOS




    La dimensión del ser humano es limitada. Es una dimensión elemental. ¿Hay otras dimensiones donde el ser existe con atributos y facultades superiores a las humanas?

    El ser humano, raras veces, consigue percibir cuanto realmente le rodea y, a menudo, convive con él. Sus limitadas capacidades auditivas y visivas le impiden individualizar y captar cuanto en el absoluto silencio se mueve a su alrededor. Las máximas vibraciones, concernientes a las dimensiones superiores, pasan inadvertidas al poder de sus limitados sentidos. No debería causar sorpresa alguna si al hombre le ocurriese, en un momento dado, que llega a percibir la presencia a su lado de seres y medios, pero que no ve, no individualiza y no siente; si, en cambio, los seres y los medios actúan con una modificación de frecuencias, trasladándose al plano de las frecuencias dimensionales del hombre, entonces éste ve, individualiza y siente.

    Cabe, dentro de las posibilidades de esta dimensión superior, instaurar una sintonía directa entre ellos y los sujetos con quienes desean entrar en contacto visual y verbal, pudiendo dejar a otros eventuales presentes privados de ver y de oír.

    Los "OVNI", "discos volantes", pertenecen a esta dimensión superior, con los atributos ya mencionados. Es verdad, pues, que el hombre debe tomar conciencia de esta realidad, a fin de que se dé cuenta que lo ponderable y lo imponderable no son más que aspectos dimensionales diferentes y complementarios de una única causa.

    Nuestra evolución psico-física nos concede la posibilidad de estar muy cerca de vosotros, pero no siendo visibles a vuestros ojos. A menudo, nos dejamos ver y, otras veces, proyectamos nuestra imagen astral a través de un desdoblamiento controlado por instrumentos científicos que nuestra ciencia ha realizado. Podemos, si lo queremos, modificar la estructura molecular de la materia, o modificar la fuerza cohesiva de ésta, hasta el punto de hacerla penetrable incluso por los cuerpos sólidos. Lo que todavía no es posible para vuestra ciencia, para nosotros es posible y, he aquí, por qué os decimos que no os maravilléis cuando un medio nuestro, o nosotros mismos, nos volvemos invisibles a vuestras facultades visuales. Pero podemos, igualmente, observaros y percibir vuestros pensamientos.

    La materia es energía, puesta sobre una determinada frecuencia vibratoria. Nosotros podemos transformar un cuerpo orgánico o inorgánico, de sólido a dinámico, sin perder la propia forma o la posibilidad de volver a adquirir la figura visible originaria.

    ¿Por qué, según vosotros, terrestres, la vida sobre el planeta que llamáis Marte tiene que ser necesariamente como la vuestra? La inteligencia o el espíritu que ha experimentado los valores tridimensionales puede no necesitar ya más el habitáculo material, en un planeta que ha alcanzado un plano evolutivo cósmico más avanzado que el de la Tierra.

    La materia sublimada y vuelta, en gran parte, dinámica podría ser el nuevo instrumento de la inteligencia o espíritu, y cumplir actividades completamente diferentes que las de los terrestres. Su naturaleza puede no ser visible, pero no por ello deja de existir. Vosotros, terrestres, podéis ver todo lo que vuestro poder visual os permite y oír todo aquello que vuestras facultades auditivas os conceden. Sobre el planeta que vuestra ciencia sondea, con medios adecuados a las facultades humanas, puede haber un movimiento de vida intensa, no perceptible por vosotros. Un día no muy lejano os daréis cuenta de esto y estaréis obligados a cambiar de opinión. Nosotros estamos en medio de vosotros y, cuando lo creemos necesario, nos hacemos sensibles a vuestros órganos sensoriales físicos. Los fenómenos que no lográis explicaros son, por nosotros, instruidos y manifestados, para induciros a preguntaros, meditar, deducir y determinar las respuestas. Es bueno que recordéis que la luz es nuestra real estructura, el elemento que determina nuestros múltiples poderes sobre la materia orgánica e inorgánica; es el valor primario existencial de nuestra dimensión. Con ella podemos realizar cualquier sustancia animada, cualquier dinamismo psíquico. Vosotros sois la resultante de una elaboración nuestra, de una forma convertida en sustancia, vivificada, inteligente y que se puede reproducir. Habéis sido hechos a nuestra imagen y semejanza, en una diferente dimensión.

