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    Foro » RICARDO GONZALES » Ricardo Gonzales, MINTAKA Un viaje estelar a Orion » SEGUNDA PARTE
    SEGUNDA PARTE
    bookFecha: Sábado, 2013-05-18, 6:08 PM | Mensaje # 1
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    http://www.misionrahma.de/docs/MINTAKA_2003.pdf


    SEGUNDA PARTE


    CAPITULOS:

    EGIPTO CÓSMICO Y LOS DIOSES DE ORIÓN
    EL MENSAJE DE ALCIR
    ANUBIS Y LA INVITACIÓN A UN VIAJE ESTELAR.



    EGIPTO CÓSMICO Y LOS DIOSES DE ORIÓN


    Este viaje a Egipto, partiendo de la experiencia en Celea, me pondría tras la “huella de Orión”, en una verdadera odisea inspirada por los Hermanos Mayores para comprender nuestro pasado cósmico y su conexión con el futuro de la humanidad entera.

    Lo poco que sabía antes de zambullirme en el estudio minucioso de la Civilización Egipcia, era que ésta se habría iniciado en el año 3.100 a. C., cuando el Alto y el Bajo Egipto fueron “unidos” por un personaje llamado Menes, o también “El Rey Escorpión”, constituyéndose así en el primer Faraón.

    Al margen que los datos sean totalmente correctos, me llamó la atención la fecha de la fundación del Egipto dinástico, que es similar a la fecha en que se habría iniciado la Civilización Maya (año 3.113 a. C.). También me era curioso el nombre “Menes”, que me recordaba la denominación Estekna-Manés, por cuanto la palabra Manés, por lo que comprendí, al igual que el sánscrito “Manú” significaría “Mentor”, “Maestro” o “Arquetipo Humano”.

    Menes es, sin discusión alguna para los historiadores, el “punto de partida” de las dinastías egipcias. Aquí hay que anotar que mucho o más bien poco de lo que saben los estudiosos sobre los gobernantes de Egipto se debe a Manetón (nombre que significa, curiosamente, “la Verdad de Thot”), un sacerdote egipcio de Heliópolis que habría vivido en el Siglo III a. C. Aquel sabio recopiló informaciones antiquísimas sobre los orígenes de Egipto que aun hoy en día son causa de controversia.

    No disponemos del texto completo de Manetón, pero, al menos, contamos con fragmentos importantes de su obra en los escritos del cronista judío Flavio Josefo (año 340 a. C.) y de cronistas cristianos como El Africano (año 300 de nuestra era) y Eusebio (año 340 de nuestra era). Es sumamente desconcertante que los egiptólogos utilicen la obra de Manetón sólo para referirse al período histórico, y no a la prehistoria que el sacerdote egipcio citaba no como leyendas o mitología, sino como hechos reales que sucedieron en el país del Nilo hace miles de años. Por ejemplo, y yendo al grano, Eusebio cita la obra de Manetón mencionando una lista de nueve dioses que gobernaron Egipto; aquellos seres son esencialmente el panteón de deidades de Heliópolis, como Ra, Osiris, Seth, Isis, Horus, entre otros.

    “...Estos fueron los primeros que gobernaron Egipto. A partir de ahí, el cetro del poder pasó de uno a otro en una sucesión ininterrumpida... a lo largo de 13.900 años... Después de los dioses reinaron los semidioses durante 1.255 años; y de nuevo se instauró otro linaje de reyes, quienes gobernaron durante 1.790 años; y otros diez reyes, que gobernaron durante 350 años. A continuación gobernaron los espíritus de los muertos por 5.813 años...”(4)


    Todo esto habría sucedido antes que Menes uniera las dos tierras de Egipto.

    ¿Qué pensar de ello si Manetón dice la verdad? ¿Cómo interpretar el reinado de dioses, de semidioses-reyes, y finalmente el de los espíritus de los muertos?

    Esta misteriosa época se conoció con el nombre de Zep Tepi (“El Tiempo Primero”) y aquella raza de seres estelares fue denominada Neteru, término que curiosamente significa: “Vigilantes”; posiblemente los “dioses” que alude Manetón.

    Los “semidioses”, son llamados Shemsu-Hor, o “Hijos de Horus”, mencionados además, a todas luces, en el conocido Papiro de Turín. De cara a todo esto resulta muy intrigante recordar que los dioses de Egipto tenían una relación más que íntima con Sahu, el nombre egipcio que identifica la Constelación de Orión y, por ende, el enigma que mora allí.

