PRIMERA PARTE - Foro
Viernes, 2016-12-09, 3:10 PMBienvenido(a) Visitante | RSS
CONTACTO ADONAY
ENTRADA
TEMAS MAS LEIDO
  • LECCIONES DE CONCIENCIA CÓSMICA (9)
  • LO QUE LOS EXTRATERRESTRES HAN DICHO A GIORGIO BONGIOVANNI (4)
  • HISTORIA DE LA HUMANIDAD TERRESTRE (4)
  • LA BIBLIA Y LOS EXTRATERRESTRES (4)
  • LABORIOSIDAD INTERPLANETARIA (3)
  • AMA A TU PROJIMO MAS QUE A TI MISMO (3)
  • EL SANTO TEMOR DE DIOS (3)
  • BARATH, ATLÁNTIDA, ISLA POSEIDÓN (3)
  • GRIGORRI RASPUTIN. RUSIA (2)
  • IMPORTANTE LEER : LOS HIJOS DEL SOL Y LOS HIJOS DE LA TIERRA (2)
  • IR A: VIDEOS - BLOG  [ Mensajes privados() · Nuevos mensajes · Participantes · Reglas del foro · Búscar · RSS ]



    Página 1 de 11
    Foro » RICARDO GONZALES » Ricardo Gonzales, MINTAKA Un viaje estelar a Orion » PRIMERA PARTE
    PRIMERA PARTE
    bookFecha: Jueves, 2013-05-16, 6:25 AM | Mensaje # 1
    Visitante
    Grupo: Visitante
    Mensajes: 844
    Premios: 0
    Reputación: 0
    Estatus: Offline
    Extraido de:
    http://www.misionrahma.de/docs/MINTAKA_2003.pdf


    Mintaka
    Un viaje estelar a Orión


    “El Duat te ha tomado la mano en el sitio donde está Orión...” “Que asciendas al cielo, que el cielo te dé nacimiento como Orión...”

    Textos de las Pirámides (2300 a. C.)

    CAPITULOS:

    LA INVITACIÓN A ORIÓN
    DURADEROS SON LOS LUGARES DE TETI
    LA MEMORIA DE LAS PIRÁMIDES
    EL MONTE SINAÍ Y EL ARCA DE LA ALIANZA


    INTRODUCCIÓN



    LA INVITACIÓN A ORIÓN



    Cada noche abierta, de cielos despejados y generalmente lejos de las luces de las ciudades, dirijo mi vista al oscuro manto nocturno, ubicando entre las luminarias de la noche a la conocida Constelación de Orión. Es fácil localizarla, aun sin mayores conocimientos de astronomía. Sus tres estrellas meridionales, que forman el denominado Cinturón de Orión o “Las Tres Marías” permiten ubicarla con rapidez.

    Desde la experiencia que me permitió conocer Celea una base orbital de la Confederación oculta detrás de la Luna en febrero del 2001, observo de manera especial las estrellas de Orión; aunque, en verdad, por alguna razón, ya desde niño me llamaba la atención este importante sector estelar.

    Curiosamente fueron las primeras estrellas que mis padres me hicieron reconocer en el cielo cuando niño, en los inolvidables campamentos en el Club “El Bosque”, al pie de la Cordillera de los Andes, en Perú. Pero nada hacía presagiar que conocería “algo más” de estas estrellas que, como a muchos observadores como yo, han llamado tanto la atención a través de la historia de las antiguas civilizaciones. Y desde luego, existe una explicación para esto.

    Resultaba fascinante recordar que los Guías de Morlen tenían sus orígenes en estas lejanas estrellas ubicadas a una distancia de 900 y 1400 años luz viajando a nuestro Sistema Solar hace más de 25.000 años como parte de una “estrategia cósmica” que aun no hemos terminado de conocer en todos sus aspectos.