    Los Extraterrestres no sólo conocen aquella particular fuerza energética que asocia y disocia los elementos cósmicos, sino que, en ciertos particulares casos de defensa y por motivos meramente científicos, la utilizan.

    Vuestra ciencia está trabajando activamente para la realización de esta conquista científica, útil para los vuelos futuros en los espacios siderales, y por una muy eficaz defensa de las masas meteóricas errantes en el Cosmos. La ciencia terrestre es, en parte, consciente de la razón por la cual la materia, tanto orgánica como inorgánica, asume una dimensionalidad asociativa en el plano manifestativo de la vida. Es también, más que sabido, cuál es el orden elemental por el cual los átomos y las células actúan en la edificación de una masa homógenea, tanto de naturaleza física-biológica como de naturaleza astrofísica. Sobre vuestro planeta, la materia orgánica e inorgánica obedece a aquella Ley que instruye, de forma notoria, a través de la laboriosa actividad del poder cohesivo de la energía solar, aquel orden asociativo de los elementos infinitamente pequeños en masas astronómicamente grandes. Esta Ley varía y, en relación a la calidad de los elementos asociados y de la velocidad de la masa constuituida, puede asumir un menor o mayor poder adhesivo magnético. Una masa homogénea que viaja por el espacio asume un grave peligro para los astronautas, sobre todo si esta masa es de tal naturaleza que es capaz de desarrollar un extenso campo de vórtices electromagnéticos disociativos.

    En el año 1950, en el Mar del Japón, dos cazas soviéticos armados atacaron a un cosmo-aéreo nuestro. Uno de ellos se lanzó, definitivamente, contra nuestro medio, disparándonos todo el arsenal que llevaba.

    Nos hemos visto obligados, contra nuestra voluntad, a utilizar precisamente aquella particular energía disociativa, en estos casos. En efecto, aquel caza soviético, que era atentamente seguido por los tripulantes de un mercante nipón, en su dramática fase de ataque a nuestro medio, en un determinado momento, quedó suspendido en el aire vibrando fuertemente y dscomponiéndose. Aquella fue una durísima enseñanza que no hubiéramos deseado que se produjera nunca, pero nos vimos obligados para hacer compendrer a la aviación soviética que aquel "objeto" no era terrestre y que hacía falta dar una demostración científica de nuestra presencia y de nuestra desaprobación sobre las decisiones que habían sido ya tomadas para bombardear, con armas nucleares, Corea del Norte. Esto sirvió para hacer desistir a muchos generales americanos de tal decisión, muy grave, que habían ya tomado desde un primer momento.

    Advertencia a los pilotos civiles y militares:


    Nuestros medios espaciales pueden alcanzar velocidades para vosotros imposibles e inconcebibles. Vuestras armas, cualesquiera que sean, no podrán jamás afectar la absoluta seguridad de nuestros aparatos, ni pueden poner en peligro nuestras existencias. En cambio, es para vosotros extremadamente peligroso, así como para vuestros aviones, interponeros en la estela de nuestros medios espaciales de navegación.

    Sabedlo vosotros, y que lo sepan también vuestros científicos, que nuestros aparatos viajan en el vacío absoluto y a la velocidad de la luz, utilizando la misma energía que permite a los cuerpos celestes, comprendidos los planetas del Sistema Solar, permanecer en el espacio cósmico en un perfecto estado antigravitacional, respecto a los demás planetas.