    No hay que olvidar, que los Textos de las Pirámides son categóricos en sostener la importancia de Orión para la cultura egipcia, y la relación directa que existe con sus dioses.

    Este episodio “pre-dinástico” guarda un sospechoso parecido con las informaciones que los Guías nos han transmitido. En el primer peldaño, la existencia de seres extraterrestres deportados en la Tierra los dioses ; luego los atlantes o mestizos los semidioses-reyes ; y finalmente, los seres de Orión que quedaron atrapados en otro plano dimensional los espíritus de los muertos.

    Si el lector sumó bien, verá que este tiempo prehistórico anterior a Menes duró nada más y nada menos que 24.925 años. Es comprensible la actitud reservada de los egiptólogos para rechazar una cifra tan apabullante como esta. Pero, insisto, ¿y si Manetón dijese la verdad…?

    La cifra de por sí tampoco luce ser fruto del azar. La insurrección de Satanael en Orión, según los Guías, sucedió hace más de 25.000 años. Y son 25.920 años el ciclo de precesión de los equinoccios. Precisamente este movimiento pendular del planeta sobre su eje que dividimos en 12 eras o Zodíaco es el que muestra un aparente cambio de posición de las estrellas en los cielos. Por esta razón, actualmente, el Cinturón de Orión marca el ecuador celeste, siendo su estrella más septentrional, Mintaka, la única estrella del firmamento que puede ser vista en ambos polos del mundo, como si se tratase de una “señal”...

    Un punto que debemos tener en cuenta, es el hallazgo de Robert Bauval (The Orion Mystery), un ingeniero belga aficionado a la astronomía que demolería los rígidos esquemas mentales de la arqueología moderna al demostrar que las tres pirámides de Gizeh son una reproducción “exacta” de las estrellas Al Nitak, Al Nilam y Mintaka del Cinturón de Orión ”las tres Marías” , y lo más importante, que esta alineación sólo pudo llevarse a cabo hacia el año 10.500 antes de Cristo. Una fecha que podría calzar perfectamente con el hundimiento de la Atlántida y que obliga a replantearse la verdadera antigüedad de las pirámides, que se atribuyen siempre a la IV Dinastía (2.500 a. C).

    Los indicios eran tan numerosos y extraordinarios, que empecé a reunir todas las pistas posibles, con la intención de publicar un libro sobre este enigma que consideraba de muchísima importancia no sólo para quienes formamos parte de la Misión, sino para el buscador de la verdad, allí donde se encuentre.

    Lo que más me llamaba la atención, en todo caso, no era el pasado cósmico de Egipto y su relación con Orión; pensaba si sobre la base de todo este enigma podría existir un “futuro”, alguna clave que podría comprometer a la humanidad. Aquella señal que buscaba era la llamada “Clave del Retorno”, misterio que vibra en la etapa actual de RAHMA y en el número 14.

    Por ejemplo, en la mitología egipcia se narra cómo Osiris (Orión) fue traicionado por su hermano Seth, quien le encierra en un sarcófago y le arroja al Nilo. Pero el cuerpo del dios es rescatado por Isis asociada con Sirio , su consorte estelar, quien copula con él para dar a luz más tarde a Horus. Seth, al enterarse de ello, lleno de ira encontró a Osiris y despedazó su cuerpo en “14 partes”, que serían arrojadas una vez más al río sagrado de los egipcios.

    Isis recuperará del Nilo 13 de los restos del amado dios, mas nunca ubicará el trozo 14, que se trataba curiosamente del falo, símbolo de procreación; una alegoría por demás sugestiva a nuestra condición de “hijos de Orión”.

    La connotación de Orión con un “retorno” está relacionada, pues, con la Clave 14. Para pensar un poco más, las estrellas visibles de la gran constelación de Orión desde nuestro planeta, son 14, así como fueron ciclos de 14 generaciones que transcurrieron para la llegada de Cristo:

    “De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David son catorce; desde David hasta la deportación de Babilonia, catorce; y desde la deportación de Babilonia hasta Cristo, catorce...”

    La Biblia (San Mateo 1: 17).