    En Celea, los Hermanos Mayores me transmitieron que los seres humanos guardábamos una herencia genética de Orión; por tanto, ello podría condicionar en alguna medida, nuestras acciones o tendencias, como una influencia genética e inclusive cósmica. Orión, “El Gran Cazador” dentro de la mitología griega, fue el asiento de poderosas civilizaciones extraterrestres de tendencia bélica. Si los seres humanos somos de una u otra forma “descendientes” de estas formas de vida extraterrestre en la constelación del “cazador”, podríamos encontrar una clave adicional que explica el comportamiento agresivo y colonizador del ser humano en toda su historia.

    Y frente a ello, si demostrábamos que a través del amor, la fe, la esperanza, podríamos cambiar el futuro, no sólo alteraríamos el “nuestro” sino el devenir del Universo entero. Y aquí entramos de lleno en lo que los Guías extraterrestres denominan “El Plan Cósmico”.

    Recuerdo claramente que en la base orbital, un Guardián y Vigilante, llamado Ishtacar, me señaló que encontraríamos las respuestas que necesitábamos sobre el pasado cósmico de Orión en las pirámides de Egipto, no sin antes anunciarme una serie de acontecimientos de marcada importancia que causarían alarma en el ámbito mundial. Entre ellos, una guerra que involucraría a Estados Unidos con Oriente Medio, y en donde se utilizarían “armas sofisticadas” que podrían conducirnos a un “error muy grave”; también me advirtió del peligro de la clonación y que ello podría permitir la corporización de entidades atrapadas en otros planos dimensionales, como el caso de los oriones deportados a nuestro mundo hace miles de años. Incluso precisó que estas entidades se encontraban conspirando tras grupos que afirmaban tener contacto con seres extraterrestres.

    A dos años de la advertencia de Ishtacar, y de cara al panorama mundial actual, algo en mi interior se moviliza. Y entonces recuerdo las últimas palabras del gigantesco Vigilante de cabellos blancos, al afirmarme aquello que los Guías extraterrestres nos venían transmitiendo desde un principio: “La verdadera batalla se está produciendo en el interior de los seres humanos”.

    Según Ishtacar, para comprender la conexión que nos relaciona con Orión, teníamos que ir a las pirámides de Egipto. Pero, ¿Por qué precisamente Egipto?
    ¿Había algo más que no sabíamos sobre el pasado de esta avanzada civilización?

    La única forma de saberlo, era visitando las pirámides. Y la invitación estaba hecha.

    DURADEROS SON LOS LUGARES DE TETI

    Desde nuestra última incursión a las selvas del Paititi en agosto del 20001, sabíamos que visitaríamos el Monte Horeb en la Península del Sinaí. La invitación de los Guías para recorrer los desiertos y montañas que hace más de 3000 años fueron el escenario del éxodo de Moisés, se apoyaba en la ubicación física de uno de los objetos más misteriosos de la antigüedad: El Arca de la Alianza.

    No obstante, la invitación a las pirámides de Gizeh y la “huella cósmica” de Orión no fue apartado de nuestra agenda de viaje. Así, en marzo del 2001, Maribel García de España, Camilo Valdivieso de Chile, y yo, concretamos un viaje que nos depararía muchas sorpresas. Y la primera de ellas, ocurrió precisamente al interior de una pirámide.

    A 16 kilómetros al sur de la Gran Pirámide, se levanta la misteriosa necrópolis de Saqqara. Se afirma que en este yacimiento aun con muchos secretos por revelar se encontraría el cuerpo del legendario arquitecto Imhotep, quien habría sido sumo sacerdote de Heliopolis, el centro religioso más importante del Egipto Antiguo. Incluso, no pocos investigadores se han permitido asociar a este enigmático personaje con la figura de Thot, dios de la sabiduría(2).



    En esta zona arqueológica, no tan conocida para el público como las tres pirámides de Gizeh, se encuentra una de las más antiguas construcciones de Egipto siempre siguiendo los datos que esgrime la arqueología ortodoxa . Se trata de la pirámide escalonada de Netjerykhet Djosser, supuestamente construida algún tiempo después del año 2630 a. C. Se dice que fue la primera pirámide de la historia de Egipto y la estructura en piedra más antigua del mundo en sus dimensiones.