    Vosotros, todavía, y especialmente vuestros científicos, no conocéis la titánica energía que domina las zonas hasta hoy exploradas por vuestros satélites artificiales. La acumulación y el uso de dicha energía es posible para nosotros y fácil de realizar, gracias a medios especiales que nos permiten semejante operación, desde hace ya muchos milenios. Además, esta energía la condensamos a nuestro antojo y según el potencial de proyección requerible en cada circunstancia.

    Por tanto, el empuje de proyección de nuestros medios espaciales es regulable, y nosotros lo llevamos hasta extremos límites cuando nos encontramos con vuestros aparatos, por estos dos principales motivos:

    A) Permitir a vuestro poder visual observar, y a vuestra inteligencia deducir.

    B) Evitar, dentro de lo posible, el alargamiento del halo energético, con el fin de anular un eventual impacto del mismo contra vuestros aviones.

    Pero, a menudo, ocurre que dirigís vuestros aviones hacia nuestros aparatos, obligándonos a acelerar el empuje de proyección y, por consiguiente, alargar el halo de la energía fluctuante, de lo cual nacen graves inconvenientes, que pueden induciros a situaciones extremadamente peligrosas, incluso mortales. Impactar, aunque sea con los residuos de energía, aún en un relativo estado de condensación, dejados por nuestros aparatos, conlleva para vuestros aparatos la total disociación y, consecuentemente, vuestra muerte segura. Por ello, os invitamos, con fraterno amor, a no aventuraros inconscientemente en tales empresas, y os exhortamos, con afecto espiritual, a alegraros con nuestros encuentros, así como nos alegramos nosotros, con serenidad y paz en el corazón. Siempre ha sido válida la advertencia, divulgada a su tiempo, de no acercaros a nuestros aparatos cuando están en vuelo, aterrizados o inmóviles, o en movimiento por las aguas.

    Nuestras cosmonaves están siempre animadas por energía letal para quien se aventurase a estar a una distancia próxima. La desintegración de la fuerza cohesiva de la materia inorgánica

    se vuelve inevitable; lo mismo ocurre con la materia orgánica, que se deshidrata.

    Tened sentido de la responsabilidad y no os dejéis llevar por una excesiva y morbosa curiosidad, hasta el punto de dirigiros a una muerte segura. Seremos nosotros quienes os daremos signos de seguridad para que podáis, si lo consideramos oportuno, acercaros a un cosmo-aéreo. Nuestras cosmo-naves son aparatos capaces de navegar por el aire, por el agua y de atravesar la materia sólida o densa, creando pasadizos mediante un sistema de anulación magnético de la cohesividad, definible como antimateria. A nuestra ciencia le es posible volver a coordinar, según nuevos sentidos, la fuerza cohesiva solidificada, introduciendo un mecanismo reorganizativo o asociativo, que vosotros definís "psique" o dinamismo primario gravitacional instructivo. Vuestra ciencia estudia estos valores asociativos y disociativos con frecuentes errores, con fines negativos y destructivos. Nuestras disociaciones son escrupulosa y totalmente controladas. Hemos dicho "disociación", no "desintegración". A nuestra ciencia le es posible asociar, de nuevo, los elementos divididos y volverlos penetrables, moldeables y estructurables, según las necesidades y las exigencias de nuestra tecnología, sea física o astral. Desde hace tiempo, utilizamos la energía psíquica, que vosotros terrestres no conocéis, la cual es producida también por los soles.

    Existen dos clases de energías primarias: A) Energía coordinadora (inteligencia).

    B) Energía constructora (astral-dinámica).

    No menos importantes que las energías primarias, son las energías secundarias, acumuladas en las estructuras modificantes de los elementos, estrechamente ligadas a la energía primaria coordinadora.

    Vosotros, terrestres, podríais utilizar la energía de vuestro Sol, sin temor alguno. ¡"Helios" es vida!

    No hagáis caso a los que dicen tonterías, únicamente con fines e intereses especulativos.