    “Algo” extraordinario iba a ocurrir. Así lo sentía. Y tenía que ver directamente con Orión y el retorno de Jesús. Sin titubear, me embarqué de inmediato en un proyecto de libro que llamaría “El Retorno de Orión”. Sin embargo, una especial experiencia haría que retomara el tema de Egipto-Orión desde una perspectiva totalmente distinta e impensable.

    EL MENSAJE DE ALCIR

    Corría abril del 2002. Mis actividades de difusión me habían llevado nuevamente a Europa, visitando países como Francia, Suiza y España. Precisamente en Zaragoza, haciendo un alto entre las conferencias y las entrevistas que concedimos a importantes programas de radio y TV, aproveché las horas libres que disponía para seguir redactando en mi portátil “El Retorno de Orión”.

    Recuerdo que se me hizo tarde. Cuando uno escribe, se conecta tanto con lo que está procurando transmitir que el tiempo desaparece. Así, apagué el computador y me dispuse a dormir.

    En sueños, vi que Alcir, Maestro del Paititi, ingresaba caminando a la habitación donde descansaba. Estaba vestido con una túnica dorada y su típico casco alargado que siempre me recordó las mitras de los faraones egipcios.

    Se dirigió a mí y me dijo: “El libro que estás escribiendo aún no lo podrás publicar”. Sorprendido, le pregunté si estaba planteando las cosas equivocadamente.

    Entonces el Guardián del Gran Disco Solar me contestó:

    Has encontrado el camino y te estás dejando guiar correctamente, mas aún necesitas información complementaria para comprender lo que has hallado y que, en verdad, se ha permitido que conozcas por tu esfuerzo para que puedas transmitir ese mensaje activador a los demás.

    ¿Dónde está esa información complementaria? pregunté.

    Deberán volver a las pirámides de Egipto y al Monte Sinaí. Un grupo no mayor a 14 personas visitará estos dos puntos en marzo del 2003. Allí sabrás...

    De inmediato recordé el anterior viaje y nuestras sensaciones de volver. Sin embargo, a pesar de la claridad de este sueño donde Alcir me hablaba y aun teniendo en cuenta que ya había tenido este tipo de experiencias con el Maestro del Paititi dudé. Pensé en pleno “sueño” que quizá estaba creando una pseudo-experiencia fruto de todo lo que horas antes me hallaba escribiendo en el computador.

    ¿Cuándo no te he dado una confirmación? me dijo finalmente aquel ser que cambió mi vida en las selvas de Pusharo.

    Y esto es lo último que recuerdo del sueño.

    Al día siguiente, durante la comida, le comentaba el sueño a Flor Méndez, un ser de corazón honesto y sensible, y por la cual guardo una especial amistad.

    En medio del alboroto y bromas que armaban en la meza sus tres hijos, le expresaba mi desconcierto por el mensaje de Alcir. Flor se limitó a decirme con simpleza: “...Si Alcir te ha dicho que te dará la confirmación, entonces tienes que esperar”.

    Me resultaba gracioso escuchar de mi buena amiga lo que tanto le sugiero a la gente. Pero siempre cae bien un jalón de orejas.

    Inmediatamente, sonó el teléfono.

    ¡Es para ti! me decía Flor , te llama Maribel de Valencia.

    Tomé el auricular algo extrañado. Pensaba que la llamada de Maribel era para coordinar un viaje que haríamos más tarde a Alemania. Pero se trataba de otra cosa.

    Hola Richard, ¿no estás muy ocupado para que te lea algo? fiel a su estilo Maribel iba “al grano”.

    Está bien Maribel, dime le contestaba mientras me acomodaba en la silla. Bien. Aquí estoy con Carlos y queríamos compartirte un mensaje que acabamos de recibir de Alcir. Lo sentimos tan fuerte que no dudamos en llamarte. Además se nos decía que te lo transmitiéramos...

    Con la sensación de estar soñando de nuevo, en el living de la casa de Flor escuché atentamente el corto pero detonante mensaje:

    “Dile a Nordac, que en marzo del 2003, un grupo de hermanos comprometidos con la Misión, visitará el Monte Sinaí y las pirámides. El viaje al Monte Sinaí los conectará con la energía de Cristo que se halla en el Arca, y en las pirámides se enlazarán con Orión... Con amor, Alcir...”.

    Este mensaje de Alcir que fue recibido ignorando totalmente el sueño que tuviese la noche anterior sería el punto de inicio de nuestra siguiente aventura. Era la primera confirmación concreta para volver en marzo del 2003 a Egipto. Una vez que confrontamos experiencias y sensaciones en relación a ello, Maribel, Carlos y yo nos pondríamos en campaña para planificar el viaje sin alentar mayor expectativa y poner con ello en peligro la correcta ejecución del mismo.