    Imhotep habría sido el constructor de esta pirámide, y 2400 años después el historiador Manetón a quién volveré a citar líneas más adelante lo describió como “el inventor del arte de construir con piedra tallada”.

    No lejos de allí, se encuentra un grupo de pequeñas pirámides, de marcada importancia porque en sus paredes interiores se hallaron los misteriosos “Textos de las Pirámides”. El enigma consiste en una serie compleja de jeroglíficos labrados que han sido fechados en un período que va desde el faraón Unas (2300 a C.) a Pepi II (2100 a C.). Y a pesar de ser los escritos religiosos más antiguos del planeta, se sabe a ciencia cierta que no son los originales, sino una copia de archivos antiquísimos.

    Nuestros pasos nos llevaron a la pirámide de Teti, faraón fundador de la VI Dinastía (2323-2291 a.C.), que es llamada en egipcio “Duraderos son los Lugares de Teti” (?). Ninguno de nosotros se imaginaba que estábamos próximos a vivir algo inexplicable.

    La pirámide, de unos 52.5 metros de alto, aparece ante nuestros ojos derruida por el transcurrir del tiempo. Cualquier observador podría incluso confundirla con un pequeño cerro. Sin embargo, al ingresar a la boca de la misma, y caminar con cautela por el corredor descendente que conduce a una impresionante cámara de piedra, el explorador toma conciencia de la magnitud de estas antiguas edificaciones.

    Al final del corredor hallamos una antecámara, llena de extraños grabados en sus paredes. Y a la derecha de ella, nos topamos con la denominada cámara funeraria, que mostraba un inmenso sarcófago de gres negro. Es el primer sarcófago que incluye textos, todos en el interior.

    Me llamó muchísimo la atención que no hubiese un solo turista. Muy raro en Egipto. De inmediato recordé una experiencia de contacto en la Zona X, en Cusco, que fue precedida también por la soledad del lugar.

    Pero en la pirámide de Teti nadie esperaba nada. Sólo tratábamos de sentir el lugar, de percibirlo. Y así, aprovechando que nos hallábamos a solas, iniciamos nuestras prácticas de vocalización, empleando el mantram Om para hacer vibrar como una caja de resonancia la cámara que contenía parte de los extraños Textos de las Pirámides.

    En eso, para nuestra sorpresa, ingresó un corpulento hombre egipcio, vestido con mantos claros a la usanza árabe, pidiéndome con gestos que me metiera dentro del sarcófago (!). Inmediatamente le dije que no. Pero mis compañeros de viaje me hacían señas para aprovechar esta oportunidad. Generalmente no está permitido a los turistas apoyarse y menos ingresar en estas impresionantes cavidades de piedra que invitan a pensar que no fueron construidas para ser tumbas y sólo tumbas.

    Entonces entré, con ayuda de aquel hombre egipcio que no volvería a ver. Ni bien me dejó en el interior del sarcófago se marchó. En verdad, ni se me ocurrió asociar su presencia con nada misterioso. Pensé que era el típico guardián de los yacimientos arqueológicos que hacen favores a los turistas para luego pedir una bakshish (propina).
    El hombre, antes de marcharse, había cruzado mis brazos en mi pecho, a la usanza del rito de Osiris. Nosotros seguimos vocalizando el Om, percibiéndose su vibración dentro del sarcófago como una energía poderosa, temblando en cada rincón del mismo.

    A mitad de todo esto, Maribel decide cambiar el mantram por otro que ya conocíamos, el Zin-Uru, palabra egipcia que significaría “llave” y que los grupos de contacto de la Misión han venido utilizando para la apertura de puertas entre las dimensiones.

    Sólo lo escuché una vez. E inmediatamente tuve una visión que me fue difícil de enfrentar.

