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    Foro » EUGENIO SIRAGUSA » Orazio Valenti, libro: ¿HUMANIDAD DONDE VAS? » LA MADURACION (SÉPTIMA PARTE)
    LA MADURACION
    bookFecha: Miércoles, 2013-04-24, 7:57 AM | Mensaje # 1
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    SÉPTIMA PARTE

    (La Maduración)

    EL MARTIR VIVIENTE



    Si en las dos visitas que Giorgio concretó al Uruguay -en octubre del '90 y en mayo del '92- la acogida popular marcó situaciones de asombro, siendo el reflejo de un sentimiento común, en el tercer encuentro con el pueblo uruguayo en julio del '93, todas las más emotivas expectativas quedaron dibujadas en miles de hombres, mujeres y niños, constituyéndose la visita en un verdadero acontecimiento.
    Giorgio llegó al Aeropuerto de Carrasco, como tantas otras veces, en horas de la tarde del día domingo 18.
    Todos sus hermanos, acudieron a la terminal aérea.
    Pancartas, alegría en cada uno de nuestros corazones y el deseo de comprender certeramente el sentido de la misión que daba comienzo.
    Recuerdo mucho, el momento mismo en que Giorgio nos fue abrazando, siempre sonriente, no
    obstante verse aún prisionero del prodigio, que como inagotable fuente, promovía siempre nuestra angustia.
    Cada uno de nosotros vivió momentos, sin imaginar, ni por un instante, que la visita suya habría de resultar trascendental por excelencia no sólo para quienes ya comenzábamos a disfrutarla, sino para toda la humanidad.
    Allí arriba, estaba ya escrito que el signo divino de la cruz, sangrante en la frente de Giorgio, era un hecho; pero aquí abajo, por más que el propio italiano sentía en lo más profundo que acontecimientos mayores habrían de suceder, no teníamos ni la más remota idea de lo que el Cielo nos habría de deparar.
    Y fue así, que ignorantes de ese nuevo prodigio a dibujarse en sus carnes, se inició una nutrida agenda, en la que la prensa y los hombres y mujeres de sentimientos nobles, fueron despertando de su letargo, destrozando esquemas y condicionamientos de vieja data.

    Fueron muchos los episodios que sinceramente, pautaron como muy importante, la misión en desarrollo: entre los tantos contactos con la prensa, el que más resultó digno de destaque fue el que aconteció en los estudios de la emisora CX22 Universal, donde se llevó a cabo una mesa redonda en la que participaron el sacerdote Julio Elizaga, un médico, un pastor evangélico y un gnóstico, evento éste que fue conducido por el periodista Néstor Giménez.
    El sacerdote Elizaga, atentamente escuchó a Giorgio y más tarde éste último, respetuosamente asimiló todos los conceptos, de tal forma que la oportunidad de debate no se agotó en instantes, sino que mantuvo en vilo a toda la audiencia, la que siguió todo el coloquio, el que se fue tornando cada vez más interesante. Pero la nota a destacar del encuentro, queda centrada en la entereza con la que el sacerdote y Giorgio, debatieron sobre puntos diferentes, pero al mismo tiempo convincentes y entrelazados, llegándose a un final signado por la aristocracia espiritual, no obstante haber estado encontradas ambas posiciones.

    Con el correr de los días, entrevistas y encuentros hasta que por fin el tan ansiado momento en el que se habría de partir, junto a Giorgio a la Estancia "La Aurora" en el Departamento de Salto, escenario rural en el que desde tiempo atrás se registraran avistamientos de objetos volantes.
    Limitaciones materiales, laborales y el deseo específico de Giorgio de no convertir el evento en un espectáculo, ajeno a la metodología del Cielo, determinaron que a Salto, solamente acudiéramos algunos pocos integrantes del Arca.
    -Jesús me ha dicho que vaya a "La Aurora", donde recibiré un signo muy claro del Cielo. No sé cuál será, pero lo espero...
    Habló Giorgio así, con todos nosotros. Transparente como siempre.
    El llegó a Salto, en avioneta cuyo piloto fue Néstor Hugo Santos; y el resto, estando yo entre ellos, acudimos a ese punto del Uruguay en cuatro automóviles.