    Dedicaros solertemente a instalar, en la órbita de vuestro planeta, transformadores de energía solar, y así tendréis energía limpia y todo cuanto nace y vive en la Tierra crecerá sana y largamente.

    Existen fuerzas dinámicas cohesivas diversas que pueden ser modificadas por particulares energías, conducidas por líneas de fuerza magnética o psíquica. La materia orgánica obedece a

    una dinámica biológica estrechamente ligada al átomo de hidrógeno psiquizado, mientras que la inorgánica está gobernada por flujos y reflujos de magnetismo cohesivo modificador y por la fuerza gravitacional. Un artículo fabricado de materia inorgánica puede ser modificado en la forma, si el magnetismo cohesivo es, forzadamente, descompuesto en sus equilibrios; por ejemplo: un tanque, un avión o una nave, pueden perder su forma y ser convertidos en un montón de chatarra. Las micro-vibraciones descompensadoras, invistiendo al objeto, producen en éste una progresiva escamación, con la consiguiente pérdida de la forma originaria y de la densidad. No es antimateria, sino capacidad de modificar la forma de la materia. A diferencia de la bomba de neutrones, no destruye la vida, sino que modifica radicalmente los artefactos bélicos y todo cuanto tiene características destructivas.

    Manipulamos la luz, así como vosotros manipuláis la materia. El limitado conocimiento que poseéis sobre la luz no os podrá conceder el saber acerca de las capacidades prodigiosas que

    ésta posee. La luz es educable, obediente, porque es el vehículo de la Inteligencia Creante del Cosmos. El Cosmos físico es el cuerpo, la Luz es el alma, y el Espíritu es la inteligencia.

    Es prerrogativa de quien posee el conocimiento supremo de la Inteligencia del Espíritu Creante servirse del poder de la luz y de sus múltiples efectos. Nuestros medios están compuestos, en

    la mayor parte, por cristales de luz materializada, con componentes psiquizados. Una vibración regulada nos permite salir de vuestro campo visual y, aunque nuestra identidad está presente, no puede ser individualizada por las instrumentalizaciones que poseéis. La luz nos permite múltiples posibilidades de intuir, conociendo su real naturaleza.

    Excepto nuestros medios de reconocimiento, nuestras grandes astronaves se encuentran fuera de vuestro sistema solar. Nuestras bases de apoyo son numerosas y están situadas en casi

    todos los planetas o satélites del Sistema Solar.

    Los medios de reconocimiento tienen también las propiedades de juntarse y fundirse en un único y temporal bloque, así como también pueden separarse cuando se considera necesario. Imaginaos una ciudad que se pueda descomponer; un mosaico hecho con piezas unidas temporalmente y que pueden ser autónomas en cualquier momento. Así están construidas nuestras ciudades cósmicas, que viajan en el tiempo y en el espacio, así como fuera del tiempo y del espacio. Cada componente tiene una total independencia técnica, motriz y defensiva, además de la organizativa para la supervivencia.

    Si quisiéramos, nuestra ciencia podría construir un pequeño mundo con material sublimado y psiquizado, capaz de desplazarse utilizando el poder de nuestra mente. Si esto es, para vosotros, ciencia-ficción, para nosotros no lo es, puesto que somos herederos de la inteligencia, de la "fuerza omnicreciente" y de la incondicional obediencia, concedida por el total conocimiento que tenemos acerca de esta "realidad cósmica".

    Nuestra actividad operativa está vinculada a una Ley que no puede ser violada por sentimientos egoístas, ni puede ser suprimida por poderes de dominio involutivo en cualquier sentido.

    Somos justos y obedientes, firmes hacia la Inteligencia que gobierna lo creado y su eterno devenir. Somos los "jardineros" del Cosmos, los "ejecutores" de la Suprema Voluntad de los "Arquetipos Creantes", los "Astrales", fecundadores de la Idea Divina o "Dioses Solares".

    La llama es única, aunque los aspectos son diferentes. ¿Entendéis?