    LA MEMORIA DE LAS PIRÁMIDES

    De pronto me vi distinto, como un joven de unos 14 o 15 años, y también dentro del sarcófago, sólo que éste se hallaba tapado por lo que parecía ser una pesada losa de piedra. Lo que más me llamó la atención fue ver al muchacho vivo allí dentro. ¿Acaso los sarcófagos no cumplían una función de tumbas? ¿Qué estaba ocurriendo?

    La visión era estremecedoramente real, y no sabía si la escena que estaba viviendo formaba parte de la “memoria” del lugar, o, inclusive, aunque esto suene increíble, un episodio que ya había vivido y que tenía que recordar.

    Sea como fuere, y dejando al margen cualquier interpretación, los pensamientos de aquel joven ataviado con delgadas ropas blancas y adornos de oro en las muñecas y cuello, empezaban a transformarse en imágenes de lo que parecía ser el Egipto de su infancia. No lucía entonces como un desierto, sino como un oasis de abundante vegetación y altas palmeras. Las pirámides, estaban cubiertas por un revestimiento de piedra , y aquella cobertura las hacían brillar como un espejo bajo la luz del Sol.

    Pero de pronto, a estas escenas sucedieron otras, donde veía a unos hombres que sentía eran sacerdotes de un grupo secreto en Egipto intentando activar unos destellantes cristales de roca de forma piramidal sobre la cúspide de la Gran Pirámide. Pero un rayo poderoso de luz azul caía del cielo, y destruía los cristales ante la mirada perdida de aquellos hombres. Por alguna razón, algo no funcionaba en aquel experimento.

    Y vi también unos extraños hombres, altos y espigados, diferentes a la gente egipcia. Ocultaban sus rostros, su mirada, bajo unas estilizadas máscaras de oro y brillantes, algunas de ellas muy similares a las representaciones de los ancestrales dioses egipcios. Era como ver una escena de la película Stargate, que dicho sea de paso, más allá de su Ciencia Ficción, los productores de aquel film no se hallaron muy lejos de la realidad.

    Veía que estos seres manipulaban a los sacerdotes y éstos al pueblo egipcio. Pero ni siquiera los sacerdotes sabían quiénes eran en realidad aquellos visitantes que se habían erguido como sus orientadores; y menos aun, no tenían la menor idea de sus auténticas intenciones.

    Entonces la imagen cambió y me vi nuevamente como el muchacho encerrado en el sarcófago. Comprendí en un instante que aquel joven había descubierto “algo” relacionado con aquellos seres, y por este motivo había sido confinado a aquélla caja de piedra negra que más que lucir como una tumba, parecía cumplir otro tipo de función...

    De pronto todas estas imágenes fueron interrumpidas abruptamente por la presencia de uno de estos seres que se acercó al sarcófago y, luego de observarme unos segundos en silencio, se quitó la máscara para mostrar su rostro secreto...

    Y allí volví en sí, en medio de una expresión de asombro y mi respiración agitada, llamando la atención de Maribel y Camilo, quienes me ayudaron a salir del sarcófago y finalmente de la pirámide.

    Me sentía bien, pero desconcertado por la experiencia. En mi interior sabía que no había sido culminada, o que era tan sólo un anticipo de lo que se podría llegar a vivir en otro momento en que las condiciones conspirasen a favor, o en donde yo me encontrase mejor preparado para “saber”. Y es que ingresar a un templo antiguo o entrar al interior de un sarcófago egipcio no es garantía de una experiencia; deben conciliar muchos aspectos, coordenadas, fuerzas, momentos especiales, para que se pueda dar lo que estaba destinado. Y teníamos que esperar con calma ese momento. Y comprender porqué...

    EL MONTE SINAÍ Y EL ARCA DE LA ALIANZA

    Mientras nos dirigíamos en un ruidoso bus abarrotado de árabes a la Península del Sinaí, reflexionaba en las imágenes que me asaltaron de improviso en el sarcófago. Me preguntaba si este tipo de fenómenos habían ocurrido antes en la Misión. Y desde luego que sí.

    Revisando más tarde los informes y textos publicados, encontré en el segundo libro de nuestro hermano Sixto Paz, “Contacto Interdimensional”, un detalle por demás interesante.