    Anubis Gómez, Gonzalo Leal, Paulino Rodríguez, Eduardo Iglesias, Enrique Alvarez, Néstor Beguiristáin, Santiago Amigó, Adhemar Perri, Jorge Piovanni, Juan Stratta, Adoración (Dorita) y Luis Saldaña, Mino Grande, Emmanuel Mouriño, Mara Testaseca, y yo conformamos la delegación.
    A Giorgio Bongiovanni, por cierto, se sumaron el piloto Santos y un grupo de hermanos del Arca de Buenos Aires y de Santa Fe, estando entre ellos un reconocido abogado, y Giovanni Caccaviello.
    -Seguramente viviremos todos un acontecimiento muy importante, por eso les he pedido que me acompañen.
    Así habló Giorgio cuando llegamos a la gruta del Padre Pío de Pietrelcina.

    El mismo desconocía lo que acontecería; solamente sabía que algo sumamente trascendente habría de ocurrir.
    Descendimos de los autos y nos instalamos en el terreno donde se encuentra la estatua del Padre Pío. Mucho viento, y una brisa agradable bajo un sol radiante.
    Giorgio caminó lentamente sobre el terreno escarpado; se acercó hasta la gruta misma y contempló por unos instantes la monumental estructura del sacerdote estigmatizado. Silencioso.
    Todos coincidíamos con nuestra mirada en que lo mejor que podíamos hacer era aguardar que finalizara ese visible momento de recogimiento. Giorgio se alejó unos metros de la gruta y miró hacia el horizonte. Su rostro fue bañado por los rayos solares. Estaba allí, pero al mismo tiempo parecía estar a distancia de ese lugar.
    Pasaron los minutos. Hasta que finalmente, por una situación baladí nos vimos obligados a abandonar el lugar.
    Pero ya, por lo que todos sentimos, Giorgio se mostró satisfecho por los minutos que transcurrieron y no se desesperó por asumir el distanciarse de allí.

    Almorzamos y permanecimos en el Hotel Salto por un pronlogado lapso; en tanto que Giorgio, Manú, Erica y Giovanni Caccaviello, y por cierto que Mara, pusieron proa hasta el establecimiento "La Aurora" propiedad de Angel Tonna.
    En el casco de la estancia, Angel Tonna mantuvo un muy significativo diálogo con Giorgio y quienes lo acompañaban. No es factible describir paso a paso el encuentro, para no quebrantar la intimidad del anfitrión Tonna, pero sí es posible recordar lo dicho por Giorgio sobre esta vivencia.
    -Angel Tonna se comportó maravillosamente; abrió su corazón y nos habló francamente de muchas cosas que él había visto en su campo. De seres que efectivamente han estado y están por acá.
    Al finalizar este encuentro, Giorgio abandonó la casa de Tonna y allí mismo en la entrada del establecimiento avistó en el horizonte, en una superficie forestal amplia, un objeto luminoso...
    una astronave.
    Otros ojos eran testigos del hecho. Pero para Giorgio, estaban reservados otros sucesos de mayor trascendencia.
    A sabiendas de que las próximas horas serían decisivas en lo que concierne al sentido de la misión en "La Aurora" Giorgio se mostró franco, sincero, una vez más...
    -Esta noche iremos a la estancia y allí acontecerá algo más que ver una astronave, como ocurrió hoy de tarde. Yo lo siento verdaderamente... Pero no sé con precisión cuál será el suceso. Jesús antes de venir a Sudamérica me ha dicho que venga a este lugar. Yo he venido, ahora habrá que esperar.
    Y efectivamente, sobre la medianoche partimos hacia uno de los recónditos lugares del extenso establecimiento rural.
    Hacía frío, mucho frío.
    La noche estaba cerrada, avizorándose una tormenta. Pero igualmente una caravana de cinco automóviles se introdujo en la oscuridad quebrando por momentos el silencio reinante.
    Todos nos instalamos junto a una alambrada. Giorgio estaba tranquilo. Nosotros estábamos ansiosos, expectantes.
    De pronto Giorgio alertó:
    -Allí, miren sobre el horizonte... una, y luego allí hay una más...
    En medio del oscuro manto nocturno dos y hasta tres globos luminosos, a unos 2 ó 3 kilómetros, moviéndose lentamente hacia arriba y hacia abajo.
    Surgieron nuestros comentarios; se accionaron los equipos de video. Yo pensé: "Verdaderamente acá está ocurriendo algo...".