    Nuestros "trazadores magnéticos" (discos volantes, como vosotros los llamáis) se deslizan sobre líneas, que podemos modificar en la dirección deseada. En los espacios externos de vuestro Sistema Solar, nuestras astronaves practican otra técnica de vuelo muy cercana al concepto de "teletransportación". Vuestro asombro está, en parte, justificado, al comparar estos fenómenos con la técnica y la ciencia aeronáutica que poseéis. Nosotros no utilizamos carburante, sino energía atómica, pero no para desintegrar como hacéis vosotros. En nuestro hábitat y en nuestros medios de comunicación, el peligro de contaminación es nulo. La energía es limpia al 100% y la disponibilidad ilimitada. A diferencia de vuestra actual ciencia, que se emplea poco en resolver estos problemas primarios, nuestra ciencia se dedica continuamente a mejorar los bienes esenciales, tratando de hacer cómoda, segura y feliz, la existencia de la comunidad y su continuo devenir.

    Nosotros no tenemos problemas defensivos u ofensivos, ni nos dedicamos a las cosas fútiles e inútiles. Poseemos una ciencia, para vosotros, impensable y la utilizamos para fines positivos,

    para el bien universal.

    LOS CONTACTADOS


    Vuestro planeta está proyectado hacia una dimensión superior y nuestro específico cometido es el de preparar al nuevo hombre con todos los atributos evolutivos que éste debe necesariamente realizar: justicia, paz, amor y fraternidad universal.

    Nosotros, desde hace tiempo, estamos listos para el gran contacto, pero vosotros no lo estáis, vosotros que sois los artífices del bien y del mal de vuestra vida.

    Nuestra metodología selectiva está compuesta de complejos sondeos y escrupulosas verificaciones. Nuestros operadores, primero, y aquellos qwue se predisponen a seguir el discurso que aquellos llevan, están constantemente vigilados.

    Los sujetos predispuestos a captar los valores de las medias frecuencias deben prácticamente demostrar que quieren asimilar concienzudamente los altos conceptos morales, sociales y espirituales, que las medias frecuencias comportan para poderse desvincular de las bajas frecuencias tridimensionales.

    Nuestra ciencia astral nos permite tener constantemente la imagen dinámica, física y psíquica, de los sujetos escogidos y predispuestos al contacto con las frecuencias superiores cuatridimensionales a las que nosotros pertenecemos. Puesto que también los cuerpos- pensamientos pueden ser captados por nosotros, es decir, nos permiten poder evidenciar, en cualquier momento, comportamientos potenciales aún antes de que estos sean expresados, con esta escrupulosa, continua y atenta verificación podemos prevenir cuanto puede perjudicar a los sujetos que revisten un particular interés específico para nosotros y que concierne a la genética G.N.A.

    Pero está claro que si el sujeto se predispone voluntariamente a dejarse arrastrar por los valores degenerativos que proponen las bajas frecuencias, quedando pasivos a nuestras solicitaciones, para restablecer el indispensable equilibrio psico-físico-espiritual que las medias frecuencias requieren, automáticamente, los efectos son inevitables y uno se auto-aísla volviendo a entrar en su común destino.

    A nosotros, como hemos dicho ya muchas veces, nos interesa más la calidad que la cantidad; he aquí por qué vigilamos escrupulosa y atentamente. Nuestras verificaciones no son indoloras ni privadas de pruebas capaces de darnos la certeza acerca de la idoneidad del sujeto y de su completa toma de conciencia sobe la verdad que llevamos. Los instrumentos utilizados por la ciencia extraterrestre, para tener bajo control, son los sincronizadores, instrumentos portantes de un micro-cerebro con facultades y frecuencias superiores a las que posee una desarrollada masa cerebral. Tienen la facultad de cribar escrupulosamente todas las estructuras interiores y exteriores de seres vivientes y de objetos varios constituidos por materia orgánica e inorgánica, y de sondear con absoluta precisión todos los dinamismos que el sujeto o el objeto desarrolla o expresa en determinadas circunstancias. Tenemos dos tipos: uno, como ya lo hemos descrito, y otro que reviste funciones específicas de conexión y de programación con nuestros operadores-ayudantes que viven en medio de vosotros. Entonces, en este caso, el aparato se puede definir "programador". Ambos poseen la capacidad de penetrar el grosor y la dureza de cualquier tipo de materia sin, por eso, descomponerla en su originaria estructura y forma.