    En el segundo viaje a Egipto que realizó el Grupo Rama en mayo-junio de 1990, se visitó Saqqara y, concretamente, la pirámide de Unas, sin duda la más importante en lo que a los Textos de las Pirámides se refiere.

    Durante los trabajos de mantralización empleando una vez más el Zin-Uru , cada miembro del grupo, uno a uno, ingresó en un sarcófago. Además de la práctica ceremonial en alusión a la “Muerte Simbólica del Ego”, Sixto describe una singular visión donde aparecía un conjunto de estatuas de granito negro o basalto, todas ellas representando a los dioses del panteón egipcio.

    Y entonces, esas extrañas estatuas hablaron y dijeron: “Nosotros somos los dioses del antiguo Egipto, señores de la Tierra...”

    ¡No, contestaba Sixto ante esta visión ustedes no son dioses, sino extraterrestres, que como otros llegaron a la Tierra, caídos por vuestros errores...! (3)

    Frente a todo esto me preguntaba: ¿En qué época de la historia egipcia se mezclaron con los sacerdotes esos “falsos dioses”? ¿Había algún antecedente concreto en la Historia de Egipto que haga alusión a todo esto? Y tenía preguntas más profundas: ¿Acaso no todos los seres deportados de Orión a nuestro mundo habían perdido su corporeidad luego de haber caído en error nuevamente en la Atlántida? ¿Cómo explicar entonces la presencia física, si es que fue así, de aquellos “visitantes” en los albores de la Civilización de Egipto? ¿Por qué y para qué?

    Volveré a este punto más adelante.

    El Monte Horeb, a la distancia, nos corta el aliento al ver su impresionante macizo rojizo contrastando con un cielo azul limpio de nubes; el paisaje nos resulta familiar y atrapante. Desde cierto ángulo, el Horeb cobra la apariencia de aquella celebre montaña de la película “Encuentros Cercanos en la Tercera Fase”.

    Y no estaba muy lejos de ser vinculado con el fenómeno OVNI, si recordamos las alucinantes escenas que nos ofrece la Biblia al describir a Moisés subiendo a la cima de la montaña para “hablar” cara a cara con Jehová, quien se hallaba envuelto en una extraña nube que más tarde protegería al propio Moisés y al pueblo hebreo durante la huída a través del Mar Rojo, mostrándose como una columna de humo por el día, y de noche como una columna de fuego.

    Una forma muy didáctica aun más para aquel tiempo para describir las maniobras de una nave madre, que generalmente presenta aquella forma cilíndrica o tubular.



    Los Guías extraterrestres ya habían explicado que Moisés, en realidad, tuvo un encuentro cercano con seres de las pléyades. Ellos serían entonces los autores de las reales indicaciones para construir la misteriosa Arca de la Alianza. ¿Para qué? Precisamente el objetivo de este periplo al Sinaí que nos tomaría siete días, recorriendo la montaña de Moisés y sus adyacentes era sentir, percibir, y conocer, porqué el Arca estaría oculta en algún lugar secreto de esta montaña.

    Nuestra estancia en el Sinaí dio sus frutos, por cuanto vivimos intensas experiencias personales que nos condujeron a sentir y comprender porqué aquel depositario sagrado se encuentra físicamente allí. Entre las vivencias que tuvimos, recuerdo una proyección mental de Maribel a una galería subterránea debajo del Monte Sta. Catalina la montaña que se levanta tras las paredes del Monasterio Ortodoxo de Santa Catalina y en donde observó una habitación excavada en la roca y a dos seres protegiendo el Arca. Se trataba de un hombre y una mujer. El varón dijo llamarse Etnakiel.