    Tampoco nos desveló mucho quiénes podrían participar. Sabíamos que los mecanismos de la Misión son sabios, y aquellas personas que estaban vibrando en los objetivos de este viaje objetivos que con los meses fuimos precisando y comprendiendo aparecerían como ha sucedido en otras misiones que nos llevaron a lugares tan extraordinarios como Paititi y la Cueva de los Tayos.

    Y así fue. Mientras visitaba a los grupos de la Misión en las diferentes ciudades que me tocó recorrer antes de marzo del 2003, varios hermanos, sin tener conocimiento alguno de este viaje, me consultaban sobre algún trabajo sugerido por los Guías para llevar a cabo en Egipto. Fue en verdad impresionante. También otros miembros de los grupos se fueron interesando al conocer, aunque parcialmente, los pormenores de esta nueva incursión al país del Nilo.

    No escatimamos en hacer consultas a los Guías para precisar todo ello, contando siempre con el apoyo de nuestros Hermanos Mayores, quienes se mostraron a través de avistamientos, en las salidas programas que realizamos como adiestramiento previo a Egipto.

    A continuación, incluyo algunos extractos de los diversos mensajes que se fueron recibiendo por las diferentes antenas de los grupos:

    Bariloche, Argentina, 22 septiembre del 2002

    “El 2003 será más importante de lo que suponen. No sólo a nivel del trabajo y experiencias en los grupos, sino en el ámbito mundial que estará lleno de sorpresas y necesarias pruebas de avance para la Humanidad.

    [...]Volverán a Egipto. Un grupo no mayor a 14 personas, cuyo compromiso y entrega en la Misión hayan sido puestos antes a prueba, visitarán las pirámides de Gizeh y el Monte Horeb en marzo del 2003. Las condiciones están dadas para recibir el último eslabón de una historia estelar que encierra aun muchos intrincados sobre el papel de Orión en vuestro proceso como parte de un Plan Cósmico; además, deben concretar un encuentro directo en la península del Sinaí donde la Hermandad Blanca les guiará en la comprensión de la clave de las claves: La Misión y la Ascensión del Señor del Tiempo, Jesús”. (Oxalc y Antarel)

    Valencia (Benlloch), España, 24 de noviembre del 2002

    “Sinaí está en espera de vuestra visita y de ser rasgado. Será el último y primer peldaño para el Gobi. No esperen nada ni a nadie. Todo se dará.

    [...] Del Sinaí a las Pirámides. En una de ellas (Keops) surgirá la suficiente energía para transmitir parte de la información de la Tierra. Inexorablemente ha de ser en marzo como el nacimiento del Gran Profeta”. (Alcir y Joaquín)


    Valencia (Benlloch), España, 12 enero del 2003

    “El Sinaí y Egipto serán un puente al revés de cómo se efectuó en la historia; no huyendo, sino tomándolo para la Luz. Y por esto la Luz no se marchará de Egipto. Esta vez entrará en él.

    Algunos de ustedes en representación de tribus, pero del espacio. El equilibrio será una de las joyas más preciadas.

    [...] Convergerán sus energías desde dentro de las pirámides con las estrellas de Orión, y la puerta que abrirán será a niveles cósmicos. Es la primera vez que nos ayudarán con plena consciencia a mundos distintos a la Tierra”. (Erjabel)


    Buenos Aires, Argentina, 31 de enero del 2003

    “[...] Como les hemos advertido, se encuentran en medio de poderosas energías que se hallan en pugna constante. El Plan fue diseñado de esta forma, desde el Principio, para que pudiesen forjar el metal de la espada que representa la victoria espiritual, y alzarla al cielo de donde nacieron y han de volver.

    Ello lo comprenderán en Egipto. Los Mayores han destinado que en este viaje se puedan revelar nuevos conocimientos sobre el Plan Cósmico y el eslabón que los une a Orión. No conocen todo. Y aunque aún deberán transitar por diversos recodos del camino para alcanzar la claridad que esperamos, Egipto significará un importante paso para la Misión y el entendimiento de sus secretos orígenes cósmicos”. (Oxalc y Antarel).