    Todos interiormente buscábamos asumir el avistamiento. Los unos silenciosamente, los otros efectuando comentarios en voz alta.
    Giorgio dijo en determinado momento:
    -Hagamos silencio; busquemos dialogar con ellos... Porque nos están diciendo algo. Démosles la atención debida...
    Cada uno habrá vivido el acontecimiento a su manera. Yo, a la mía.
    No tenía miedo, podía confirmar plenamente que la situación era novedosa pero no me encontré sumergido en la incertidumbre, ni en el temor.
    Giorgio distaba bastante del miedo; su rostro resplandeciente, iluminado de vez en cuando por los faros de uno de los autos, daba la impresión de que la felicidad lo inundaba considerablemente.
    -Nos vamos... Ya hemos visto suficiente, pero todavía acontecerá otra cosa. Esto es el comienzo.
    Dejamos atrás el campo; mi primer encuentro con un objeto volante, nuestra primer experiencia con las naves de nuestros Hermanos Mayores.
    Interiormente hubiéramos deseado un avistamiento más desproporcionado; una gran astronave sobre nuestras cabezas. Pero no fue así. Al menos para nosotros pero para Giorgio todo resultó diferente.

    A la mañana siguiente, las novedades nos apabullaron.
    Giorgio, como es costumbre llamó a todos para una de las tantas sangraciones, la que en esta oportunidad traía consigo un nuevo prodigio: el signo de la cruz en la frente.
    Sangrando de sus pies, manos y costado y del signo en la frente, Giorgio asumió el prodigio, con la misma entrega manifiesta en los restantes signos. Una cruz perfecta sobre su frente.
    Nos recordó el comienzo de la corona de espinas; comprendimos la profundidad del prodigio. Nos traumatizamos, una vez más, frente a lo explicablemente inexplicable. Frente al sacrificio de un justo elegido por el Cielo, para que comprendamos el mensaje claro de las Potencias Celestes.
    Más rostros bañados en lágrimas y un mensaje concreto, del Maestro Jesús a Giorgio Bongiovanni, quien más tarde explicó lo ocurrido:
    "MI brazo está cayendo sobre la Tierra. Así estaba predicho por mi Madre Celeste en Fátima", dijo Giorgio, refiriéndose a lo que Jesús le ha dicho.
    "Amor y Misericordia para los buenos y los sufrientes y los llamados y los sedientos de Justicia. Juicio a los asesinos de la vida. Muchas manifestaciones divinas se verán en el Cono Sur. Tu maduración se concretará cuando cumplas treinta y tres años en el tiempo terrestre".
    Ya en Montevideo, adonde arribó luciendo una venda en la cabeza, Giorgio continuó hablando sobre este prodigio:
    "Este signo no es un estigma definitivo, como en los pies, las manos o el costado. Es un signo divino que puede desaparecer en cualquier momento y aparecer en fechas determinadas, sangrando".
    ¿Y qué ocurrió con Giorgio, para que recibiera este signo?
    En oportunidades posteriores, y portando su nuevo signo en la frente, Giorgio relató:
    -Cuando me dejaron en mi habitación... solo... Jesús me ha transportado a una astronave; la misma que vimos sobre la medianoche. Y después de portarme en la nave enseñándome la zona en la que vimos el avistamiento, al despedirse me hizo la señal de la cruz en la frente y rayos luminosos dieron consistencia al prodigio.
    Como reguero de pólvora, la noticia se propagó por toda la ciudad y el Mensaje fue conocido por todos...
    Este italiano, a quien ya veía sufrir por las heridas que el Cielo le prodigó, ahora debía afrontar una nueva entrega.
    El sabía perfectamente ese destino...
    Quizás por esa razón, en una de esas idas y venidas a los compromisos contraídos, sentado en el auto de Jorge, nos comentó:
    -Me siento un mártir viviente. Humanamente no debería soportar más este sufrimiento, pero yo lo acepto, porque Jesús me lo ha pedido.
    Aquello de sentirse un mártir viviente, me impactó bastante. Fue la definición más acertada de sí mismo, de lo que le acontece.
    Fue y es el comienzo de una nueva etapa, cargada de determinaciones, quizás no tan complacientes, pero de todas maneras coherente y divina.