    Desaparecida súbitamente del Templo de Salomón en el Siglo IX a.C. ante la violenta invasión de Nabucodonosor el Arca de la Alianza se constituye sin lugar a dudas en uno de los objetos sagrados más importantes y sobrenaturales mencionados en la Biblia. Según la tradición, en su interior descansan las tablas de piedra ”Los Diez Mandamientos” grabados en ellas que recibiera Moisés en lo alto del Monte Horeb. No obstante, al margen de lo que podría ocultar en realidad, el misterio que encierra y su vedada ubicación ha catapultado a los más dispares arqueólogos e investigadores en pos de su secreto. Desde las hipótesis más peregrinas a las alternativas más racionales, nadie aún ha encontrado el Arca sagrada. Algunos sostienen que se encuentra en Etiopía; otros en una caverna del Monte Nebó en Israel; y no pocos la sitúan en el sur de Francia.

    ¿Será posible que ante la destrucción del Templo de Salomón el Arca de la Alianza haya sido protegida por la Hermandad Blanca, siendo llevada a aquel lugar donde se dieron las “instrucciones” para su construcción: el Monte Sinaí? Personalmente no me sorprendería, por cuanto una escena similar ocurrió con el “rescate” del Disco Solar del Cusco para ser llevado al Paititi, antes que la sagrada herramienta cayese en manos de la conquista.

    Pero el Arca, como me diría el Guardían intraterrestre Alcir en el encuentro físico de 1996 en el muro de Pusharo, no es importante en sí misma, sino en lo que representa y el “secreto” que guarda en su interior.

    En el Horeb donde fuimos acompañados por sendas manifestaciones de las naves de los Guías recibimos estas informaciones transmitidas por el Maestro Joaquín:

    “El Arca de la Alianza protege y mantiene intacta “LA CLAVE DE LA ASCENSIÓN”, el código genético que registra la transformación del hombre en el “superhombre”, en la humanidad llave y puente al Cosmos que se halla intrínseca en cada ser, y cuyo camino les fue mostrado hace más de 2000 años.

    Conforme han ido caminando y aprendiendo en la experiencia de contacto, sintonizándose con la clave activadora RAHMA, vislumbraron episodios del Plan Cósmico y el pasado terrestre que les permitió comprender la trascendencia de nuestro acercamiento y esfuerzo. No les hemos dado más allá de lo que por mérito propio alcanzaron o convenimos podrían recibir, asimilar y compartir con aquellos cuyos oídos aún no han sido contaminados por el velo de la ignorancia y temor a saber”.

    “El Arca de la Alianza es el pacto entre el ser humano y el Plan Divino, para alcanzar la “Conciencia de la Esencia” y restituir el equilibrio interrumpido. El Arca, se halla protegida en una bóveda herméticamente sellada; su único acceso es a través de una puerta de PLASMA que sólo puede ser cruzada por aquel que se halle conciente de sus siete vehículos.

    Desde que el Arca fue oculta por la Hermandad Blanca, nadie ha inquietado su lugar de reposo y descanso. El Arca de la Alianza será abierta al mundo cuando el gran cambio sea próximo, y la humanidad esté preparada para saber...”

    “En tiempos muy antiguos de la historia terrestre, diversas civilizaciones extraterrestres se establecieron temporalmente en la Tierra, eligiendo lugares de alta concentración mineral y energética. Cuando se marcharon, aquellas galerías subterráneas excavadas en la roca con avanzada tecnología fueron adaptadas y utilizadas por remanentes de la Atlántida. Hoy en día muchos de esos lugares son Retiros Interiores de la Hermandad Blanca, o puntos idóneos de contacto por sus características magnéticas y desoladas, para nuestro acercamiento y encuentros programados. Antes de MOISÉS y los profetas de ISRAEL la península del Sinaí concentraba una ciudad intraterrestre que empezó a ser ocupada luego de la destrucción de la Atlántida. La conexión entre esta base subterránea y el plan de ayuda extraterrestre fue estrecha, ya que tanto ELÍAS como MOISÉS tuvieron encuentros con la Hermandad Blanca del Sinaí, antes de ser llevados por seres de la estrella TAIGETA (PLÉYADES) al CONSEJO REGENTE DE LA VÍA LÁCTEA”. (Joaquín).