    Santiago, Chile, 22 febrero 2003

    [...] A Egipto sólo irá un grupo pequeño, serán los que tienen de antiguo, conocimiento del lugar y sus energías, ya que han estado en ese escenario en otras encarnaciones; por ello el llamado.

    El viaje reviste gran relevancia en cuanto a la información que recibirán de maneras diversas, que incluye experiencias distintas a las conocidas, como parte de la transformación a la que han sido expuestos. Deben ir con certeza, sin dudas. (Antarel y Oxalc).

    “[...] Hermanos, para aquellos que deben ir a Egipto les decimos que la labor será cerrar un ciclo que ha esperado por mucho tiempo, mas también representa la apertura de otro, mucho más importante y profundo, por cuanto es desde allí donde comenzará el trabajo más intenso y profundo a nivel de la Misión, y donde empezará a fluir la información como nunca antes. Por ello, quienes vayan, serán hermanos con experiencia en el caminar, es decir, los que en el principio tomaron la responsabilidad y asumieron el riesgo de iniciar algo nuevo; mas ahora, estos deberán igualmente tener el valor de poder cerrar un ciclo y por consiguiente entregar la posta de la nueva tarea, con madurez, conciencia y compromiso firmemente asentados gracias al caminar espiritual. El Legado Cósmico está próximo a ser entregado, por ello, ¡abran sus mentes! y más aún sus corazones. Recibirán mucha información y deberán trabajarla y asimilarla lentamente para evitar la incomprensión de la misma y la saturación de vuestras mentes” (Alcir).

    “[...] En relación a la consulta que nos hacen sobre la preparación a Egipto, ésta ya la llevan dentro. Sólo tienen que dejarla fluir y unirse a la “memoria cósmica” de aquellos lugares a los cuales se sienten ligados. Ya fueron convocados aquellos que deben estar. Pero los vientos de la Misión, y las decisiones de prueba, definirán al grupo que caminará por arenas egipcias”. (Oxalc, Atunes, Ceres y Anitac).


    Valencia (Benlloch) España, 23 de febrero del 2003

    “[...] Sinaí es la ascensión y la comprensión de la apertura de la Puerta 14 y de lo que esto implicará para la humanidad. Sinaí es el punto del encuentro con aquello que representa aquella parte de la Misión que es la ascensión superando el Séptimo de Rahma.

    Sinaí representa el punto de partida hacia la Décima Campana del Anrrom”.

    (Joaquín).

    Quito, Ecuador, 12 de marzo del 2003

    “[...] Estamos pendientes de este nuevo encuentro en las arenas del desierto. Tengan en cuenta que el trabajo de unidad del grupo será importante, intégrense a tal punto que se sientan uno y así trabajen para lograr lo que está dispuesto, relean comunicaciones, más en las pirámides concretarán un trabajo pendiente en el tiempo, activando la comunicación estelar con la estrella Mintaka. El portal lo pasarán quienes estén listos y dispuestos porque el tiempo así lo señala. Mediten en el interior de las pirámides y a través de la magia del verbo creador activen su fuego sagrado y por consiguiente el de la pirámide. En Saqqara, el viaje tomará un nuevo sentido permitiendo que todo fluya y que ustedes logren concretar su preparación, muchos recordarán vidas pasadas por estas tierras.

    En el Sinaí el legado del maestro Jesús llegará a ustedes, purifíquense antes de llegar ahí.

    El apoyo en este viaje será a nivel mundial. Sentirán las energías y amor de todos los grupos que se mantendrán irradiando. Como siempre ha sido en estos viajes de misión, ustedes irán en representación de muchos”. (Oxalc y Sampiac).


    Leyendo cuidadosamente los mensajes, podíamos extraer de los mismos detalles importantes para el viaje a Egipto, como aquella mención de una “Puerta Estelar”. Una y otra vez mi mente volvía a recordar la experiencia en Celea, y todo cuanto me transmitieron allí sobre Orión.

    Debo decir que me reservé el compartir abiertamente algunas de estas informaciones por consejo de Joaquín, quien me sugirió esperar el momento para confrontarlas en importantes vivencias de contacto como la que afrontaríamos en este segundo viaje a Egipto . No obstante, con lo que di a conocer de aquel viaje a la base orbital, muchos hermanos sintieron o “recordaron” aquella otra parte que involucra un conocimiento estelar.