    Es bueno que se sepa que no estamos ni con Oriente ni con Occidente. Participamos, por cuanto nos es permitido, en la consolidación de las ideas y de las fuerzas que evolucionan hacia metas de estabilidad moral, espiritual, social y política, tendentes a instruir una fraternidad humana, sostenida y vivificada por una justicia incorruptible y por una paz sólida y cargada de amor. Nos solidarizamos con vosotros y estamos disponibles para un progreso científico, positivo y consciente, capaz de regenerar la ya precaria degeneración de las estructuras portantes existenciales y los elementos básicos físicos y dinámicos que hoy están implicados en un proceso turbulento y disgregante. Estamos siempre vigilantes y dispuestos a intervenir, en caso de que se verificase una vuelta irresponsable del poder destructivo, por una o por otra parte. Nuestra presencia quiere significar la seguridad de quien tiene el derecho y el deber de presidir y gobernar la evolución de la especie viviente en vuestro planeta. Nosotros os observamos desde hace siglos y os guiamos hacia aquellas metas que os han sido destinadas desde el principio de vuestros días. Nuestro retorno en este tiempo es preludio de muchísimas mutaciones, y no serán vuestras monsergas las que impidan que se produzca el redimensionamiento de esta vuestra generación.

    Todo esto lo ponen en práctica con las manifestaciones populares, con intervenciones mesuradas y con relaciones a través de algunos hombres, que Ellos han escogido como contactados.

    Para concluir el resumen sobre cómo nuestros Padres y nuestros Hermanos del espacio nos han guiado, enfocaría el panorama de cómo hoy se ponen en práctica estos programas, el por qué y cómo son escogidos los contactados.

    Considerando que nuestra lógica no es volumétrica, con humildad y obediencia deberíamos escuchar, meditar y hacer madurar la inteligencia que hemos, hasta ahora, desarrollado, recordando cómo fueron tratados los profetas y los genios del pasado.

    Es bueno que se sepa que estamos en vuestro planeta, en perfecta sintonía con las profecías del ser patronímico de vuestro Sistema Solar: Cristo, porque tenemos una precisa tarea que desarrollar, y no precisamente para dar espectáculo o satisfacer las curiosidades morbosas de aquellos que quisieran ver o tocar para suscitar estimulantes sensaciones. Nuestro interés está dirigido, principalmente, a haceros comprender quiénes somos y qué podemos hacer para impediros que sigáis, ulteriormente, hacia el límite extremo de la hipercaótica dinámica mental. Nuestro cometido principal es el de evitar que la mejor parte de vuestra especie se vea envuelta en la espiral del mal y que se vea empujada hacia un proceso negativo autodestructivo.

    Estos maravillosos Seres desean ofrecernos su ayuda, pero estos ofrecimientos caen en un abismo de suposiciones y de discusiones que no hacen más que interceptar la indispensable y seria predisposición de prepararse cuidadosamente para recibir cuanto el hombre necesita para salir del laberinto de la ignorancia en que se mueve.

    Nosotros deseamos vuestra comprensión. Aunque nuestra obra en vuestro planeta pueda parecer fácil, en realidad no lo es. Las dificultades que encontramos son múltiples, a causa de la falta de disponibilidad de la mayoría de los terrestres, que no quieren aceptar nuestra realidad, exenta de todo sentido coercitivo o de todo medio que pueda sensibilizar sólo las parte física racional. Nuestra metodología, que tiende a proponeros los valores fundamentales de la revelación, es diferente de la empleada en el pasado, en relación al aumento de vuestras capacidades intelectivas y tecnológicas, que os permiten una más clara capacidad de comprender y de redimensionar los conceptos que los terrestres de aquel tiempo no podían asimilar, porque ellos no tenían los conocimientos que vuestra generación tiene.