    Extractos de los mensajes recibidos el 18 y 21 de marzo del 2001 en el Sinaí.

    “La Clave de la Ascensión” que menciona Joaquín es el archivo de información más importante que custodia la Hermandad Blanca en la Tierra. Se trata de la sangre de Jesús, que contiene información genética y memoria de luz por un fenómeno de impregnación durante Su vida de cómo un ser humano pudo alcanzar la “Conciencia de la Esencia”, que no es otra cosa más que el “salto evolutivo” a la Séptima Dimensión.

    El Arca de la Alianza, construida en madera de acacia al pie del Sinaí por instrucción de aquellos que contactaron a Moisés, sería revestida de oro, por dentro y por fuera, creando así una suerte de aparato especial que pudiese constituirse en el depositario de “La Alianza”, por cuanto fue en estos términos en que el Arca fue construida.

    Ahora bien, si el Arca fue hecha para condensar en su interior una posible fuente de poder o almacenarla en el futuro , ello explicaría las mortales descargas que a manera de “rayos” se manifestaban en presencia de los sacerdotes, ocasionando incluso la aparición de tumores, lo cual nos sugiere un efecto radiactivo. Recordemos tan sólo la fatal experiencia de Nadad y Abiú, hijos de Aarón, quienes al ingresar en el sancta sanctorum del Tabernáculo con incensarios de metal, desobedeciendo así las instrucciones, una “llamarada” del Arca se disparó hacia ellos, ocasionándoles la muerte.

    ¿Pero cuál era la “alianza” que se le advirtió a Moisés sería custodiada dentro del Arca de la Alianza?

    “Yo os daré mi sangre, sangre de la Alianza Nueva y Eterna, que será derramada por vosotros...” Dijo Jesús en la última cena.

    La Tradición cuenta que José de Arimatea, discípulo secreto de Jesús, había recuperado el Santo Grial con el cual bebió el Maestro en aquella sentida cena con sus apóstoles. Y en el momento más dramático de la crucifixión, cuando el centurión romano Longinos clava su lanza en el costado de Jesús, José extiende la copa para llenarla con la sangre sagrada que era derramada desde el corazón abierto aquí también hay un símbolo del Señor del Tiempo.

    Pero, ¿porqué hizo esto José?

    Algunos investigadores han sugerido diversas teorías para explicar dónde habría terminado el Santo Grial y, lo más intrigante, la sangre de Cristo. No obstante, en el Sinaí percibimos que José habría visitado el Horeb para encontrarse con emisarios de la Hermandad Blanca, quienes finalmente pondrían la sangre en el interior del Arca sagrada que sobrevivió a la devastación y saqueo del Templo de Salomón, y que ahora se halla protegida en una cámara secreta bajo el Monte Sinaí o, más concretamente como veremos a continuación, bajo el Monte “Sta. Catalina”.

    Y es interesante descubrir que el Horeb, al margen de la historia de Moisés, ya era un punto de contacto conocido por los iniciados. Incluso se cuenta que Elías pasó un tiempo viviendo en unas cuevas secretas en la mismísima montaña. Desde luego, no sería nada extraño que existan algunos accesos ocultos al mundo subterráneo del Sinaí que, como mencionaba Joaquín en los mensajes, tiene en verdad un origen extraterrestre.

    Asociar la sangre de Cristo con el Arca de la Alianza no es del todo descabellado. Ya importantes arqueólogos como Ron Wyatt sugirieron la conexión Arca-Sangre de Cristo.

    Y por si esto fuera poco, durante nuestra estancia en el Monasterio de Sta. Catalina, pudimos visitar la impresionante biblioteca del monasterio la segunda más grande del mundo , y en ella, un monje ortodoxo nos confesó que “sabían que el Arca estaba enterrada en el Sinaí”. ¡¿Quién haría una excavación arqueológica bajo las paredes del monasterio que se han mantenido intactas por cientos de años a pesar de la tensión musulmana que siempre le amenazó?!