    Mis entrañables hermanos Nimer Obregón, Hans Baumann hoy cada uno de nosotros radicado en un país distinto , y de manera especial, mi amada esposa Iara, serían mis pacientes confidentes. Atentamente fuimos viendo cómo se iban dando las cosas; cómo se delineaba el viaje; y cómo se conformaba el posible grupo que iría a Egipto.

    Sabíamos qué podía pasar. Y éramos concientes que tendríamos que sortear una serie de pruebas para sellar nuestra misión en las silentes arenas egipcias, pero sólo como un punto de partida. Egipto, en realidad, no era el escenario del “encuentro”. Se trataba tan sólo del lugar de “partida”. La cita señalaba las lejanas estrellas del Cinturón de Orión.

    ANUBIS Y LA INVITACIÓN A UN VIAJE ESTELAR.

    Se me había dicho en Celea que en nuestra Galaxia existen 13 Puertas Estelares. Estas “puertas”, diferentes a otros pasos de luz que existen en el Cosmos, son grandísimas y guardan un ciclo de actividad y reposo. Por ejemplo, una de ellas es la que está por activarse entre las órbitas de Júpiter y Saturno, el “punto de ingreso” al Real Tiempo del Universo.

    En el futuro, los seres humanos, que tenemos intrínseca la capacidad de abrir puertas entre las dimensiones, haremos de la Tierra una suerte de “puerta dimensional” al dar el salto evolutivo que nos conduce al tiempo de la eternidad. En otras palabras, y volviendo a las claves activadoras, nuestro planeta sería “la Puerta 14”. O nosotros...

    En Orión existe una de estas puertas estelares. Se encuentra en Mintaka, la tercera estrella del Cinturón.

    Antiguamente, los planetas de Mintaka eran la sede de los grandes Consejos espaciales, como el de la Confederación de Mundos de la Galaxia que fue “trasladado” a Morlen luego que estallase la rebelión de Satanael y el Consejo de Orión, que estaba compuesto por 14 seres.

    La Puerta Estelar de Orión habría sido conocida por los antiguos egipcios. Ellos le llamaban el Duat, y los Textos de las Pirámides hacen clara referencia a este mundo cósmico al cual viajaba el “Ka”, la “esencia” o “espíritu” del Faraón.

    A raíz de las investigaciones de Robert Bauval que sostienen la alineación de las pirámides de Gizeh al Cinturón de la Constelación de Orión, se descubrió la fecha exacta en que se habría apuntado las tres grandes moles del desierto al cinturón del “cazador”: el 21 de marzo del año 10.500 a. C.

    Cada cierto tiempo, en esa fecha, se dan las condiciones energéticas y cósmicas para que un túnel de luz conecte Egipto con el Duat. Concretamente: La Gran Pirámide con la Puerta Estelar de Orión. Por esta razón la Esfinge tendría rostro humano y cuerpo de león, por cuanto está construida mirando hacia el este, en el equinoccio del 21 de marzo del 10.500 a. C. apuntando a la Constelación de Leo. Todo esto es importante, ya que las fechas que involucraban nuestro viaje a Egipto guardaban una estrecha relación.

    El 19 de marzo, como sabemos la fecha en que habría nacido Jesús, estaríamos en el Monte Sinaí. Y día 21, en pleno equinoccio, nos hallaríamos en la Gran Pirámide para la conexión estelar con Orión... Sabíamos que el 21 de marzo del 2003 se abriría ese “puente” de luz a Mintaka, y que, por si fuera poco, coincidiría con la guerra a Iraq. Curiosamente, el día 17 de marzo en que empezaríamos el viaje visitando el Monte Horeb, era el plazo que Estados Unidos había entregado a Sadam Hussein para abandonar el país y así evitar una operación militar a manos de la denominada “coalición”. Sin embargo, en verdad el ataque a Iraq se iba a realizar de todas formas. Pero ya analizaremos ese punto.

    Volviendo al viaje estelar a Orión, se trataba de una invitación que los Guías me habían hecho en Celea. Pero era ahora que las condiciones estaban abiertas. Los acontecimientos mundiales que me anunció Ishtacar, cuando me señalaba la importancia del viaje a Egipto, estaban ocurriendo este año, en plena planificación de nuestro viaje.

    Todo esto lo tomé con mucha seriedad. Mas en mi interior quería una confirmación adicional, “algo” que subrayara aquella invitación para conocer la Historia de Orión en Mintaka.

    Y entonces llegó el mensaje.