    De hecho los tiempos se están acortando; los signos en el Cielo y en la Tierra lo demuestran. A nuestra merced están, los prodigios de los Guías Celestes.
    Giorgio Bongiovanni, por segunda vez ha recibido un signo en sus carnes en territorio sudamericano. En el Uruguay.
    Nuevamente los uruguayos han recibido la novedad con entereza increíble; el asombro ha ganado la calle, palpándose sin titubeos, que el mensaje de este justo, como instrumento del Cielo, no ha caído en saco roto, contrariamente a las especulaciones de los que aún condicionados por la arrogancia se esmeran en desconocer los acontecimientos.
    El 27 de julio del '93, Giorgio vivió una experiencia maravillosa con el pueblo uruguayo el que masivamente lo acogió en el Palacio Sudamérica, gritándole su afecto y acusando recibo sincero de su mensaje.
    Hasta que finalmente, luego de otros tantos encuentros en Montevideo en el que se incluye una visita a un sector de la población carcelaria del establecimiento Santiago Vázquez -donde los reclusos comprendieron íntegramente al estigmatizado abriéndose de corazón al mensaje del Cielo que los invitó al arrepentimiento dentro de un inusitado y fraternal diálogo que traumatizó a todos los presentes- Giorgio Bongiovanni se despidió de los uruguayos en el mediodía del 29 de julio de 1993, momento en que puso proa a la ciudad de Asunción, en Paraguay.
    Allí la multitud guaraní reservó al italiano, un cálido y ferviente recibimiento, contactos con los hermanos del Arca, con la prensa; encuentros con gentes de gobierno -entre ellos el ahora Vicepresidente de Paraguay Dr. Angel Roberto Seifart- y con todo ese pueblo que por segunda vez sentía estar más cercano a la Verdad del Cielo a través de un hombre que ya llevaba un andar más pausado y una misión progresivamente más significativa y profunda para los destinos de la humanidad.

    HUMANIDAD, ¿ADONDE VAS?

    (Epílogo)


    Amigo lector, el discernimiento será tarea vuestra. Personal. Intima. En confrontación con la rutina diaria que muchas veces nos enceguece, de percibir verdades a nuestro alcance.
    La verdad de Giorgio Bongiovanni, está hoy en el corazón de millares de personas. Mañana no se podrá decir :"NO LO SABIAMOS".
    Estas páginas, insisto no son una obra literaria, son el fruto de vivencias, que siendo mías, pertenecen a muchos. Es la síntesis más sincera que se pueda hacer en estos tiempos en los cuales, el hombre, la humanidad entera, parecería estar empecinada en ignorar los muchos signos Apocalípticos.
    Humanidad, ¿adónde vas?
    La Verdad no se compra ni se vende...
    Se ofrece a través del sufrimiento de un hombre como cualquier otro. Se ofrece con la transparencia más sublime, sin tiempo ni lugar.
    Giorgio Bongiovanni, Eugenio Siragusa...
     
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