    Además, el monje nos confirmó que la montaña que ascienden los turistas, no era en realidad el Horeb de Moisés; la montaña “real” era nada más y nada menos aquella mole que se levantaba tras su monasterio: El Monte Sta. Catalina.

    La importancia de este monasterio y su montaña que es considerada sagrada para el mundo musulmán, el cristianismo y el judaísmo data del año 330 a. C. En aquella fecha, siguiendo las instrucciones de Sta. Elena la madre del emperador Constantino se construyó una pequeña capilla exactamente sobre las raíces de un arbusto que, a decir de Sta. Elena, era el lugar donde Moisés vio la famosa “Zarza Ardiente”. Sea como fuere, lo cierto es que todos los intentos por transplantar las ramas de este arbusto fracasaron.

    El monasterio debe su nombre al martirio de Sta. Catalina, que se convirtió al cristianismo, pero fue torturada y decapitada a principios del Siglo IV. La historia continúa con la desaparición de su cuerpo que, sin explicación alguna, “apareció” cientos de años más tarde en el monte que ahora lleva su nombre (recordemos, el que se extiende tras el monasterio) . Lo más curioso de todo esto, es que los monjes fueron advertidos en una visión que el cuerpo de Sta. Catalina había sido dejado en la cima de la montaña por “ángeles”.

    Aún hoy en día se pueden ver los restos de aquella misteriosa dama en una habitación especial del monasterio. Se dice que sus huesos exhuman un aceite que tiene cualidades milagrosas. Inclusive el Papa Juan Pablo II visitaría el monasterio en contra de todo pronóstico por las fuertes diferencias que separan a los ortodoxos del catolicismo , besando los restos sagrados de Catalina.

    Hasta aquí he procurado sintetizar el misterio del Arca de la Alianza, el Sinaí y la Clave de la Ascensión. Pero hay más.

    Todo ello lo confirmaríamos en un segundo y decisivo viaje.

    Allí conectaríamos con la esencia de Cristo, y comprenderíamos un misterio que encierra a la persona de Moisés, y que guarda una estrecha relación con la dinámica actual de orientación de la Misión Rahma. El año 2003 vibraba en nuestra mente por alguna razón.

    Volveremos aquí ese año, en marzo sostenía Maribel sin turbarse, mientras estábamos a punto de dejar el Sinaí en el bus que nos llevaría a El Cairo.

    ________________________________________________

    (1) Ver Informe “El Mensaje de El Dorado”, Agosto del 2000.
    (2) Thot en realidad se llamaba “Dyehuti”, un nombre perdido egipcio que no ha podido ser traducido. Se le atribuye la invención de las ciencias sagradas del Egipto Antiguo, los Jeroglíficos y por si fuera poco la construcción de las pirámides. En Grecia se le llamó “Hermes Trismegisto” o el “Tres Veces Grande”.
    (3) Cita de Contacto Interdimensional, de Sixto Paz Wells. Editorial Longeseller-Errepar, Buenos Aires, Argentina. Ver: CapítuloXIX “Las Nueve Pirámides”.
     
    Foro » RICARDO GONZALES » Ricardo Gonzales, MINTAKA Un viaje estelar a Orion » PRIMERA PARTE
    Página 1 de 11
    Búscar:

    Mensajes Nuevos
  • MAXIMO CAMARGO (CONTACTADO) (1)
  • LA HERMANDAD BLANCA (0)
  • EL TESTAMENTO DE ABRAHAM (1)
  • LA BIBLIA Y LOS EXTRATERRESTRES (4)
  • UNA VIDA, UNA MISIÓN SIGUIENDO LOS PASOS... (2)
  • LA HUMILDAD, RAIZ Y MADRE DE TODAS LAS V... (1)
  • EL CAMINO DE LA EVOLUCION DEL ESPIRITU (1)
  • YO EL MAESTRO DEL AMOR ALIENTO SOBRE VOS... (1)
  • EL SANTO TEMOR DE DIOS (3)
  • EUGENIO SIRAGUSA (2)
  • RECOMENDADOS
    Búscar