    En enero, luego de participar como expositor en el IV Congreso OVNI de Capilla del Monte (Córdoba, Provincia Argentina), que organiza cada año el investigador y buen amigo Jorge Suárez y en donde compartí las últimas expediciones a Paititi y la Cueva de los Tayos, con una gran aceptación del público y panelistas del evento volví a Buenos Aires y me tomé un par de semanas.

    Iara y yo estábamos a puertas de nuestro casamiento, y aquellos días los aprovechamos en ultimar los detalles propios materiales en este caso de nuestra unión.

    Una gran amiga de los grupos, Ana Liñán, cedió su casa quinta para la recepción de nuestros familiares que vendrían a la boda. Seguro parecerá extraño que comente estos detalles más bien personales, pero fue en estas circunstancias en que conocí a Iván.

    Este joven muchacho de Monte Grande (Provincia de Buenos Aires), atento e inteligente, se hallaba en la casa de Ana cuando fuimos a visitarla para hacer las coordinaciones de la boda. Sólo conversamos un rato, de temas exclusivamente referentes al matrimonio, y nos despedimos.

    A los pocos días, fui avisado que Iván quería hablar conmigo... Me comentaron que le había pasado algo extrañísimo y que necesitaba decírmelo.

    Así, nos citamos nuevamente en la casa donde nos conocimos, y le escuché:

    No sé qué vas pensar de esto me decía nervioso mientras fumaba un cigarrillo . Vos sabés que no estoy en los grupos y en todo lo que ustedes hacen. Pero me pasó algo y estoy seguro que es un mensaje, un mensaje en todo caso para vos...

    ¿Cómo es eso? le pregunté, mientras veía que, en verdad, Iván lucía impresionado por “algo”.

    Mirá... A los pocos días que te conocí, estaba sentado, pintando la pared de la casa donde me acabo de mudar con Geraldine (su novia). Estaba en eso, cuando un hombre mayor, de barba canosa, no muy crecida, vestido como cualquier persona, y con un bastón en la mano, me llama desde la reja, en la vereda.

    Me paré y fui a ver qué quería proseguía su relato . Le pregunté qué necesitaba. Entonces, este hombre que parecía conocerme, me dijo: “No necesito nada; decile al peruano, que vaya donde está cara de perro”.

    ¿Qué? repuse intrigado.

    Yo le dije continuó Iván que no conocía a ningún peruano, y entonces él me dijo que sí lo conocía, y apuntó: “Decile que lo están esperando en cara de perro...”

    ¿Qué sentiste en ese hombre? pregunté.

    Que era bueno... Pero extraño repuso . Lo que me dijo me produjo cierta urgencia de saber a quién tenía que transmitir esto, ¿entendés? Pero no sabía a quién. No conocía a nadie de Perú...

    En eso Iván hizo una pausa, y prosiguió:

    Hablando con Geraldine de esto, me enteré que sos peruano. No sabía. Recién te había conocido, además que no hablamos casi nada en casa de Ana, ¿te acordás? Y bueno, me comentó que ibas a viajar a Egipto en marzo... No sé porqué, pero siento que todo esto tiene que ver con tu viaje...

    Iván había terminado de sacudirme. ¿Qué significaba “cara de perro”?

    Dime, ¿y qué pasó luego con el hombre? cuestioné . Lo que me estás contando no fue un sueño, ¿verdad?

    ¡No viejo! Pasó, pero lo loco fue que de un momento a otro, estaba frente a la pared de casa donde trabajaba, sentado, y ya había terminado de pintar. No entiendo, fue como perder un espacio de tiempo. Entonces miré a la reja y ya no había nadie...

    Lo último que recordaba, es que al preguntarle al hombre quién era, me dijo tan sólo que ya había estado antes aquí...

    “Cara de perro”, era lo que sonaba en mi cabeza, como si se tratase de un acertijo, cuando volvía a casa luego de conocer este extraño mensaje que recibiera de aquel hombre a través de Iván, quien, insisto, no sólo no forma parte de los grupos, sino que, además, es un joven despierto e inteligente, muy lejos de crearse historias o fantasear.

    Al compartir este enigma con Iara, ambos empezamos a barajar todas las hipótesis que teníamos al alcance en ese momento. Una de las primeras cosas que lanzamos fue la posibilidad de un “símbolo”, una clave que ocultase cierta información, como la ubicación de un lugar, una experiencia, o, posiblemente, una advertencia o recomendación.