    Nosotros tenemos el cometido preciso, por deseo de la Suprema Inteligencia Creativa, de provocar en vuestra personalidad espiritual real una fuerza que solicite la predisposición útil para que una nueva luz anime de mayor conocimiento vuestra conciencia de ser y que os alivie de los problemas de fondo que todavía provocan en vosotros distonías negativas e incapacidad de remontar conceptos que no son válidos ni eficaces para un mayor conocimiento de vuestras existencias y de su verdadero significado.

    Nosotros comprendemos muy bien cuán difícil es, para vosotros, despojaros de vuestros viejos hábitos y también sabemos cuántas dificultades se anteponen. Pero también es cierto que nosotros conocemos vuestras capacidades para superar las dudas, la perplejidad y todo cuanto se opone a vuestra libre disponibilidad de aceptación. Somos perfectamente conscientes de ello, pero sólo podemos actuar de la formma que nosotros creemos necesaria, para hacer fermentar este proceso en aquellos que consideramos capaces, dispuestos y disponibles para ser instrumentos de la Suprema Inteligencia y servirla según sus deseos. Por eso os pedimos comprensión si, a menudo, no podemos satisfacer vuestras demandas, ni disponernos a demostraros debilidades que no podemos, de ninguna forma, permitirnos.

    Para los extraterrestres, el hombre es un animal que hay que educar y volver consciente de su real personalidad y de su contribución en la Economía Creativa del Cosmos. Su comportamiento, respecto al hombre, demuestra que éste no está en grado, todavía, de aceptar los valores de una Inteligencia que le supera en todo sentido.

    Los hombres andan todavía a tientas y sus conocimientos son muy limitados.

    Estos maravillosos Seres desean, verdaderamente, ofrecernos su ayuda, pero, a menudo, las "lumbreras" de la ciencia y los "doctos", que lo saben todo, toman "gato por liebre" y sus ofrecimientos caen en un abismo de suposiciones y de discusiones que no hacen más que interceptar la indispensable y seria predisposición para prepararse cuidadosamente para recibir cuanto el hombre necesita para salir del laberinto de la ignorancia en que se mueve. Y así, pierde un tiempo precioso, pero no todos los hombres lo quieren perder.

    Cuando el hombre todavía iba con la porra en la espalda, los Señores que lo habían vuelto a su semejanza lo visitaban muy a menudo. Su ciencia provocaba en el hombre primitivo una serie de traumas, tales que le incitaban a creer en la deidad de estos personajes que bajaban del cielo con "medios" semejantes a las estrellas de la noche. La sabiduría, el comportamiento, la vestimenta y la luz que Ellos emanaban, suscitaba en aquellos hombres una veneración, una conciencia religiosa, un sentido profundo de gratitud, por las atenciones recibidas a través de las primeras enseñanzas elementales que extraían por mediación de quien entre Ellos emergía haciendo de intermediario, de contactista. No escatimaban buenos consejos para una rápida ascensión evolutiva de la especie, interviniendo a menudo y haciendo más segura su supervivencia en la lucha desigual con los dinosaurios y otros animales que poblaban la naturaleza primitiva del planeta. Los primeros contactistas, los únicos que conocían el deseo operativo de los Señores de la Luz, tuvieron que trabajar mucho para hacer comprender a los demás la necesidad de creer en una Inteligencia sobrenatural, que vigilaba e intervenía en su favor, que les tutelaba e instruía a fin de que conservasen íntegro el conocimiento de ser instrumentos del Espíritu Omnicreante, de la Luz que crea, que vuelve vigoroso el cuerpo y que ilumina la mente.
     
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