    Pensamos inclusive en que “Cara de perro”podría aludir a la estrella Sirio, en la Constelación de Can Mayor. Y teniendo en cuenta que esta estrella jugó también un papel importante en la religión del Egipto Antiguo, fue una de las alternativas tentadoras de interpretación. Pero no estábamos conformes. Igual ¿Qué podía significar?

    Pienso que estamos intelectualizando mucho el mensaje me diría mi atenta compañera . Siento que debes pedir asistencia a los Guías para que te ayuden a interpretar correctamente todo esto...

    Con esta idea concilié el sueño. En mi descanso, pensaba en los Guías, y si es que ellos podían ayudarme a entender.

    No me imaginé que esa misma noche tendría la “respuesta”.

    En sueños, empecé a revivir algunas escenas de la experiencia de Celea, precisamente del momento en que Antarel me mostraba una especie de salón donde había seres humanos vestidos de blanco, tocándose levemente las manos, en un roce que procuraba adiestrarles en la sensibilidad espiritual más que del tacto. Se trataban de personas que habían sido rescatadas de la Tierra y que en un futuro serían “retornadas” en secreto, como infiltrados.

    Lo importante de revivir este momento en el sueño era que, entre aquellas personas, había un hombre de barba blanca que encajaba muy bien con la descripción que dio Iván del “emisario” que se le acercó... Quizá, en todo caso, pudo haber sido una extraña “coincidencia”...

    Inmediatamente me desperté. Recuerdo que eran alrededor de las 3:00 a.m. Encendí la luz y como medio dormido tomé un libro que acababa de comprar: “El Misterio de Orión”. Aunque conocía la existencia de este libro, y las teorías del autor que he mencionado más de una vez en este informe nunca tuve suerte en encontrar un ejemplar de este best seller que siempre figura “agotado” en las librerías. De hecho, el ejemplar que compré casi por “accidente” era el último que quedaba en Editorial Kier. Ni siquiera había ido allí para buscarlo, sino para una entrevista que estaba concediendo a TELEFE, quienes, para crear una ambientación adecuada del reportaje, eligieron una de las más emblemáticas librerías esotéricas de Buenos Aires.

    Y bien, lo más divertido es que ni tiempo había tenido para leerlo. Y ahora, por un impulso “mágico”, abría al azar el texto en sus páginas para encontrarme con esta información:

    Anubis, dios antiguo de Egipto, representado habitualmente con cabeza de chacal o de perro, era quien acompañaba el “Ka” o “esencia” de los faraones de Egipto al “Duat”, el mundo estelar en Orión. Inclusive, se menciona que los Textos de las Pirámides que hablan detalladamente de este “viaje estelar”a Orión fueron descubiertos por un reis (capataz de obreros) en el invierno de 1879 al dejarse guiar por un solitario chacal, que le llevó a una pirámide en ruinas en Saqqara. El animal, se detuvo en un agujero y luego que “marcó” el lugar se marchó. El árabe, ingresó por aquel hoyo sin imaginarse que había tropezado con uno de los mayores descubrimientos arqueológicos de fines del Siglo XIX(5).

    Frente al mensaje que me insinuaba el libro de Bauval, me hallaba finalmente convencido de que “Anubis” como en un momento ya habíamos sospechado era el centro del acertijo. Teníamos que descubrir qué significaba, teniendo en cuenta que su vinculación con el viaje al Duat, era categórica.

    Lo más inquietante, es que otros miembros del grupo del viaje a Egipto, sin conocimiento alguno de todo esto, habían tenido sueños y experiencias personales que hacían hincapié en la importancia de “Anubis” en los trabajos que podríamos realizar (!). ¿Pero quién fue Anubis en realidad para los egipcios?

    ¿Existió físicamente? Sea como sea, el ancestral dios egipcio o lo que representaba simbólicamente era una clave importante que no podíamos ignorar en este viaje. Aun más, al descubrir en nuestras investigaciones que la religión egipcia asociaba a Anubis con los enigmáticos “Salones de Amenti”: el lugar de paso antes de “ascender” a Orión...

    (5) El Misterio de Orión, Robert Bauval. Edición en español, Editorial Emecé, Argentina. Ver “El descubrimiento de los Textos de las Pirámides”, pag 65.
    (4) Archaic Egypt, Manetho, William Heinemann, Londres, 1940.
     
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